A veces pienso que no parece razonable que haya nueve divorcios por cada diez bodas. Lo primero que uno piensa es que nos equivocamos al elegir la persona que un día pudo parecernos maravillosa y hoy nos parece horrorosa.
Puede que sea porque la vida actual nos exige demasiado, porque deseamos tenerlo todo, porque no queremos renunciar a nuestra vida profesional ni familiar. O a lo mejor somos una generación que lo ha tenido todo y no está dispuesta a dar, a repartir, a compartir. Pero esta teoría se me viene abajo cuando descubrí que España tenía a casi un millón de niños apadrinados por el mundo y que somos uno de los países más solidarios.
Luego está la publicidad, el hecho de que comparamos mucho a nuestra pareja con todo lo que podría ser y claro, no da para tanto. Puede que eligiéramos bien, pero nadie sale de un molde perfecto.
Y entonces es cuando llego a donde quería llegar. ¿Dejamos libertad a la pareja para que siga siendo libre? ¿Le dejamos seguir haciendo lo que le gustaba, como su deporte favorito, ir con amig@s, salir con ell@s, tener tiempo para sí mism@, etc?
¿O somos de esos que pretendemos que "mejore" adaptándose tanto a nosotros que al final solo seremos una pareja, en el mejor caso bien avenida, y aburrida?
No podemos pretender cambiar a la otra persona, no podemos pedirle que deje de hacer todo lo que le gusta para dedicarnos más tiempo, no podemos hacerle sentir culpable, ni exigirle que abandone principios, familia, amigos, placeres o intereses. Tampoco podemos anular sus aspiraciones en la vida.
Claro, ahora me diréis que no lo hacéis. Lo cierto es si tu pareja era antes más divertida, más natural, más fresca y ya no lo es, seguro que algo de todo esto ha pasado. Todos tenemos la tendencia a recortar derechos al otro, a atarlo o etiquetarlo, a quitarle su espacio vital o a reducirlo. No lo hagas.
Deja que salga con sus amig@s, deja que estudie si quiere, que se relacione con más gente de su mismo sexo y del otro. Si se marcha, nunca fue tuyo. Si se queda, tendrás algo mejor que lo que compraste. Puede que más viej@, con más arrugas, menos pelo o peor tipo, pero más de lo mismo, con más experiencia y probablemente más rico como persona.
Saludos
jueves 18 de junio de 2009
Preocuparse menos
Vivimos preocupados por multitud de cuestiones y muchas veces olvidamos colocarlas en el sitio donde realmente deberían estar. Si no tuviéramos nada para comer, no nos parecería tan importante que se estropeara el móvil; si hubiéramos perdido el empleo, nos parecería trivial que quitaran de la tele nuestra serie favorita.
Dicen que el ser humano busca asuntos pendientes allí donde pueda verlos crecer cuando no los tiene, y que al final, medimos las cosas no en función de su verdadera importancia, sino en función de otras que nos son habituales.
Es decir, con una vida tranquila y exenta de problemas, cualquier contratiempo nos parecerá un desastre; y si estamos acostumbrados a situaciones críticas, ninguna situación donde no peligren vidas o esté en riesgo la seguridad nacional será importante para nosotros.
Pero la cuestión principal no es la importancia del asunto, sino si sabemos tratar adecuadamente cada nueva preocupación, miedo o expectativa que se abre en nuestras vidas. Existen personas que saben desconectar y olvidarse de todo cuando quieren divertirse y otras, que no saben.
Me refiero a esas personas a las que un problema puede estropearles el día, la semana, o el mes entero. Muchas veces les quema hasta que se resuelve. Pero en un mundo donde los juzgados y los entes encargados de ejercer la justicia o de corregir los abusos están sobrecargados, no es raro que pasen años, lustros o incluso décadas esperando una solución. Y claro, no podemos estar tristes o apesadumbrados tanto tiempo.
No tiene sentido amargarse la vida, hemos de aprender a aligerar el peso que esos asuntos tienen en nuestra conciencia. Algunos estudiosos de la materia, han descubierto que todo el mundo puede hacer actividades que le absorben por completo y le abstraen, protegiéndonos de nuestros propios pensamientos negativos. Es otra forma de desconectar. Basta con buscar una tarea que nos ocupe el 100% del cerebro, para que simplemente cambiemos de asunto, y por tanto, podamos descansar o sentirnos mejor mientras practicamos esta actividad.
