Siempre hemos oído hablar de la conciencia y de lo que supone escucharla y hacerle caso, o no hacerlo; un claro ejemplo era Pinocho y su fiel amigo Pepito grillo, quien hacía de su conciencia con la bendición de un hada, que desgraciadamente para el grillo, lo convertía en fiel acompañante del muchacho.
Cuando no respetamos sus dictados, aparece la mala conciencia, el sentimiento de culpa, o la sensación de saber que no estamos actuando bien. Al contrario de lo que podría parecer, esta balanza del bien y del mal que todos llevamos dentro, no es más que un sistema de reacción moral, que entrenado, nos ayuda a tomar decisiones en base a principios o creencias. Se activa cuando nos hemos acostumbrado a emplearlo, es pues un mecanismo defensivo ante determinadas actitudes por las que mostramos tentación algunas veces.
Pero no es la única balanza que tenemos. Y tampoco es la más importante. El ser humano tiene el llamado instinto de preservación o supervivencia. Y me refiero a ese indicador o balanza que llevamos en nuestro interior y que nos dice que no hagamos tal cosa, no nos arriesguemos en demasía, o no nos expongamos más de lo necesario. Cuando los temas son delicados o las circunstancias y consecuencias, directas, solemos hacerle caso.
Pero en ocasiones no lo son tanto, y tratan de la vida conyugal, el trabajo, la familia, el dinero, las relaciones laborales, nuestro futuro, etc. Nos avisa de todas aquellas aventuras a las que hay que ponerles el led de "riesgo". Es otro indicador, basado en la experiencia, el temor a lo desconocido y que pocas veces se equivoca en sus dictados.
Sin embargo, solemos emplear la razón y el cerebro. La razón es fácilmente manipulable para obtener la conclusión deseada, y el cerebro es precisamente quien más se pliega a nuestros deseos, justificando la conclusión que buscamos con las razones adecuadas.
Con el tiempo he aprendido a activar esa balanza, la que me indica que algo no está claro, y se activa en mí como un sexto sentido. Si no pasa esa primera prueba, si no hay consentimiento irracional por parte de la balanza, no suelo pasarla al cerebro para que dictamine. Muchas veces esa balanza decide por criterios como recuerdos, experiencias o sensaciones, razones juntas que exceden todo lo que podamos pensar con el cerebro. Aunque a veces también decide por miedo y a esa sensación sí que debemos detectarla porque entonces la decisión ""sin pensar" o la primera impresión que tenemos, puede no ser tan adecuada.
El extremo de este sentido se alcanza por aquellas personas que dicen tener una sensibilidad especial para conocer a la gente con solo estar cerca o mirarla; hay personas que lo tienen tan desarrollado que solo al cruzarse con alguien, les transmite buenas o malas vibraciones.
Todas las buenas decisiones no pasan por el cerebro. A veces debemos aprender a escuchar en nuestro interior, a ver lo que sentimos, acostumbrarnos a activar nuestras balanzas de equilibrio y decisión de manera automática y a escuchar lo que dictaminan.
viernes 30 de enero de 2009
jueves 29 de enero de 2009
La Teoría de los Tres Tipos
Recuerdo que cuando leí "Sea el número uno" de Robert J. Ringer, me resultó fascinante la teoría de los tres tipos. Parece que las ideas actuales solo provienen de libros nuevos o actuales, pero no es cierto.
Siempre se nos criticado por ser egoístas, y se suele olvidar que el hombre es genuinamente egoísta. De hecho hay quien piensa que amor por la pérdida de un ser querido es precisamente eso, egoísmo por "dejar de ver o percibir cerca" a la persona que se marcha. Son pocos los que suelen lamentarse por lo que la persona dejó pendiente y muchos hablan "de su ausencia".
Según su concepto de sí mismos, están:
- El tipo que reconoce abiertamente que actúa en su propio interés.
- El segundo tipo sería el de aquellas personas que actúan en su propio interés pero intentan hacerte creer lo contrario.
- El tercer tipo de persona sería aquel que no sabe, o no quiere saber, que actúa en su propio interés, por eso siempre parece tan sincero en sus palabras o afirmaciones.
Si partimos de la premisa de que ser racionalmente egoísta y mirar por el interés propio es una realidad natural del hombre, que no una forma negativa o positiva de actuar, podremos subir en el escalafón hasta llegar a ser del primer tipo.
Ser racionalmente egoísta no significa olvidarse, faltar al respeto o no mirar por las necesidades de otro, tampoco quiere decir que las obviemos o no les ayudemos a cubrirlas. Al contrario, parte de la premisa de que primero, nosotros mismos debemos estar bien y tener claro lo que queremos; y de que para que otros se relacionen con nosotros, el intercambio de intereses ha de ser productivo para ambas partes. Y que si quiero conseguir algo, me habré de asegurar de que la otra parte también gane algo en nuestra relación, o simplemente no podrá darse esa relación.
No todo es material, una buena amistad puede serlo simplemente porque me guste conversar con la otra persona, y a ella conmigo. Y eso, ya es un intercambio, donde cada parte cubre las necesidades de la otra y ambas están satisfechas.
¿Qué decimos de las relaciones desequilibradas? Es un pesado, no aporta nada, solo se queja o aprovecha, nunca colabora, etc.
Otro día prometo hablar del Juego de las Líneas Divisorias.
Saludos
Siempre se nos criticado por ser egoístas, y se suele olvidar que el hombre es genuinamente egoísta. De hecho hay quien piensa que amor por la pérdida de un ser querido es precisamente eso, egoísmo por "dejar de ver o percibir cerca" a la persona que se marcha. Son pocos los que suelen lamentarse por lo que la persona dejó pendiente y muchos hablan "de su ausencia".
Según su concepto de sí mismos, están:
- El tipo que reconoce abiertamente que actúa en su propio interés.
- El segundo tipo sería el de aquellas personas que actúan en su propio interés pero intentan hacerte creer lo contrario.
- El tercer tipo de persona sería aquel que no sabe, o no quiere saber, que actúa en su propio interés, por eso siempre parece tan sincero en sus palabras o afirmaciones.
Si partimos de la premisa de que ser racionalmente egoísta y mirar por el interés propio es una realidad natural del hombre, que no una forma negativa o positiva de actuar, podremos subir en el escalafón hasta llegar a ser del primer tipo.
Ser racionalmente egoísta no significa olvidarse, faltar al respeto o no mirar por las necesidades de otro, tampoco quiere decir que las obviemos o no les ayudemos a cubrirlas. Al contrario, parte de la premisa de que primero, nosotros mismos debemos estar bien y tener claro lo que queremos; y de que para que otros se relacionen con nosotros, el intercambio de intereses ha de ser productivo para ambas partes. Y que si quiero conseguir algo, me habré de asegurar de que la otra parte también gane algo en nuestra relación, o simplemente no podrá darse esa relación.
No todo es material, una buena amistad puede serlo simplemente porque me guste conversar con la otra persona, y a ella conmigo. Y eso, ya es un intercambio, donde cada parte cubre las necesidades de la otra y ambas están satisfechas.
¿Qué decimos de las relaciones desequilibradas? Es un pesado, no aporta nada, solo se queja o aprovecha, nunca colabora, etc.
Otro día prometo hablar del Juego de las Líneas Divisorias.
Saludos
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miércoles 28 de enero de 2009
Otra historia de España
La verdad es que para escribir historia es necesario saber motivar con cada parágrafo. Escribir es sinónimo de aburrir sino sabe hacerse o el estilo resulta lento, cargante o desmotivador. También la frescura, el tono sarcástico, el humor o las connotaciones divertidas resultan agradables y pueden amenizar la lectura de un "grueso" libro de historia.
Hay autores que se centran en la historia política, territorial o imperial de España; otros dan más importancia y peso a la decadencia española; a las ciencias y las letras; a la economía, o al carácter reconquistador y católico de la España que nació con los Reyes Católicos.
En cualquier caso, Breve Historia de España de Fernando García de Cortázar y José Manuel González Vesga dan al libro un carácter adicional. Tratan de las miserias de España, de porqué el país no evolucionó y no se desarrolló, de la mentalidad de la nobleza y la burguesía, de los errores del clero y de la miseria del pueblo y de sus cargas impositivas y de cómo los burgueses aspiraban a ser nobles y dejar de trabajar en sus negocios.
Es la explicación de porqué España no progresó económicamente. De como la invasión francesa acabó con el posible proceso industrializador y de cómo se iniciaron y mantuvieron las guerras carlistas.