El efecto dura incluso más allá de la misma, y el hecho de desconectar, nos permite luego valorar el problema con renovadas energías, más tranquilidad, más sosiego, y a lo mejor, desde otras alternativas.
¿Vosotros a qué os dedicáis cuando queréis reponer pilas y pasar de todo?
Saludos
Dicen que el ser humano busca asuntos pendientes allí donde pueda verlos crecer cuando no los tiene, y que al final, medimos las cosas no en función de su verdadera importancia, sino en función de otras que nos son habituales.
Es decir, con una vida tranquila y exenta de problemas, cualquier contratiempo nos parecerá un desastre; y si estamos acostumbrados a situaciones críticas, ninguna situación donde no peligren vidas o esté en riesgo la seguridad nacional será importante para nosotros.
Pero la cuestión principal no es la importancia del asunto, sino si sabemos tratar adecuadamente cada nueva preocupación, miedo o expectativa que se abre en nuestras vidas. Existen personas que saben desconectar y olvidarse de todo cuando quieren divertirse y otras, que no saben.
Me refiero a esas personas a las que un problema puede estropearles el día, la semana, o el mes entero. Muchas veces les quema hasta que se resuelve. Pero en un mundo donde los juzgados y los entes encargados de ejercer la justicia o de corregir los abusos están sobrecargados, no es raro que pasen años, lustros o incluso décadas esperando una solución. Y claro, no podemos estar tristes o apesadumbrados tanto tiempo.
No tiene sentido amargarse la vida, hemos de aprender a aligerar el peso que esos asuntos tienen en nuestra conciencia. Algunos estudiosos de la materia, han descubierto que todo el mundo puede hacer actividades que le absorben por completo y le abstraen, protegiéndonos de nuestros propios pensamientos negativos. Es otra forma de desconectar. Basta con buscar una tarea que nos ocupe el 100% del cerebro, para que simplemente cambiemos de asunto, y por tanto, podamos descansar o sentirnos mejor mientras practicamos esta actividad.
El efecto dura incluso más allá de la misma, y el hecho de desconectar, nos permite luego valorar el problema con renovadas energías, más tranquilidad, más sosiego, y a lo mejor, desde otras alternativas.
¿Vosotros a qué os dedicáis cuando queréis reponer pilas y pasar de todo?
Saludos
Etiquetas:
calidad_de_vida,
en_sociedad
martes 16 de junio de 2009
Que no te pillen
Me lo han pasado hoy por email. Demasiado bueno para no compartirlo.
LifeBalance
"ME BUSCO LA RUINA" DE ARTURO PEREZ REVERTE
Me despierta un ruido y miro el reloj de la mesilla de noche. Ha sonado en la planta de abajo. Así que cojo la linterna y el cuchillo K-Bar de marine americano –recuerdo de Disneylandia– y bajo las escaleras intentando ir tranquilo y echar cuentas. Cuántos son, altos o bajos, nacionales o de importación, armados o no. Si estuviera en un país normal, este agobio sería relativo. Bajaría con una escopeta de caza, y una vez abajo haría pumba, pumba, sin decir buenas noches. Albanokosovares al cielo. O lo que sean. Pero estoy en la sierra de Madrid, España. Tampoco me gusta la caza ni tengo escopeta. Sólo un Kalashnikov –otro recuerdo de Disneylandia– que ya no dispara. Por otra parte, una escopeta no iba a servirme de nada. Estoy en la España líder de Occidente, repito. Aquí el procedimiento varía. Mientras bajo por la escalera –de mi casa, insisto– con el cuchillo en la mano, lo que voy es haciendo cálculos. Pensando, si se lía la pajarraca, si no me ponen mirando a Triana y si tengo suerte de esparramar a algún malo, en lo que voy a contar luego ala Guardia Civil y al juez. Que tiene huevos.
Lo primero, a ver cómo averiguo cuántos son. Porque si encuentro a un caco solo y tengo la fortuna de arrimarme y tirarle un viaje, antes debo establecer los parámetros. Imaginen que descubro a uno robándome las películas de John Wayne, le doy una mojada a oscuras, y resulta que el fulano está solo y no lleva armas, o lleva un destornillador, mientras que yo se la endiño con una hoja de palmo y pico. Ruina total. La violencia debe ser proporcionada, ojo. Y para que lo sea, antes he de asegurarme de lo que lleva el pavo. Y de sus intenciones. No es lo mismo que un bulto oscuro que se cuela en tu casa de madrugada tenga el propósito de robarte Río Bravo que violar a tu mujer, a tu madre, a tus niñas y ala chacha. Todo eso hay que establecerlo antes con el diálogo adecuado. ¿A qué viene usted exactamente, buen hombre? ¿Cuáles son sus intenciones? ¿De dónde es? ¿A qué dedica el tiempo libre?… Y si el otro no domina el español, recurriendo a un medio alternativo. No añadamos, por Dios, el agravante de xenofobia a la prepotencia...
Pero la cosa no acaba ahí. Incluso si establezco con luz y taquígrafos los móviles exactos y el armamento del malo, un juez –eso depende del que me toque– puede decidir que encontrártelo de noche en casa, incluso armado de igual a igual, no es motivo suficiente para el acto fascista de pegarle una puñalada. Además hay que demostrar que se enfrentó a ti, que ésa es otra. Y no digo ya si en vez de darle un pinchazo, en el calor de la refriega le pegas tres o cuatro. Ahí vas listo. Ensañamiento y alevosía, por lo menos. En cualquier caso, violencia innecesaria; como en el episodio reciente de ese secuestrado con su mujer que, para librarse de sus captores, les quitó el cuchillo y le endiñó seis puñaladas a uno de ellos. Estaría cabreadillo, supongo, o el otro no se dejaba. Pues nada. Diez años de prisión, reducidos a cinco por el Tribunal Supremo. Lo normal. Por chulo.
Imaginemos sin embargo que, en vez de cuchillo, lo que esta noche lleva el malo es una pistola de verdad. Y que en un alarde de perspicacia y de potra increíble lo advierto en la oscuridad, me abalanzo heroico sobre el malvado, desarmándolo, y forcejeamos. Y pum. Le pego un tiro. Ruina absoluta, oigan. Sale más barato dejar que él me lo pegue a mí, porque hasta pueden demandarme los familiares del difunto. Otra cosa sería que el malo estuviese acompañado. En tal caso, nuestra legislación es comprensiva. Sólo tengo que abalanzarme vigorosamente sobre él, arrebatarle el fusco, calcular con astuta visión de conjunto cuántos malos hay en la casa, qué armamento llevan y cuáles son las intenciones de cada uno, y dispararle, no al que lleve barra de hierro, navaja empalmada, bate de béisbol o pistola simulada –ojito con esto último, hay que acercarse y comprobarlo antes–, sino a aquel que cargue de pistolón o subfusil para arriba. Todo eso, asegurándome bien, pese a la oscuridad y el previsible barullo, de que en ese momento el fulano no se está dando ya a la fuga; porque en tal caso la cagaste, Burlancaster. En cuanto al del bate de béisbol, el procedimiento es simple: dejo la pistola, voy en busca de otro bate, bastón o paraguas de similares dimensiones y le hago frente, mientras afeo su conducta y le pregunto si sólo pretende llevarse las joyas de la familia o si sus intenciones incluyen, además, romperme el ojete. Luego hago lo mismo con el dela navaja. Y así sucesivamente.
El caso es que, cuando llego al final de la escalera, comiéndome el tarro y más pendiente de las explicaciones que daré mañana , si salgo de ésta, que de lo que pueda encontrar abajo, compruebo que se ha ido dos o tres veces la luz, y que el ruido era del deuvedé y de la tele al encenderse. Y pienso que por esta vez me he salvado. De ir a la cárcel, quiero decir. Traía más cuenta dejar que me robaran
"RAPIDO COMO EL VIENTO, SILENCIOSO COMO EL INMENSO BOSQUE, PELIGROSO COMO EL FUEGO, INMOVIL COMO LA MONTAÑA"
LifeBalance
"ME BUSCO LA RUINA" DE ARTURO PEREZ REVERTE
Me despierta un ruido y miro el reloj de la mesilla de noche. Ha sonado en la planta de abajo. Así que cojo la linterna y el cuchillo K-Bar de marine americano –recuerdo de Disneylandia– y bajo las escaleras intentando ir tranquilo y echar cuentas. Cuántos son, altos o bajos, nacionales o de importación, armados o no. Si estuviera en un país normal, este agobio sería relativo. Bajaría con una escopeta de caza, y una vez abajo haría pumba, pumba, sin decir buenas noches. Albanokosovares al cielo. O lo que sean. Pero estoy en la sierra de Madrid, España. Tampoco me gusta la caza ni tengo escopeta. Sólo un Kalashnikov –otro recuerdo de Disneylandia– que ya no dispara. Por otra parte, una escopeta no iba a servirme de nada. Estoy en la España líder de Occidente, repito. Aquí el procedimiento varía. Mientras bajo por la escalera –de mi casa, insisto– con el cuchillo en la mano, lo que voy es haciendo cálculos. Pensando, si se lía la pajarraca, si no me ponen mirando a Triana y si tengo suerte de esparramar a algún malo, en lo que voy a contar luego a