En definitiva, de una visión que no pude apreciar en los libros de Historia de España de Juan Eslava Galán o Ricardo de la Cierva. Sin embargo, el estilo es lento, y el libro aunque interesante es pesado para mi gusto, aunque se llame "Breve" y "solo" tenga 739 páginas.
De nuevo dedica demasiadas páginas a los dos últimos siglos, como pasara con el de Ricardo de la Cierva y de nuevo llega demasiado cerca de la política actual (2004) como para ser considerado solo un libro de historia. Llevo 434 de sus 671 y como positivo diré que podemos revisar la lista de todos los reyes de los reinos cristianos al final de libro o ver un mapa de las posesiones españolas en la época de Carlos V, que no es el único que alberga el libro.
Parece mentira, pero son muchos libros de historia los que no contienen un solo mapa ni árboles genealógicos de "los cruces" entre los reyes del reino o de otros países europeos.
Saludos
Hay autores que se centran en la historia política, territorial o imperial de España; otros dan más importancia y peso a la decadencia española; a las ciencias y las letras; a la economía, o al carácter reconquistador y católico de la España que nació con los Reyes Católicos.
En cualquier caso, Breve Historia de España de Fernando García de Cortázar y José Manuel González Vesga dan al libro un carácter adicional. Tratan de las miserias de España, de porqué el país no evolucionó y no se desarrolló, de la mentalidad de la nobleza y la burguesía, de los errores del clero y de la miseria del pueblo y de sus cargas impositivas y de cómo los burgueses aspiraban a ser nobles y dejar de trabajar en sus negocios.
Es la explicación de porqué España no progresó económicamente. De como la invasión francesa acabó con el posible proceso industrializador y de cómo se iniciaron y mantuvieron las guerras carlistas.
En definitiva, de una visión que no pude apreciar en los libros de Historia de España de Juan Eslava Galán o Ricardo de la Cierva. Sin embargo, el estilo es lento, y el libro aunque interesante es pesado para mi gusto, aunque se llame "Breve" y "solo" tenga 739 páginas.
De nuevo dedica demasiadas páginas a los dos últimos siglos, como pasara con el de Ricardo de la Cierva y de nuevo llega demasiado cerca de la política actual (2004) como para ser considerado solo un libro de historia. Llevo 434 de sus 671 y como positivo diré que podemos revisar la lista de todos los reyes de los reinos cristianos al final de libro o ver un mapa de las posesiones españolas en la época de Carlos V, que no es el único que alberga el libro.
Parece mentira, pero son muchos libros de historia los que no contienen un solo mapa ni árboles genealógicos de "los cruces" entre los reyes del reino o de otros países europeos.
Saludos
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El poder de las credenciales
Solemos pensar que el mundo ha cambiado mucho ... y lo ha hecho, porque hemos cambiado de hábitos, tendencias, gustos o actitudes. Pero hay cosas que siguen donde estaban hace doscientos años y que difícilmente cambiarán.
Cuando te presentas a otra persona o un grupo de ellas siguen siendo factores clave el cómo te presentas, cómo vistes, cómo das la mano y quién eres.
"Quién" suele referirse a tu experiencia laboral, tu posición social o tus estudios. Y no nos engañemos, contar tu curriculum no es algo que se haga en las presentaciones, por lo que los títulos de experto, doctor, investigador o ingeniero cobran importancia.
Recuerdo que en un par de ocasiones se me juzgó mal cuando conducía mi viejo coche, como también se me trató con menos respeto cuando no llevaba barba o iba peor vestido. Estos aspectos, una vez una persona te ha visto y te ha juzgado por tu presencia no tiene "posible reparación" inmediata. Es decir, no somos magos y nadie sale corriendo para cambiarse de ropa ni agita su varita para convertir su coche en un modelo con más renombre. Pero los títulos todavía siguen impresionándonos, como cuando en otra época los analfabetos se arrodillaban al paso de la nobleza.
En mi caso, trabajo en uno de sitios donde el nombre del lugar es técnicamente impresionante, aunque luego no haga nada más que otro informático no haga en cualquier otra empresa, pero parece que la gente se sigue cuadrando al oirlo. Es triste, es ridículo, pero es cierto.
Nos olvidamos que la mente y nuestra manera de juzgar, valorar o sobrevalorar es mucho más vieja y arcaica que nuestros ideales, la tecnología que nos rodea o la realidad. A todo esto se le llaman prejuicios y no creo que vivamos para ver desaparecer a la mayoría de ellos.
Mientras, nuestras credenciales, seguirán siendo una garantía para que nos traten mejor. Nunca me gustó emplearlas. Ahora dispongo de ellas como un arma defensiva que me allana el camino de vez en cuando.
A veces merece la pena tenerlas o pagar por obtenerlas, aunque sean estúpidas o sepamos que no sirven para nada y no nos aporten nada, pero están. Y es que hay tanto idiota suelto ...
Saludos
Cuando te presentas a otra persona o un grupo de ellas siguen siendo factores clave el cómo te presentas, cómo vistes, cómo das la mano y quién eres.
"Quién" suele referirse a tu experiencia laboral, tu posición social o tus estudios. Y no nos engañemos, contar tu curriculum no es algo que se haga en las presentaciones, por lo que los títulos de experto, doctor, investigador o ingeniero cobran importancia.
Recuerdo que en un par de ocasiones se me juzgó mal cuando conducía mi viejo coche, como también se me trató con menos respeto cuando no llevaba barba o iba peor vestido. Estos aspectos, una vez una persona te ha visto y te ha juzgado por tu presencia no tiene "posible reparación" inmediata. Es decir, no somos magos y nadie sale corriendo para cambiarse de ropa ni agita su varita para convertir su coche en un modelo con más renombre. Pero los títulos todavía siguen impresionándonos, como cuando en otra época los analfabetos se arrodillaban al paso de la nobleza.
En mi caso, trabajo en uno de sitios donde el nombre del lugar es técnicamente impresionante, aunque luego no haga nada más que otro informático no haga en cualquier otra empresa, pero parece que la gente se sigue cuadrando al oirlo. Es triste, es ridículo, pero es cierto.
Nos olvidamos que la mente y nuestra manera de juzgar, valorar o sobrevalorar es mucho más vieja y arcaica que nuestros ideales, la tecnología que nos rodea o la realidad. A todo esto se le llaman prejuicios y no creo que vivamos para ver desaparecer a la mayoría de ellos.
Mientras, nuestras credenciales, seguirán siendo una garantía para que nos traten mejor. Nunca me gustó emplearlas. Ahora dispongo de ellas como un arma defensiva que me allana el camino de vez en cuando.
A veces merece la pena tenerlas o pagar por obtenerlas, aunque sean estúpidas o sepamos que no sirven para nada y no nos aporten nada, pero están. Y es que hay tanto idiota suelto ...
Saludos
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lunes 26 de enero de 2009
Mahatma Gandhi: Pensamientos expresados con palabras III
- Cuida tus Pensamientos porque se volverán Palabras.
- Cuida tus Palabras porque se volverán Actos.
- Cuida tus Actos porque se harán Costumbre.
- Cuida tus Costumbres porque forjarán tu Carácter.
- Cuida tu Carácter porque formará tu destino.
- Y tu Destino será tu vida...
Gandhi
- Cuida tus Palabras porque se volverán Actos.
- Cuida tus Actos porque se harán Costumbre.
- Cuida tus Costumbres porque forjarán tu Carácter.
- Cuida tu Carácter porque formará tu destino.
- Y tu Destino será tu vida...
Gandhi
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sábado 24 de enero de 2009
Mahatma Gandhi: Pensamientos expresados con palabras II
Mi Señor......
Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes
Y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla,
no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.
Enséñame a querer a la gente como a mí mismo.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo
ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito, Déjame fuerzas para aprender del fracaso.
Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme y si la gente me ofende, dame valor para perdonar.
¡Señor...si yo me olvido de tí, nunca te olvides de mí!
Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes
Y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla,
no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.
Enséñame a querer a la gente como a mí mismo.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo
ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito, Déjame fuerzas para aprender del fracaso.
Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme y si la gente me ofende, dame valor para perdonar.
¡Señor...si yo me olvido de tí, nunca te olvides de mí!
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viernes 23 de enero de 2009
Mahatma Gandhi: Pensamientos expresados con palabras I
Hoy, os dejo algunas frases de Gandhi. La que más me gusta es la última.
- La fuerza no proviene de la capacidad física sino de la voluntad indomable.
- Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena.
- Estoy absolutamente convencido de que ningún hombre pierde su libertad sino por su propia debilidad.
- Primero ellos te ignoran; más tarde se ríen de ti; luego te hacen la pelea; y entonces…tú ganas!
- No hay caminos para la paz; la paz es el camino.
- En materia de conciencia, la ley de la mayoría no cuenta (muy buena).
Esta otra también me resultó interesante:
- “Nosotros devolveremos bien por mal. Cristo nos enseñó el camino y Mahatma Gandhi nos demostró que era operativo”. Martín Luther King
- La fuerza no proviene de la capacidad física sino de la voluntad indomable.
- Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena.
- Estoy absolutamente convencido de que ningún hombre pierde su libertad sino por su propia debilidad.
- Primero ellos te ignoran; más tarde se ríen de ti; luego te hacen la pelea; y entonces…tú ganas!
- No hay caminos para la paz; la paz es el camino.
- En materia de conciencia, la ley de la mayoría no cuenta (muy buena).
Esta otra también me resultó interesante:
- “Nosotros devolveremos bien por mal. Cristo nos enseñó el camino y Mahatma Gandhi nos demostró que era operativo”. Martín Luther King
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Las bolsas de plástico
Recientemente he recibido este archivo, donde se desaconseja completamente el uso de las bolsas de plástico. A lo mejor es mi parecer, pero últimamente me da la sensación de que desde el ámbito ecológico se están radicalizando los mensajes, perdiendo el fondo del asunto.
Me parece estupendo reducir la producción y consumo de bolsas de plástico de los supermercados, sobretodo cuando al llegar a casa las personas las tiran a la basura después de guardar la compra en la despensa, los armarios de la cocina, el congelador o la nevera.
Pero ¿y los que las empleamos para la basura? Si dejo de emplear las bolsas de tiendas y supermercados para tirar los desechos orgánicos o los envases, que son tipos de residuos que manchan las bolsas de plástico, tendré que comprar bolsas de basura en el supermercado, que por lo que tengo entendido tampoco son reciclables. Eso sí, son más gruesas, lo cual entiendo que cuesta más materia prima, consume más petróleo, y seguro que son más difíciles de reciclar que las ultra finas del supermercado, y encima, las pagas.
Otra cosa, es que cuando tenemos bolsas suficientes para llenarlas de basura y tirarlas en los contenedores, sigamos recogiendo más bolsas de plástico de la compra, que por ser su número excesivo, tiremos a la basura sin más. Personalmente solo acepto las bolsas de plástico que necesito para tirar la basura orgánica o de envases mensual. Cuando llego a ese tope empleo el carro de la compra y no acepto más bolsas de plástico.
¿Alguien sabe si en tu supermercado habitual pueden comprarse bolsas de plástico reciclable para tirar la basura? Entonces merecerá la pena que nos quiten las bolsas corrientes, pero ahora, si se hace, lo único que haremos será gastarnos dinero en bolsas que ahora son gratuitas.
Yo no conozco a nadie que las tire sin más a la basura. Las personas que son cercanas a mí las reutilizan luego. Otra cosa es que para que racionalicemos su uso, dejen de ser gratis y tengan un valor testimonial pero que evite el consumo excesivo por parte de las pocas personas que las malgastan.
Pero yendo al tema principal, ¿para cuando bolsas reciclables a la venta en todos los supermercados a un precio razonable?
Saludos
Me parece estupendo reducir la producción y consumo de bolsas de plástico de los supermercados, sobretodo cuando al llegar a casa las personas las tiran a la basura después de guardar la compra en la despensa, los armarios de la cocina, el congelador o la nevera.
Pero ¿y los que las empleamos para la basura? Si dejo de emplear las bolsas de tiendas y supermercados para tirar los desechos orgánicos o los envases, que son tipos de residuos que manchan las bolsas de plástico, tendré que comprar bolsas de basura en el supermercado, que por lo que tengo entendido tampoco son reciclables. Eso sí, son más gruesas, lo cual entiendo que cuesta más materia prima, consume más petróleo, y seguro que son más difíciles de reciclar que las ultra finas del supermercado, y encima, las pagas.
Otra cosa, es que cuando tenemos bolsas suficientes para llenarlas de basura y tirarlas en los contenedores, sigamos recogiendo más bolsas de plástico de la compra, que por ser su número excesivo, tiremos a la basura sin más. Personalmente solo acepto las bolsas de plástico que necesito para tirar la basura orgánica o de envases mensual. Cuando llego a ese tope empleo el carro de la compra y no acepto más bolsas de plástico.
¿Alguien sabe si en tu supermercado habitual pueden comprarse bolsas de plástico reciclable para tirar la basura? Entonces merecerá la pena que nos quiten las bolsas corrientes, pero ahora, si se hace, lo único que haremos será gastarnos dinero en bolsas que ahora son gratuitas.
Yo no conozco a nadie que las tire sin más a la basura. Las personas que son cercanas a mí las reutilizan luego. Otra cosa es que para que racionalicemos su uso, dejen de ser gratis y tengan un valor testimonial pero que evite el consumo excesivo por parte de las pocas personas que las malgastan.
Pero yendo al tema principal, ¿para cuando bolsas reciclables a la venta en todos los supermercados a un precio razonable?
Saludos
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Informáticas, ¿dónde?
Cuando estudias o trabajas en la universidad, puedes darte cuenta de la gran diferencia de contrastes entre recursos humanos disponibles y realmente empleados.
Me explicaré. Es verdad que en las carreras tecnológicas el número de mujeres ha disminuido en los últimos años, aunque alguna vez llegaron a la equiparación con los hombres. Pero el caso es que si asistes a cursos de formación o reciclaje de la universidad, la proporción de mujeres matriculadas es muy inferior a la proporción de mujeres con estudios de informática.
Esto, que podría considerarse que sucede porque solamente acuden mujeres que profesionalmente ejercen y son pocas las que lo hacen por tener muchas menos oportunidades que los hombres (son menos aceptadas y contratadas), se viene abajo en cuanto uno piensa en la función pública, donde el número de mujeres es bastante superior al de hombres y donde estudiar y ganar una oposición es más una cuestión de conocimiento, estudio y perseverancia que de sexo.
Tampoco hay mujeres en los servicios informáticos de la Generalitat, la Seguridad Social, las Universidades, etc. Si las hay, son escasas y por lo visto, se dejan ver poco. Tampoco aquí, donde la cantidad de mujeres supera ampliamente a la de hombres, y donde es una oposición la que les da su oportunidad, que no un entrevistador o gerente (machista), se las ve.
Y yo me pregunto, ¿qué están haciendo todas esas mujeres? ¿A qué se dedican? ¿Dónde están?
Alguna teoría ??
Saludos
Me explicaré. Es verdad que en las carreras tecnológicas el número de mujeres ha disminuido en los últimos años, aunque alguna vez llegaron a la equiparación con los hombres. Pero el caso es que si asistes a cursos de formación o reciclaje de la universidad, la proporción de mujeres matriculadas es muy inferior a la proporción de mujeres con estudios de informática.
Esto, que podría considerarse que sucede porque solamente acuden mujeres que profesionalmente ejercen y son pocas las que lo hacen por tener muchas menos oportunidades que los hombres (son menos aceptadas y contratadas), se viene abajo en cuanto uno piensa en la función pública, donde el número de mujeres es bastante superior al de hombres y donde estudiar y ganar una oposición es más una cuestión de conocimiento, estudio y perseverancia que de sexo.
Tampoco hay mujeres en los servicios informáticos de la Generalitat, la Seguridad Social, las Universidades, etc. Si las hay, son escasas y por lo visto, se dejan ver poco. Tampoco aquí, donde la cantidad de mujeres supera ampliamente a la de hombres, y donde es una oposición la que les da su oportunidad, que no un entrevistador o gerente (machista), se las ve.
Y yo me pregunto, ¿qué están haciendo todas esas mujeres? ¿A qué se dedican? ¿Dónde están?
Alguna teoría ??
Saludos
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miércoles 21 de enero de 2009
¿Por qué somos pobres los españoles?
¿Por qué somos pobres los españoles?
Preguntó un español a un estadounidense, y éste le respondió:
Hola, cómo se ve que los árboles no te dejan ver el bosque...
¿Cómo puedes llamarte pobre, cuando eres capaz de pagar por un litro de gasolina más del triple de lo que pago yo? ¿Cuando te das el lujo de pagar tarifas de electricidad, de teléfono y móvil un 80% más caras de lo que me cuestan a mí? ¿Cómo puedes llamarte pobre cuando pagas comisiones por servicios bancarios y tarjetas de crédito el triple de lo que aquí nos cuestan, o cuando por un auto que a mi me cuesta 2.000 dólares ustedes pueden pagar el equivalente a 20.000 dólares?
¿Por qué ustedes sí pueden darse el gusto de regalarle 18.000 dólares al gobierno y nosotros no?
¡NO TE ENTIENDO!
Nosotros, los habitantes de Florida, somos pobres. Por eso el Gobierno Estatal, teniendo en cuenta nuestra precaria situación financiera, nos cobra sólo el 2% de IVA (más otro 4% que es Federal; total = 6%) Y no el 16% como a ustedes los ricos que viven en España.
Además, son ustedes los que tienen “Impuestos de Lujo” como son los impuestos por gasolina y gas, por alcohol, cigarros, cigarrillos, cerveza, vinos, etc. que alcanza hasta el 320% del valor original, y otros como: Impuesto sobre la renta (impuesto sobre el sueldo), impuesto sobre automóviles nuevos, impuesto a los bienes personales, impuesto a los bienes de las empresas, impuesto por uso del automóvil (de circulación). Y dichoso que todavía os dais el lujo de pagar un
16% de IVA por estos impuestos, además de todos los trámites y pagos nacionales y municipales (tasas).
Porque si ustedes no fueran ricos, ¿qué sentido tendría tener unos impuestos Nacionales, Autonómicos y Locales, de ese calibre?
¿POBRES?, ¿de dónde?
Un país que es capaz de cobrar el IMPUESTO A LAS GANANCIAS Y A LOS BIENES PERSONALES por adelantado (mediante retenciones) como España, necesariamente tiene que nadar en la abundancia, porque considera que los negocios de la nación y de todos sus habitantes siempre tendrán ganancias a pesar de saqueos y asaltos, mordidas, terremotos, sequía, invierno, corrupción, saqueo fiscal e inundaciones y por supuesto seguro que todos deben ganar muchísimo.
Los pobres somos nosotros, los que vivimos en USA y que NO pagamos impuesto sobre la renta si ganamos menos de 3.000 dólares al mes por persona (más o menos 2.000 €). Vds. tienen además el IBI, impuestos de basuras, impuestos sobre el consumo de Agua, Gas y Electricidad.
Y allí pagan seguridad privada en bancos, urbanizaciones, municipales, etc, mientras que nosotros nos conformamos con la pública. Allí hasta envían a los hijos a colegios privados, y mire si seremos pobres aquí en EE.UU., que las escuelas públicas nos prestan los libros de estudio previendo que no tenemos con qué comprarlos.
A veces me asombra la riqueza de los españoles que piden un préstamo cualquiera, y son capaces de pagar el 8% mensual de intereses, como mínimo.
No como aquí, que apenas llegamos al 8% anual (generalmente 7.8%), justamente porque NO estamos en condiciones de pagar más.
Supongo que, como todo rico, tiene un auto y que está pagando un 8% ó 10% anual de seguro; si le sirve de información, yo pago sólo 245 dólares por año. Y como les sobra el dinero, ustedes si pueden efectuar pagos anuales en concepto de eso que ustedes llaman IMPUESTO DE CIRCULACION, (a parte de la ITV, zona verde, zona azul, aparcacoches forzosos, etc. mientras que acá nosotros no podemos darnos esos lujos y pagamos 15 dólares anuales por el STICKER sin importar qué modelo de auto conduzcas, pero claro, eso es para gente de recursos).
¡¡¡ESO ES SER RICO!!!
Ser rico, es tener 86.000 concejales casi 9.000 alcaldes, 17 Presidentes de Autonomías, casi 1.600 parlamentarios autonómicos, 350 diputados en Cortes, 300 Senadores, 200 parlamentarios en Estrasburgo, una Casa Real, 20 Ministros y todos sus adláteres - paradójicamente a menor rango, mayor sueldo, hay alcaldes que ganan mas que el presidente del Gobierno -, todo esto para un país tan pequeño como el suyo.
¡¡¡ESO ES SER RICO!!!
Vamos, se quedaron en ESPAÑA porque son RICOS. Somos los pobres como yo los que nos vinimos a probar suerte a otros lados.
Bueno, le mando un abrazo y ahí luego me cuenta cómo les va con el nuevo presupuesto, lo que sí es seguro es que les aumentarán más los impuestos. Pero no se preocupen, que la inflación se los va a diluir.
Pero bueno eso es lo de menos cuando se tiene el dinero para pagarlos. Y tengan por seguro que en el próximo discurso le van a dar un tremendo aplauso a su presidente.
Además eso es lo que hay que pagar por vivir en la 8ª potencia mundial, el mejor lugar del mundo y tercero donde la gente se siente más feliz del planeta.
Me gusta el sentido del humor de quien lo ha escrito. Me llegó por email, desconozco quien pudo ser el autor.
Preguntó un español a un estadounidense, y éste le respondió:
Hola, cómo se ve que los árboles no te dejan ver el bosque...
¿Cómo puedes llamarte pobre, cuando eres capaz de pagar por un litro de gasolina más del triple de lo que pago yo? ¿Cuando te das el lujo de pagar tarifas de electricidad, de teléfono y móvil un 80% más caras de lo que me cuestan a mí? ¿Cómo puedes llamarte pobre cuando pagas comisiones por servicios bancarios y tarjetas de crédito el triple de lo que aquí nos cuestan, o cuando por un auto que a mi me cuesta 2.000 dólares ustedes pueden pagar el equivalente a 20.000 dólares?
¿Por qué ustedes sí pueden darse el gusto de regalarle 18.000 dólares al gobierno y nosotros no?
¡NO TE ENTIENDO!
Nosotros, los habitantes de Florida, somos pobres. Por eso el Gobierno Estatal, teniendo en cuenta nuestra precaria situación financiera, nos cobra sólo el 2% de IVA (más otro 4% que es Federal; total = 6%) Y no el 16% como a ustedes los ricos que viven en España.
Además, son ustedes los que tienen “Impuestos de Lujo” como son los impuestos por gasolina y gas, por alcohol, cigarros, cigarrillos, cerveza, vinos, etc. que alcanza hasta el 320% del valor original, y otros como: Impuesto sobre la renta (impuesto sobre el sueldo), impuesto sobre automóviles nuevos, impuesto a los bienes personales, impuesto a los bienes de las empresas, impuesto por uso del automóvil (de circulación). Y dichoso que todavía os dais el lujo de pagar un
16% de IVA por estos impuestos, además de todos los trámites y pagos nacionales y municipales (tasas).
Porque si ustedes no fueran ricos, ¿qué sentido tendría tener unos impuestos Nacionales, Autonómicos y Locales, de ese calibre?
¿POBRES?, ¿de dónde?
Un país que es capaz de cobrar el IMPUESTO A LAS GANANCIAS Y A LOS BIENES PERSONALES por adelantado (mediante retenciones) como España, necesariamente tiene que nadar en la abundancia, porque considera que los negocios de la nación y de todos sus habitantes siempre tendrán ganancias a pesar de saqueos y asaltos, mordidas, terremotos, sequía, invierno, corrupción, saqueo fiscal e inundaciones y por supuesto seguro que todos deben ganar muchísimo.
Los pobres somos nosotros, los que vivimos en USA y que NO pagamos impuesto sobre la renta si ganamos menos de 3.000 dólares al mes por persona (más o menos 2.000 €). Vds. tienen además el IBI, impuestos de basuras, impuestos sobre el consumo de Agua, Gas y Electricidad.
Y allí pagan seguridad privada en bancos, urbanizaciones, municipales, etc, mientras que nosotros nos conformamos con la pública. Allí hasta envían a los hijos a colegios privados, y mire si seremos pobres aquí en EE.UU., que las escuelas públicas nos prestan los libros de estudio previendo que no tenemos con qué comprarlos.
A veces me asombra la riqueza de los españoles que piden un préstamo cualquiera, y son capaces de pagar el 8% mensual de intereses, como mínimo.
No como aquí, que apenas llegamos al 8% anual (generalmente 7.8%), justamente porque NO estamos en condiciones de pagar más.