Lo primero, a ver cómo averiguo cuántos son. Porque si encuentro a un caco solo y tengo la fortuna de arrimarme y tirarle un viaje, antes debo establecer los parámetros. Imaginen que descubro a uno robándome las películas de John Wayne, le doy una mojada a oscuras, y resulta que el fulano está solo y no lleva armas, o lleva un destornillador, mientras que yo se la endiño con una hoja de palmo y pico. Ruina total. La violencia debe ser proporcionada, ojo. Y para que lo sea, antes he de asegurarme de lo que lleva el pavo. Y de sus intenciones. No es lo mismo que un bulto oscuro que se cuela en tu casa de madrugada tenga el propósito de robarte Río Bravo que violar a tu mujer, a tu madre, a tus niñas y a
Pero la cosa no acaba ahí. Incluso si establezco con luz y taquígrafos los móviles exactos y el armamento del malo, un juez –eso depende del que me toque– puede decidir que encontrártelo de noche en casa, incluso armado de igual a igual, no es motivo suficiente para el acto fascista de pegarle una puñalada. Además hay que demostrar que se enfrentó a ti, que ésa es otra. Y no digo ya si en vez de darle un pinchazo, en el calor de la refriega le pegas tres o cuatro. Ahí vas listo. Ensañamiento y alevosía, por lo menos. En cualquier caso, violencia innecesaria; como en el episodio reciente de ese secuestrado con su mujer que, para librarse de sus captores, les quitó el cuchillo y le endiñó seis puñaladas a uno de ellos. Estaría cabreadillo, supongo, o el otro no se dejaba. Pues nada. Diez años de prisión, reducidos a cinco por el Tribunal Supremo. Lo normal. Por chulo.
Imaginemos sin embargo que, en vez de cuchillo, lo que esta noche lleva el malo es una pistola de verdad. Y que en un alarde de perspicacia y de potra increíble lo advierto en la oscuridad, me abalanzo heroico sobre el malvado, desarmándolo, y forcejeamos. Y pum. Le pego un tiro. Ruina absoluta, oigan. Sale más barato dejar que él me lo pegue a mí, porque hasta pueden demandarme los familiares del difunto. Otra cosa sería que el malo estuviese acompañado. En tal caso, nuestra legislación es comprensiva. Sólo tengo que abalanzarme vigorosamente sobre él, arrebatarle el fusco, calcular con astuta visión de conjunto cuántos malos hay en la casa, qué armamento llevan y cuáles son las intenciones de cada uno, y dispararle, no al que lleve barra de hierro, navaja empalmada, bate de béisbol o pistola simulada –ojito con esto último, hay que acercarse y comprobarlo antes–, sino a aquel que cargue de pistolón o subfusil para arriba. Todo eso, asegurándome bien, pese a la oscuridad y el previsible barullo, de que en ese momento el fulano no se está dando ya a la fuga; porque en tal caso la cagaste, Burlancaster. En cuanto al del bate de béisbol, el procedimiento es simple: dejo la pistola, voy en busca de otro bate, bastón o paraguas de similares dimensiones y le hago frente, mientras afeo su conducta y le pregunto si sólo pretende llevarse las joyas de la familia o si sus intenciones incluyen, además, romperme el ojete. Luego hago lo mismo con el de
El caso es que, cuando llego al final de la escalera, comiéndome el tarro y más pendiente de las explicaciones que daré mañana , si salgo de ésta, que de lo que pueda encontrar abajo, compruebo que se ha ido dos o tres veces la luz, y que el ruido era del deuvedé y de la tele al encenderse. Y pienso que por esta vez me he salvado. De ir a la cárcel, quiero decir. Traía más cuenta dejar que me robaran
"RAPIDO COMO EL VIENTO, SILENCIOSO COMO EL INMENSO BOSQUE, PELIGROSO COMO EL FUEGO, INMOVIL COMO LA MONTAÑA"
Etiquetas:
en_sociedad
jueves 11 de junio de 2009
Antivirus gratuitos
Aunque no creo demasiado en ningún antivirus en particular y como cada vez estoy más convencido de que son un engañabobos (debe ser porque hace cinco años que no me contagio), he decidido pasarme a uno gratuito, es decir a uno no comercial y cuya licencia me permita instalarlo en casa para tareas domésticas.