Supongo que, como todo rico, tiene un auto y que está pagando un 8% ó 10% anual de seguro; si le sirve de información, yo pago sólo 245 dólares por año. Y como les sobra el dinero, ustedes si pueden efectuar pagos anuales en concepto de eso que ustedes llaman IMPUESTO DE CIRCULACION, (a parte de la ITV, zona verde, zona azul, aparcacoches forzosos, etc. mientras que acá nosotros no podemos darnos esos lujos y pagamos 15 dólares anuales por el STICKER sin importar qué modelo de auto conduzcas, pero claro, eso es para gente de recursos).
¡¡¡ESO ES SER RICO!!!
Ser rico, es tener 86.000 concejales casi 9.000 alcaldes, 17 Presidentes de Autonomías, casi 1.600 parlamentarios autonómicos, 350 diputados en Cortes, 300 Senadores, 200 parlamentarios en Estrasburgo, una Casa Real, 20 Ministros y todos sus adláteres - paradójicamente a menor rango, mayor sueldo, hay alcaldes que ganan mas que el presidente del Gobierno -, todo esto para un país tan pequeño como el suyo.
¡¡¡ESO ES SER RICO!!!
Vamos, se quedaron en ESPAÑA porque son RICOS. Somos los pobres como yo los que nos vinimos a probar suerte a otros lados.
Bueno, le mando un abrazo y ahí luego me cuenta cómo les va con el nuevo presupuesto, lo que sí es seguro es que les aumentarán más los impuestos. Pero no se preocupen, que la inflación se los va a diluir.
Pero bueno eso es lo de menos cuando se tiene el dinero para pagarlos. Y tengan por seguro que en el próximo discurso le van a dar un tremendo aplauso a su presidente.
Además eso es lo que hay que pagar por vivir en la 8ª potencia mundial, el mejor lugar del mundo y tercero donde la gente se siente más feliz del planeta.
Me gusta el sentido del humor de quien lo ha escrito. Me llegó por email, desconozco quien pudo ser el autor.
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martes 20 de enero de 2009
Ecología segmentada
Todo el mundo piensa ecológicamente, pero la mayoría de personas, no actúa. Vivimos poniendo paliativos al daño que generamos en nuestro planeta, no pensamos en preservar, sino en arrasar y volver a plantar. Nuestras soluciones siempre pasan por reparar el daño, y siempre buscando soluciones generalistas, lo que nos hace perder tiempo sin solventar casi nada.
Si nos ponemos a discutir sobre los procesos químicos legalmente permisibles o los avances tecnológicos más adecuados para reciclar, o sobre los tipos de tintes, plásticos o formatos de papel que están permitidos por ser fácilmente reciclables, no parece probable que nos pongamos de acuerdo en un lugar tan grande como la Unión Europea. Nuestros políticos pierden años negociando para llegar a acuerdos que son risibles.
¿Por qué no buscamos soluciones por tipo de producto? Si evaluáramos las materias primas de aquellos productos cuyo derroche es evidente y viéramos el consumo de materias primas que se hace de ellos en valor absoluto, o lo que es lo mismo, la producción de residuos totales en toneladas o toxicidad, podríamos centrarnos más en aplicar soluciones concretas que quizás algún día, podrían generalizarse. No tiene sentido que consumamos packs de yogures que vienen envueltos en cartón. Podría exigirse por ejemplo la supresión de ese segundo envase, lo que ahorraría toneladas de papel-cartón (y obligaría a reconvertir al personal que llegaría al paro).
Si obligáramos, como ha hecho China, a unificar los cargadores de móviles, los estándares de conexión entre dispositivos, los tamaños de las bolsas de plástico, y recortáramos su número, tendríamos mayor posibilidad de reutilizarlos y un menor consumo de los mismos.
¿Por qué las baterías de los portátiles no pueden usarse en otros? ¿Por qué no se estandarizan los tipos de botella?
¿Por qué la publicidad se imprime en papeles de difícil reciclado? ¿Por qué los bancos, las compañías de suministro eléctrico, gas natural, luz, Internet, o teléfono no dejan de enviar publicidad, recibos y avisos en papel (los bancos no lo hacen)?
No hacen falta grandes acuerdos para aprobar todo esto. ¿Por qué no se hace? Porque en el fondo, a los políticos les da igual. Mientras discuten sobre energía nuclear sí o no, y nadie se moja, pasan veinte años y seguimos con centrales eléctricas nucleares obsoletas y peligrosas, o discutiendo sobre Kioto, sin llegar a nada claro.
Si nos ponemos a discutir sobre los procesos químicos legalmente permisibles o los avances tecnológicos más adecuados para reciclar, o sobre los tipos de tintes, plásticos o formatos de papel que están permitidos por ser fácilmente reciclables, no parece probable que nos pongamos de acuerdo en un lugar tan grande como la Unión Europea. Nuestros políticos pierden años negociando para llegar a acuerdos que son risibles.
¿Por qué no buscamos soluciones por tipo de producto? Si evaluáramos las materias primas de aquellos productos cuyo derroche es evidente y viéramos el consumo de materias primas que se hace de ellos en valor absoluto, o lo que es lo mismo, la producción de residuos totales en toneladas o toxicidad, podríamos centrarnos más en aplicar soluciones concretas que quizás algún día, podrían generalizarse. No tiene sentido que consumamos packs de yogures que vienen envueltos en cartón. Podría exigirse por ejemplo la supresión de ese segundo envase, lo que ahorraría toneladas de papel-cartón (y obligaría a reconvertir al personal que llegaría al paro).
Si obligáramos, como ha hecho China, a unificar los cargadores de móviles, los estándares de conexión entre dispositivos, los tamaños de las bolsas de plástico, y recortáramos su número, tendríamos mayor posibilidad de reutilizarlos y un menor consumo de los mismos.
¿Por qué las baterías de los portátiles no pueden usarse en otros? ¿Por qué no se estandarizan los tipos de botella?
¿Por qué la publicidad se imprime en papeles de difícil reciclado? ¿Por qué los bancos, las compañías de suministro eléctrico, gas natural, luz, Internet, o teléfono no dejan de enviar publicidad, recibos y avisos en papel (los bancos no lo hacen)?
No hacen falta grandes acuerdos para aprobar todo esto. ¿Por qué no se hace? Porque en el fondo, a los políticos les da igual. Mientras discuten sobre energía nuclear sí o no, y nadie se moja, pasan veinte años y seguimos con centrales eléctricas nucleares obsoletas y peligrosas, o discutiendo sobre Kioto, sin llegar a nada claro.
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lunes 19 de enero de 2009
Obreros del siglo XXI
Allá por octubre, decidí cambiar de móvil. Estaba harto de tener uno de trabajo y otro particular, y finalmente me decidí a comprar el Samsung SGH-D880 que integra dos SIMMs y permite recibir llamadas desde ambos números de teléfono, además de seleccionar uno de ellos para llamar.
Tuve que ir varias veces para comprobar la portabilidad, la disponibilidad del teléfono, etc. El caso es que estuve hablando con las dos chicas que atendían al público y me percaté de que no tenían línea fija. Se ponían en contacto con los proveedores, los operadores, las otras sucursales de sus tiendas siempre mediante llamadas de móvil.
Sin embargo, no tenían manos libres e iban con el cuello torcido mientras escribían o tecleaban al ordenador. No se si la empresa no les permitía usarlo o ellas pasaban de hacerlo. Pero lo peor del caso es que me dijeron que hablaban (cada una de ellas) varias horas al día por el móvil, sin apenas dejarlo.
Y pensé en aquel estudio que leí hace tiempo sobre que en menos de diez años y hablando una hora al día por el móvil podemos sufrir tumores con mucha mayor facilidad. Esas chicas cobran sueldos bajos y exponen su salud al pegar a su oreja durante tantas horas un móvil.
Estamos como los obreros de la revolución industrial que inhalaban plomo, mercurio, cadmio, y otras muchas partículas, desarrollando enfermedades degenerativas que acababan por llevarlos a la muerte. Esas chicas, aunque aparentemente no lo parece, se exponen a desarrollar tipos de cáncer o tumores que no podemos predecir, pero que afectaran a cada vez más gente en el futuro.
Nos estamos exponiendo a las ondas electromagnéticas y al calor que generan todos estos dispositivos, llevándolos demasiado cerca y demasiado tiempo pegados a la cabeza, en el bolsillo de la camisa (corazón), en los pantalones (testículos), etc.
Naturalmente cuando dentro de una década podamos valorar el daño generado, nadie recompensará a las personas que trabajaban para estas multinacionales y probablemente tampoco podrán ofrecerles una solución para los problemas que se deriven de estas tecnologías.
Saludos
Tuve que ir varias veces para comprobar la portabilidad, la disponibilidad del teléfono, etc. El caso es que estuve hablando con las dos chicas que atendían al público y me percaté de que no tenían línea fija. Se ponían en contacto con los proveedores, los operadores, las otras sucursales de sus tiendas siempre mediante llamadas de móvil.
Sin embargo, no tenían manos libres e iban con el cuello torcido mientras escribían o tecleaban al ordenador. No se si la empresa no les permitía usarlo o ellas pasaban de hacerlo. Pero lo peor del caso es que me dijeron que hablaban (cada una de ellas) varias horas al día por el móvil, sin apenas dejarlo.
Y pensé en aquel estudio que leí hace tiempo sobre que en menos de diez años y hablando una hora al día por el móvil podemos sufrir tumores con mucha mayor facilidad. Esas chicas cobran sueldos bajos y exponen su salud al pegar a su oreja durante tantas horas un móvil.
Estamos como los obreros de la revolución industrial que inhalaban plomo, mercurio, cadmio, y otras muchas partículas, desarrollando enfermedades degenerativas que acababan por llevarlos a la muerte. Esas chicas, aunque aparentemente no lo parece, se exponen a desarrollar tipos de cáncer o tumores que no podemos predecir, pero que afectaran a cada vez más gente en el futuro.
Nos estamos exponiendo a las ondas electromagnéticas y al calor que generan todos estos dispositivos, llevándolos demasiado cerca y demasiado tiempo pegados a la cabeza, en el bolsillo de la camisa (corazón), en los pantalones (testículos), etc.
Naturalmente cuando dentro de una década podamos valorar el daño generado, nadie recompensará a las personas que trabajaban para estas multinacionales y probablemente tampoco podrán ofrecerles una solución para los problemas que se deriven de estas tecnologías.
Saludos
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viernes 16 de enero de 2009
Ayuda

Hace poco, y dado que pertenezco a una ong, alguien me preguntó si realmente las ayudas que envías llegaban o no.
Os dejo una carta que recibí recientemente.
Naturalmente cualquiera podría decir que es falsa (o que podría serlo) y que la ong en cuestión podría estar quedándose con nuestro dinero. Yo quiero creer que no y hasta la fecha no me han dado razones para desconfiar.
Digo yo que habrá más gente buena por el mundo o que realmente trabaja para ayudar a esta gente, ¿no?
No basta con darnos calidad de vida, debemos intentar que los demás también disfruten de lo que queremos para nosotros.
Saludos
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jueves 15 de enero de 2009
Actualizar XP y otros sistemas ...
WinUP es un paquete (archivo .exe) de actualización de Windows donde se nos ofrece la posibilidad de instalar todos los updates de Microsoft aparecidos a partir del último Service Pack (en este caso el 3). Si vais a la web, veréis que la última actualización de WinUp es del 13/10/2008 y que contiene 18 actualizaciones para XP. Sin embargo, no son suficientes para dejar nuestro ordenador al día. De hecho faltan bastantes más y eso es porque este paquete de actualizaciones no está tan actualizado como sería de desear.
WindizUpdate es un actualizador parecido al Microsoft Update o Windows Update, pero para ser ejecutado desde Firefox. Para que funcione, es necesario instalarle al navegador un plugin (no he probado si puede hacerse desde Internet Explorer). Este plugin puede ser descargado como extensión del Firefox desde la propia web, pero el caso es que el link no funciona (ayer no iba, pero hoy ya sí). Existe también otro enlace a la ruta donde estaría la extensión por si queremos instalarla desde el menú Herramientas->Complementos en Firefox, pero tampoco funciona. Y por último tienes la opción menos transparente de emplear un enlace hecho por ellos que te permite descargar e instalar el plugin mediante un instalador creado por ellos.
En mis pruebas, me pareció que estaba poco actualizado, pues apenas me ofreció actualizaciones críticas disponibles para un XP que estaba obsoleto. En concreto estaban disponibles dos actualizaciones, mientras que en la web de Microsoft aparecían cerca de cincuenta. Vamos, que me dio la sensación de que está menos actualizado aún que el anterior.
WindowsUpdatesDownloader es una aplicación que consta de dos partes, y que tras instalarla, te permite descargar en una carpeta todas las actualizaciones y parches disponibles. Queda de tu parte ejecutarlos uno a uno, o mediante scripts o bien integrarlos en un CD de instalación de XP mediante nLite.
CTUpdate es para mi el más útil y más apropiado. Primero, porque descarga los updates desde Microsoft, lo cual evita servidores extraños o desconocidos que puedan albergar malas intenciones y donde los updates o parches puedan estar manipulados; segundo, porque puedes descargar los updates desde un servidor WSUS local a tu organización como opción adicional.
Por si fuera poco, también permite descargar las actualizaciones para múltiples sistemas operativos (Windows 2000, XP, Server 2003, Vista, Server 2008, x86, x64, Office 2000, Office XP, Office 2003, Office 2007). Y generar un CD o DVD para actualizar luego los pcs mediante un ejecutable, mientras nos vamos a almorzar. Puedes incluso integrar el último Service Pack del sistema operativo correspondiente.
Al dejar los updates en diversos directorios, sabemos que updates ha descargado; la descarga se produce desde sitios de confianza, como nuestro WSUS o los de Microsoft, y podemos englobar updates para múltiples sistemas operativos, arquitecturas y versiones de Office y generar distintos tipos de CDs (por productos o arquitectura). Además los updates quedan almacenados por si deseáramos ejecutar alguno individualmente.
Para mi es perfecto. Con NLite puedes generarte un CD de instalación de tu sistema operativo (Windows 2000, XP y Windows 2003), añadir drivers y el último Service Pack; y adicionalmente con CTUpdate puedes generar un CD de actualización para cualquier PC con todos los updates disponibles hasta la fecha.
NOTA: Cuando descargamos los parches desde un servidor de Microsoft Update o Windows Update, nos estamos conectando a un servidor de Microsoft que tiene instalado un WSUS (Windows Server Updates Services), es decir un servidor que proporciona los updates de Microsoft a cualquier cliente que los solicite. Es posible instalar en tu red este software de tal modo que todos las estaciones de trabajo clientes contacten con él, y sea tu WSUS el único que realmente se conecta al WSUS de Microsoft para descargar los updates. Esto evita colapsar la línea de Internet y garantiza a los clientes velocidades de actualización mayores, además de más control sobre las actualizaciones (pues puedes decidir cuales aplicar y cuales no).
Saludos
WindizUpdate es un actualizador parecido al Microsoft Update o Windows Update, pero para ser ejecutado desde Firefox. Para que funcione, es necesario instalarle al navegador un plugin (no he probado si puede hacerse desde Internet Explorer). Este plugin puede ser descargado como extensión del Firefox desde la propia web, pero el caso es que el link no funciona (ayer no iba, pero hoy ya sí). Existe también otro enlace a la ruta donde estaría la extensión por si queremos instalarla desde el menú Herramientas->Complementos en Firefox, pero tampoco funciona. Y por último tienes la opción menos transparente de emplear un enlace hecho por ellos que te permite descargar e instalar el plugin mediante un instalador creado por ellos.
En mis pruebas, me pareció que estaba poco actualizado, pues apenas me ofreció actualizaciones críticas disponibles para un XP que estaba obsoleto. En concreto estaban disponibles dos actualizaciones, mientras que en la web de Microsoft aparecían cerca de cincuenta. Vamos, que me dio la sensación de que está menos actualizado aún que el anterior.
WindowsUpdatesDownloader es una aplicación que consta de dos partes, y que tras instalarla, te permite descargar en una carpeta todas las actualizaciones y parches disponibles. Queda de tu parte ejecutarlos uno a uno, o mediante scripts o bien integrarlos en un CD de instalación de XP mediante nLite.
CTUpdate es para mi el más útil y más apropiado. Primero, porque descarga los updates desde Microsoft, lo cual evita servidores extraños o desconocidos que puedan albergar malas intenciones y donde los updates o parches puedan estar manipulados; segundo, porque puedes descargar los updates desde un servidor WSUS local a tu organización como opción adicional.
Por si fuera poco, también permite descargar las actualizaciones para múltiples sistemas operativos (Windows 2000, XP, Server 2003, Vista, Server 2008, x86, x64, Office 2000, Office XP, Office 2003, Office 2007). Y generar un CD o DVD para actualizar luego los pcs mediante un ejecutable, mientras nos vamos a almorzar. Puedes incluso integrar el último Service Pack del sistema operativo correspondiente.