Mirando por Internet, y os lo comento por si a alguien le interesa, he visto estos seis:
Respecto a los demás, los he probado todos y personalmente los más manejables para mi gusto son el Comodo y el PCTools, aunque el AVG tampoco va nada mal.
Mirando por Internet, y os lo comento por si a alguien le interesa, he visto estos seis:
- Antivirus Personal Avira
- avast 4 Home Edition
- Clamwin
- Comodo Antivirus
- PCTools Antivirus
- AVG Free Antivir
Respecto a los demás, los he probado todos y personalmente los más manejables para mi gusto son el Comodo y el PCTools, aunque el AVG tampoco va nada mal.
Etiquetas:
informatica y tecnología
miércoles 10 de junio de 2009
Más frases sobre el matrimonio
Mi madre me dijo una vez que si una pareja de casados mete una moneda en un bote cada vez que hacen el amor durante el primer año, y en los años siguientes cada vez que lo hacen saca una moneda del bote, entonces nunca sacara todas las monedas fuera del bote - Armistead Maupin, Tales of the City, 1978
¿Por que una mujer se pasa diez años intentando cambiar los hábitos de su esposo y después se queja de que no es el mismo hombre con el que se caso? - Barbra Streisand
Casarse por segunda vez es el triunfo de la esperanza sobre la experiencia - Samuel Johnson
Nunca tengas remordimientos por lo que has pensado sobre tu esposa; ella ha pensado cosas peores de ti - Jean Rostand, Le Mariage, 1927
Fui casado por un juez. Debería haber pedido un jurado - Groucho Marx
Los hombres y las mujeres a veces descubren que es difícil encontrar a la pareja deseable para el matrimonio. Puede ser cierto. Pero hay otro componente en la situación: no es suficiente encontrar a la persona adecuada, nosotros debemos ser la persona adecuada - H Jackson Brown Jr.
Si no has visto a tu mujer sonreírle a un guardia de trafico, entonces no has visto su sonrisa mas bonita - Kin Hubbard
¿Por que una mujer se pasa diez años intentando cambiar los hábitos de su esposo y después se queja de que no es el mismo hombre con el que se caso? - Barbra Streisand
Casarse por segunda vez es el triunfo de la esperanza sobre la experiencia - Samuel Johnson
Nunca tengas remordimientos por lo que has pensado sobre tu esposa; ella ha pensado cosas peores de ti - Jean Rostand, Le Mariage, 1927
Fui casado por un juez. Debería haber pedido un jurado - Groucho Marx
Los hombres y las mujeres a veces descubren que es difícil encontrar a la pareja deseable para el matrimonio. Puede ser cierto. Pero hay otro componente en la situación: no es suficiente encontrar a la persona adecuada, nosotros debemos ser la persona adecuada - H Jackson Brown Jr.
Si no has visto a tu mujer sonreírle a un guardia de trafico, entonces no has visto su sonrisa mas bonita - Kin Hubbard
Etiquetas:
frases
domingo 7 de junio de 2009
No, si no hay ventajas claras
A veces me sorprende lo dormida que está la gente. Aceptamos acciones a nuestro alrededor, que en el mejor de los casos solo pueden ocasionar problemas futuros, y cuando llegan y se muestran en su máximo esplendor, se encienden las alarmas, abrimos los ojos y pedimos o exigimos soluciones a gritos.
Me refiero a cosas como comprar una casa cerca de un río (esté autorizada o no) y reclamar cuando el río se desborda; comprar un chalet y protestar cuando volvemos y ha sido desvalijado; irnos a vivir a una zona recién construida y quejarnos de que no tiene transporte, colegios o consultorio médico. Tienen razón, pero ¿acaso no sabían que todo eso iba a suceder?
Veo a personas quejarse porque el tendido eléctrico pasa sobre sus cabezas, pero cuando compraron su vivienda ya estaba allí; les veo echarse las manos a la cabeza cuando con crisis anteriores y de menor intensidad ya vieron peligrar su empleo y decidieron continuar allí, sin buscar alternativas; se quejan de lo bestias que son sus hijos y de que con 12 años son imposibles, cuando nosotros, sus amigos ya estábamos horrorizados de lo mal que los educaban cinco años atrás y ellos restaban importancia al asunto.