Al dejar los updates en diversos directorios, sabemos que updates ha descargado; la descarga se produce desde sitios de confianza, como nuestro WSUS o los de Microsoft, y podemos englobar updates para múltiples sistemas operativos, arquitecturas y versiones de Office y generar distintos tipos de CDs (por productos o arquitectura). Además los updates quedan almacenados por si deseáramos ejecutar alguno individualmente.
Para mi es perfecto. Con NLite puedes generarte un CD de instalación de tu sistema operativo (Windows 2000, XP y Windows 2003), añadir drivers y el último Service Pack; y adicionalmente con CTUpdate puedes generar un CD de actualización para cualquier PC con todos los updates disponibles hasta la fecha.
NOTA: Cuando descargamos los parches desde un servidor de Microsoft Update o Windows Update, nos estamos conectando a un servidor de Microsoft que tiene instalado un WSUS (Windows Server Updates Services), es decir un servidor que proporciona los updates de Microsoft a cualquier cliente que los solicite. Es posible instalar en tu red este software de tal modo que todos las estaciones de trabajo clientes contacten con él, y sea tu WSUS el único que realmente se conecta al WSUS de Microsoft para descargar los updates. Esto evita colapsar la línea de Internet y garantiza a los clientes velocidades de actualización mayores, además de más control sobre las actualizaciones (pues puedes decidir cuales aplicar y cuales no).
Saludos
Actualizar estaciones de trabajo
Si trabajáis en una empresa donde gestionáis muchos ordenadores, aulas de enseñanza, pcs de departamentos, secciones o laboratorios de investigación, estaréis hartos de actualizar los pcs basados en Windows.
Recuerdo hace año y medio cuando Microsoft, después de sacar el SP2 dijo que no habría un SP3 y teníamos que añadir más de 90 updates después de instalar un XP con el SP2 integrado; por no hablar de aquellas personas que debían instalarse el XP original, instalar luego el Windows XP SP2 y por último añadir los más de 90 (92 creo recordar) parches adicionales.
Y si sois usuarios del Office, pasa lo mismo. Te conectas al Office Update y a veces tienes que actualizar varias veces para meter en sucesivas tandas todos los parches necesarios.
Es verdad que ahora existe el Microsoft Update que te muestra las actualizaciones disponibles para todos los productos Microsoft, pero suele ser un proceso aún más lento.
El resultado son horas y horas de estar delante del pc para interactuar con él, sin poder dejarlo completamente desatendido. Aún recuerdo cuando la actualización a IE 7 te obligaba a confirmar explícitamente su instalación. Así que dejabas el pc actualizando y cuando volvías te dabas cuenta que no había terminado porque necesitaba una confirmación adicional; peor aún, porque a veces el cuadro de diálogo (la pregunta) no se veía porque estaba tapada por la pantalla del navegador web y no te enterabas de que en realidad no estaba haciendo nada excepto esperar que aceptaras la licencia.
Todo esto no beneficia nuestro trabajo, ni la opinión que tenemos algunos de Microsoft.
Cuando tuve que vivir instalando 92 parches en cada máquina XP porque Microsoft no iba a sacar un SP3, entendí que había llegado el momento de buscarse la vida.
Hace poco he leído un artículo muy interesante sobre varios métodos de actualizaciones disponibles en Internet, y he hecho algunas pruebas al respecto para ofreceros mi opinión, que aunque no se basa en pruebas exhaustivas, me ofrecen claridad a la hora de decidirme.
En el próximo post os los iré comentando.
Recuerdo hace año y medio cuando Microsoft, después de sacar el SP2 dijo que no habría un SP3 y teníamos que añadir más de 90 updates después de instalar un XP con el SP2 integrado; por no hablar de aquellas personas que debían instalarse el XP original, instalar luego el Windows XP SP2 y por último añadir los más de 90 (92 creo recordar) parches adicionales.
Y si sois usuarios del Office, pasa lo mismo. Te conectas al Office Update y a veces tienes que actualizar varias veces para meter en sucesivas tandas todos los parches necesarios.
Es verdad que ahora existe el Microsoft Update que te muestra las actualizaciones disponibles para todos los productos Microsoft, pero suele ser un proceso aún más lento.
El resultado son horas y horas de estar delante del pc para interactuar con él, sin poder dejarlo completamente desatendido. Aún recuerdo cuando la actualización a IE 7 te obligaba a confirmar explícitamente su instalación. Así que dejabas el pc actualizando y cuando volvías te dabas cuenta que no había terminado porque necesitaba una confirmación adicional; peor aún, porque a veces el cuadro de diálogo (la pregunta) no se veía porque estaba tapada por la pantalla del navegador web y no te enterabas de que en realidad no estaba haciendo nada excepto esperar que aceptaras la licencia.
Todo esto no beneficia nuestro trabajo, ni la opinión que tenemos algunos de Microsoft.
Cuando tuve que vivir instalando 92 parches en cada máquina XP porque Microsoft no iba a sacar un SP3, entendí que había llegado el momento de buscarse la vida.
Hace poco he leído un artículo muy interesante sobre varios métodos de actualizaciones disponibles en Internet, y he hecho algunas pruebas al respecto para ofreceros mi opinión, que aunque no se basa en pruebas exhaustivas, me ofrecen claridad a la hora de decidirme.
En el próximo post os los iré comentando.
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Reconocimiento
Parece mentira que en una época donde los sueldos no son buenos, es necesario rendir más que nunca, las profesiones y empleos están cargados de estrés y los planes de trabajo y los proyectos tienen plazo de entrega, las empresas no valoren otros incentivos.
Me refiero a acomodar el trabajo a la vida familiar, lo que se conoce como conciliación; a flexibilizar el horario de trabajo; a permitirnos trabajar desde casa; a darnos mayor calidad de vida exigiendo simplemente que el trabajo se cubra; pero también, a reconocer nuestros progresos, proyectos, ideas, soluciones y éxitos.
La idea de reconocer nuestro trabajo, de que los jefes nos den una palmada en la espalda de vez en cuando, parece que en España no gana adeptos. Es como si tuvieran miedo de que la palmada en la espalda nos empujara a todos a presentarnos el siguiente lunes pidiendo aumento de sueldo. Parece que nadie quiere que sus empleados sepan cuanto valen ni si se les paga acorde a lo que rinden.
Decididamente aprendí hace mucho tiempo que en nuestra sociedad, aunque sea recomendado por psicólogos y personal de recursos humanos existen connotaciones negativas que prohíben que un trabajo bien hecho sea reconocido. Pero lo cierto, es que para muchos, parece que el éxito no existe si nadie externo a nosotros nos otorga su reconocimiento. Y sin embargo, es el nuestro el único que debería importarnos, porque somos nosotros los que sabemos lo que ha costado, el esfuerzo que hemos hecho, las optimizaciones, las ideas aportadas, etc.
Deberíamos grabar un CD donde oyéramos:
Que grande eres por alzarte para ir a trabajar,
tus jefes no te merecen, no comprenden la gratitud que te deben,
ni saben apreciar tus grandes aptitudes que sustentan su estúpida empresa,
pero sabemos de tus desmayos, de tus esfuerzos maratonianos,
por guiar a éste, tu país, en tan luengo y triste camino,
por servirlo y por acunarlo para que alcance la prosperidad,
para que crezca y algún día pueda reconocer tu esfuerzo, tu valía y sacrificio,
dándote una buena paga, que te jubile por tan honroso y azaroso denuedo,
y te condene a la indigencia de la mano de una triste pensión.
Saludos
P.D. Ya veis, hoy andaba cínico.
Me refiero a acomodar el trabajo a la vida familiar, lo que se conoce como conciliación; a flexibilizar el horario de trabajo; a permitirnos trabajar desde casa; a darnos mayor calidad de vida exigiendo simplemente que el trabajo se cubra; pero también, a reconocer nuestros progresos, proyectos, ideas, soluciones y éxitos.
La idea de reconocer nuestro trabajo, de que los jefes nos den una palmada en la espalda de vez en cuando, parece que en España no gana adeptos. Es como si tuvieran miedo de que la palmada en la espalda nos empujara a todos a presentarnos el siguiente lunes pidiendo aumento de sueldo. Parece que nadie quiere que sus empleados sepan cuanto valen ni si se les paga acorde a lo que rinden.