Es verdad que siempre no acertamos en la vida, pero hay cosas que solo pueden traernos problemas y deberíamos ser más calmados para hacerlas o decidirlas.
Puedes tomar bebidas energéticas, pero sabemos que la energía del cuerpo está limitada. Si gastas más de lo que está preparado para dar normalmente, luego estarás agotado, por no hablar de que no parece muy natural y lo mejor que te puede pasar es nada, y lo peor, que las sustancias empleadas en esas bebidas sean tóxicas. Por eso lo mejor en estos casos es ser conservador, y no beberlas.
Es como si la palabra consecuencia ya no existiera. Vivimos pensando solo en el presente. Una sociedad nunca puede vivir así mucho tiempo, sin sentirse identificada con sus padres y sin pensar en lo que quiere legar a sus hijos.
Me refiero a cosas como comprar una casa cerca de un río (esté autorizada o no) y reclamar cuando el río se desborda; comprar un chalet y protestar cuando volvemos y ha sido desvalijado; irnos a vivir a una zona recién construida y quejarnos de que no tiene transporte, colegios o consultorio médico. Tienen razón, pero ¿acaso no sabían que todo eso iba a suceder?
Veo a personas quejarse porque el tendido eléctrico pasa sobre sus cabezas, pero cuando compraron su vivienda ya estaba allí; les veo echarse las manos a la cabeza cuando con crisis anteriores y de menor intensidad ya vieron peligrar su empleo y decidieron continuar allí, sin buscar alternativas; se quejan de lo bestias que son sus hijos y de que con 12 años son imposibles, cuando nosotros, sus amigos ya estábamos horrorizados de lo mal que los educaban cinco años atrás y ellos restaban importancia al asunto.
Es verdad que siempre no acertamos en la vida, pero hay cosas que solo pueden traernos problemas y deberíamos ser más calmados para hacerlas o decidirlas.
Puedes tomar bebidas energéticas, pero sabemos que la energía del cuerpo está limitada. Si gastas más de lo que está preparado para dar normalmente, luego estarás agotado, por no hablar de que no parece muy natural y lo mejor que te puede pasar es nada, y lo peor, que las sustancias empleadas en esas bebidas sean tóxicas. Por eso lo mejor en estos casos es ser conservador, y no beberlas.
Es como si la palabra consecuencia ya no existiera. Vivimos pensando solo en el presente. Una sociedad nunca puede vivir así mucho tiempo, sin sentirse identificada con sus padres y sin pensar en lo que quiere legar a sus hijos.
Etiquetas:
calidad_de_vida,
en_sociedad
viernes 5 de junio de 2009
La economía se hunde
Leo hoy en Cinco Días que se espera que la economía alemana se hunda un 6,2% este año, un dato que me parece terrible. Si la economía de la mayor potencia económica europea se hunde de esta manera y esperan un desempleo superior al 10%, ¿qué podemos esperar que pase en España, donde la industria y la tecnología no llegan a la suela del zapato de la germana?
Mientras tanto la Bolsa Española se sitúa en máximos, está a punto de batir las previsiones más optimistas para este año y el petróleo repunta con fuerza. Creo que vamos hacia una nueva crisis y más virulenta.
Parece que los mercados no han aprendido la lección. Tenemos más de un millón de viviendas sin vender, a las grandes inmobiliarias intervenidas, un paro in crescendo, y los gobiernos europeos son en parte culpables debido a la gran cantidad de dinero público inyectado.
Han conseguido reorientar al mercado a costa de inyecciones de capital que pagaremos todos, pero el mercado no ha dejado de especular, por eso, a pesar de la recesión, sube el petróleo y la bolsa, cuando la crisis todavía no ha amainado. En España la recesión será más larga, pero parece que estamos cargados de optimismo.
Vamos a una crisis en forma de L. ¿O es que nadie lo ve?
Mientras tanto la Bolsa Española se sitúa en máximos, está a punto de batir las previsiones más optimistas para este año y el petróleo repunta con fuerza. Creo que vamos hacia una nueva crisis y más virulenta.
Parece que los mercados no han aprendido la lección. Tenemos más de un millón de viviendas sin vender, a las grandes inmobiliarias intervenidas, un paro in crescendo, y los gobiernos europeos son en parte culpables debido a la gran cantidad de dinero público inyectado.
Han conseguido reorientar al mercado a costa de inyecciones de capital que pagaremos todos, pero el mercado no ha dejado de especular, por eso, a pesar de la recesión, sube el petróleo y la bolsa, cuando la crisis todavía no ha amainado. En España la recesión será más larga, pero parece que estamos cargados de optimismo.
Vamos a una crisis en forma de L. ¿O es que nadie lo ve?
jueves 4 de junio de 2009
Rodearse adecuadamente
Desde que tuve la oportunidad de conocer a una persona con carisma, me he dado cuenta de que existen personas que atraen a gente maja, del mismo modo que otras atraen a gente con problemas, conflictiva o depresiva.
Resulta curioso verlo, pero es cierto. Por nuestro carácter, por la forma de comportarnos, por los amigos que ya nos rodean, es fácil que todos los que se incorporen posteriormente a este grupo, sigan un patrón definido en cuanto a cómo son, qué nos aportan y qué podemos esperar de ellos.
Por eso es fundamental elegir bien a los primeros amigos. Si te rodeas de gente sana, te aportaran más gente sana, si te rodeas de gente mala, cada vez te rodeará gente de peor calidad.
Es fundamental deshacerse de la gente del entorno que no te aporta nada, excepto problemas. Admito que alguien puede incorporarse a tu círculo social, y no estar en el mejor momento de su vida. Pero la gente capaz, no le gusta pasarse el día llorando o lamentándose, son personas que desean vivir bien, ser felices y son proactivas, por lo que superan los baches antes o después, y si se quejan, dedican más tiempo a pensar cómo salir del agujero que a llorar. Rodéate de esa clase de gente.
He oído a personas que soportaban permanentemente las quejas o lamentaciones de otros decir que les sabe mal dejarlos de lado, pero lo cierto es que estas personas se aprovechan y abusan de cierta superioridad moral, nos hacen chantaje emocional, nos hacen sentir mal por sentirnos bien o vivir mejor que ellos o disfrutar más de la vida. Se creen en el derecho a llenar nuestro tiempo, a molestar a cualquier hora, en cualquier lugar o circunstancia y no suelen acordarse nunca de los momentos cruciales de nuestras vidas, para preguntarnos como nos va, si estamos logrando lo que deseábamos, etc. Son personas que no nos llaman cuando las cosas les van bien o han tenido suerte, solo cuando comienzan las dificultades. Y honestamente, he adquirido un gran bagaje en deshacerme de ellas sin el menor grado de culpa.
Tengo pocos amigos, y deseo que siga siendo así, porque llamar "amigos" a demasiadas personas quiere decir que no sabes reconocer quienes lo son en verdad. Por no decir que una buena amistad se materializa después de varios años de conocer a alguien.
La vida se compone de un "deshacerse del equipaje" que no sirve, y quedarnos con lo mejor. Yo no aguanto a personas que no me interesan. Me gusta la gente que disfruta de su vida, que no se lamenta, que mira las cosas con optimismo o se ríe hasta de su sombra. Todos nos caemos, y yo prefiero caerme por estar mirando el cielo, que por tener los ojos nublados mientras no ceso de llorar.
Resulta curioso verlo, pero es cierto. Por nuestro carácter, por la forma de comportarnos, por los amigos que ya nos rodean, es fácil que todos los que se incorporen posteriormente a este grupo, sigan un patrón definido en cuanto a cómo son, qué nos aportan y qué podemos esperar de ellos.
Por eso es fundamental elegir bien a los primeros amigos. Si te rodeas de gente sana, te aportaran más gente sana, si te rodeas de gente mala, cada vez te rodeará gente de peor calidad.
Es fundamental deshacerse de la gente del entorno que no te aporta nada, excepto problemas. Admito que alguien puede incorporarse a tu círculo social, y no estar en el mejor momento de su vida. Pero la gente capaz, no le gusta pasarse el día llorando o lamentándose, son personas que desean vivir bien, ser felices y son proactivas, por lo que superan los baches antes o después, y si se quejan, dedican más tiempo a pensar cómo salir del agujero que a llorar. Rodéate de esa clase de gente.
He oído a personas que soportaban permanentemente las quejas o lamentaciones de otros decir que les sabe mal dejarlos de lado, pero lo cierto es que estas personas se aprovechan y abusan de cierta superioridad moral, nos hacen chantaje emocional, nos hacen sentir mal por sentirnos bien o vivir mejor que ellos o disfrutar más de la vida. Se creen en el derecho a llenar nuestro tiempo, a molestar a cualquier hora, en cualquier lugar o circunstancia y no suelen acordarse nunca de los momentos cruciales de nuestras vidas, para preguntarnos como nos va, si estamos logrando lo que deseábamos, etc. Son personas que no nos llaman cuando las cosas les van bien o han tenido suerte, solo cuando comienzan las dificultades. Y honestamente, he adquirido un gran bagaje en deshacerme de ellas sin el menor grado de culpa.
Tengo pocos amigos, y deseo que siga siendo así, porque llamar "amigos" a demasiadas personas quiere decir que no sabes reconocer quienes lo son en verdad. Por no decir que una buena amistad se materializa después de varios años de conocer a alguien.
La vida se compone de un "deshacerse del equipaje" que no sirve, y quedarnos con lo mejor. Yo no aguanto a personas que no me interesan. Me gusta la gente que disfruta de su vida, que no se lamenta, que mira las cosas con optimismo o se ríe hasta de su sombra. Todos nos caemos, y yo prefiero caerme por estar mirando el cielo, que por tener los ojos nublados mientras no ceso de llorar.
Etiquetas:
calidad_de_vida,
en_sociedad
La Formación en la Administración Pública
Con la nueva legislación de la Ley de Protección de Datos se hace necesario formar a los funcionarios del Estado en este tema, de hecho y por lo que he visto, se está haciendo un gran esfuerzo en este sentido.
Sin embargo a veces resulta ridículo como se imparte esta formación o cualquier otra impartida desde los estamentos públicos.
Os dejo un ejemplo de lo que se entiende por conciliación laboral, orden y coherencia. Naturalmente si los funcionarios a los que se les oferta esta formación, no asisten a ella, se dirá de ellos que no están motivados, que son vagos o que no tienen interés por hacer su trabajo. Los horarios, además de totalmente irregulares, parecen pensados para que los funcionarios de la mañana se salten la mitad de su jornada laboral; y para que los que trabajan de tarde, olviden a su familia y todas sus obligaciones fuera del horario laboral, porque este curso solo tenía como opción el horario que véis, sin más alternativas ni paliativos.
Aquí va el texto:
El curso de Protección y Seguridad en los Datos, se impartirá en las siguientes fechas:
Período: 15/05/08 - 29/05/08
Fechas: 14, 16, 19, 21, 23, 26 y 29 de junio
Horario:
- Días 14 y 21 de 13.00 a 15.00h
- Día 16 de 17.00 a 19.30h
- Días 19 y 29 de 12.00 a 15.00h
- Día 23 de 12.00 a 15.00h
- Día 26 de 10.30 a 15.00h
Lugar de impartición: bla bla ...
He cambiado algunas fechas, pero me resulta sorprendente que el curso se imparta de manera única, es decir, o te viene bien o te viene bien. Y el horario no es precisamente fácil de recordar.
Personalmente, yo que no suelo emplear agenda, seguro que algún día me olvidaba de asistir.
Sin embargo a veces resulta ridículo como se imparte esta formación o cualquier otra impartida desde los estamentos públicos.
Os dejo un ejemplo de lo que se entiende por conciliación laboral, orden y coherencia. Naturalmente si los funcionarios a los que se les oferta esta formación, no asisten a ella, se dirá de ellos que no están motivados, que son vagos o que no tienen interés por hacer su trabajo. Los horarios, además de totalmente irregulares, parecen pensados para que los funcionarios de la mañana se salten la mitad de su jornada laboral; y para que los que trabajan de tarde, olviden a su familia y todas sus obligaciones fuera del horario laboral, porque este curso solo tenía como opción el horario que véis, sin más alternativas ni paliativos.
Aquí va el texto:
El curso de Protección y Seguridad en los Datos, se impartirá en las siguientes fechas:
Período: 15/05/08 - 29/05/08
Fechas: 14, 16, 19, 21, 23, 26 y 29 de junio
Horario:
- Días 14 y 21 de 13.00 a 15.00h
- Día 16 de 17.00 a 19.30h
- Días 19 y 29 de 12.00 a 15.00h
- Día 23 de 12.00 a 15.00h
- Día 26 de 10.30 a 15.00h
Lugar de impartición: bla bla ...
He cambiado algunas fechas, pero me resulta sorprendente que el curso se imparta de manera única, es decir, o te viene bien o te viene bien. Y el horario no es precisamente fácil de recordar.
Personalmente, yo que no suelo emplear agenda, seguro que algún día me olvidaba de asistir.
Etiquetas:
educacion,
en_sociedad
Suscribirse a:
Entradas (Atom)