Decididamente aprendí hace mucho tiempo que en nuestra sociedad, aunque sea recomendado por psicólogos y personal de recursos humanos existen connotaciones negativas que prohíben que un trabajo bien hecho sea reconocido. Pero lo cierto, es que para muchos, parece que el éxito no existe si nadie externo a nosotros nos otorga su reconocimiento. Y sin embargo, es el nuestro el único que debería importarnos, porque somos nosotros los que sabemos lo que ha costado, el esfuerzo que hemos hecho, las optimizaciones, las ideas aportadas, etc.
Deberíamos grabar un CD donde oyéramos:
Que grande eres por alzarte para ir a trabajar,
tus jefes no te merecen, no comprenden la gratitud que te deben,
ni saben apreciar tus grandes aptitudes que sustentan su estúpida empresa,
pero sabemos de tus desmayos, de tus esfuerzos maratonianos,
por guiar a éste, tu país, en tan luengo y triste camino,
por servirlo y por acunarlo para que alcance la prosperidad,
para que crezca y algún día pueda reconocer tu esfuerzo, tu valía y sacrificio,
dándote una buena paga, que te jubile por tan honroso y azaroso denuedo,
y te condene a la indigencia de la mano de una triste pensión.
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P.D. Ya veis, hoy andaba cínico.
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miércoles 14 de enero de 2009
Marrón al canto
Creo que a todos nos han pillado alguna vez con la guardia baja y nos han colado un gol. En mi caso han sido muchos y todavía lo son. He aprendido a esquivar, a evitar muchos marrones, a verlos venir, pero siguen entrando unos cuantos cada año en mi red.
Si os encontráis con un día de sol, de buen humor, de esos en los que uno viene contento a trabajar y todo parece maravilloso, seguro que no estaréis a punto para campear el temporal. Parece mentira que días tan dichosos sean aprovechados por sinvergüenzas descreídos cargados de egoísmo. Pero sí, esas personas existen y saben pasar desapercibidas.
Cuando te pillan por sorpresa, y te piden un favor y eres incapaz de decir que no (aunque una alarma suena en tu cerebro y notas el tufillo a ... eso), hay que buscar caminos alternativos para salir del paso.
Decir que tienes una reunión con cara de sorpresa, o que en dos días esperan que termines un trabajo, o prometer que lo estudiarás como "se merece" pues "quieres estar a la altura de las circunstancias para no defraudarlo" son algunas de las excusas más fáciles de soltar para abortar una situación que estamos llevando mal y que prevemos que acabará peor.
Unas horas más tarde, tras haber meditado el asunto, tras ver como evolucionan las condiciones de la oficina, que pueden ser incluso favorables a nuestros intereses, es el momento de contestar la petición, con el cerebro despierto y en su grado más alto de concentración. Ese es el momento de devolver la pelota lanzada desde el campo contrario.
Aprender a valorar en qué momento podemos afrontar la situación y cuando debemos huir de la escaramuza para no perder la guerra es vital para no ser pisados y detectar cuando podemos ganar o si debemos retirarnos, es aún más importante.
Lo que más me indigna son esas personas que te piden el favor con otras de más peso delante, a las que emplean como testigos y al mismo tiempo como adalides de sus intereses, aprovechando la relación que tú puedas tener con esas otras personas, que están siendo utilizadas sin darse cuenta.
En cualquier caso las justificaciones o excusas nunca deben apoyarse en hechos falsos ni en testimonios falsos, ni se deben contar a otras personas. Delante de cualquiera esgrimiremos que era verdad, que no era una excusa, que teníamos demasiado que hacer.
Deben ser breves, con una justificación fundamental o máxime dos, sin demasiado rollo y siempre con más justificaciones preparadas que puedan ser esgrimidas en caso de que la otra parte presione, pero que no diremos a priori.
Y es que también hay maestros en desmontar excusas y que son terribles arcabuceros. La forma de valorar si puede ser desmontada es plantearnos nuestra propia excusa y luego ver si de buena fe (la otra parte nunca podrá acusarte de mala fe, porque en tal caso tú puedes marcharte con gesto ofendido), tu excusa puede ser rebatida.
Es peligroso que alguien desbarate una excusa difícil de mantener, sobretodo si lo hace delante de más personas, porque aunque no le hayamos prestado el favor, habrá hundido nuestro prestigio y palabra delante de los demás. Cuidado, que los hay muy buenos para desmontar argumentos.
Llegados al punto de que desmonten nuestra argumentación, puede merecernos incluso la pena soltarle a la persona en cuestión que no tiene vergüenza al intentar aprovecharse de nosotros y que no nos vuelva a pedir un favor. Al menos los demás tomarán nota y no quedaremos como mentirosos y falsos sino como buenas personas intentando no ofender a nadie. ¡Viva la hipocresía!
Si es que hoy en día, vivimos en una sociedad tan hipócrita, que a veces no se puede decir la verdad, aunque todos piensen lo mismo que nosotros.
Si os encontráis con un día de sol, de buen humor, de esos en los que uno viene contento a trabajar y todo parece maravilloso, seguro que no estaréis a punto para campear el temporal. Parece mentira que días tan dichosos sean aprovechados por sinvergüenzas descreídos cargados de egoísmo. Pero sí, esas personas existen y saben pasar desapercibidas.
Cuando te pillan por sorpresa, y te piden un favor y eres incapaz de decir que no (aunque una alarma suena en tu cerebro y notas el tufillo a ... eso), hay que buscar caminos alternativos para salir del paso.
Decir que tienes una reunión con cara de sorpresa, o que en dos días esperan que termines un trabajo, o prometer que lo estudiarás como "se merece" pues "quieres estar a la altura de las circunstancias para no defraudarlo" son algunas de las excusas más fáciles de soltar para abortar una situación que estamos llevando mal y que prevemos que acabará peor.
Unas horas más tarde, tras haber meditado el asunto, tras ver como evolucionan las condiciones de la oficina, que pueden ser incluso favorables a nuestros intereses, es el momento de contestar la petición, con el cerebro despierto y en su grado más alto de concentración. Ese es el momento de devolver la pelota lanzada desde el campo contrario.
Aprender a valorar en qué momento podemos afrontar la situación y cuando debemos huir de la escaramuza para no perder la guerra es vital para no ser pisados y detectar cuando podemos ganar o si debemos retirarnos, es aún más importante.
Lo que más me indigna son esas personas que te piden el favor con otras de más peso delante, a las que emplean como testigos y al mismo tiempo como adalides de sus intereses, aprovechando la relación que tú puedas tener con esas otras personas, que están siendo utilizadas sin darse cuenta.
En cualquier caso las justificaciones o excusas nunca deben apoyarse en hechos falsos ni en testimonios falsos, ni se deben contar a otras personas. Delante de cualquiera esgrimiremos que era verdad, que no era una excusa, que teníamos demasiado que hacer.
Deben ser breves, con una justificación fundamental o máxime dos, sin demasiado rollo y siempre con más justificaciones preparadas que puedan ser esgrimidas en caso de que la otra parte presione, pero que no diremos a priori.
Y es que también hay maestros en desmontar excusas y que son terribles arcabuceros. La forma de valorar si puede ser desmontada es plantearnos nuestra propia excusa y luego ver si de buena fe (la otra parte nunca podrá acusarte de mala fe, porque en tal caso tú puedes marcharte con gesto ofendido), tu excusa puede ser rebatida.
Es peligroso que alguien desbarate una excusa difícil de mantener, sobretodo si lo hace delante de más personas, porque aunque no le hayamos prestado el favor, habrá hundido nuestro prestigio y palabra delante de los demás. Cuidado, que los hay muy buenos para desmontar argumentos.
Llegados al punto de que desmonten nuestra argumentación, puede merecernos incluso la pena soltarle a la persona en cuestión que no tiene vergüenza al intentar aprovecharse de nosotros y que no nos vuelva a pedir un favor. Al menos los demás tomarán nota y no quedaremos como mentirosos y falsos sino como buenas personas intentando no ofender a nadie. ¡Viva la hipocresía!
Si es que hoy en día, vivimos en una sociedad tan hipócrita, que a veces no se puede decir la verdad, aunque todos piensen lo mismo que nosotros.
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martes 13 de enero de 2009
Solo comemos lo que nos dan
Cada vez oigo a más amig@s decir que no comen lo que les gusta. ¿Cómo es eso posible? No es un problema de dinero, ni de que el producto sea raro o haya escasez, es mucho peor.
Los supermercados de las principales cadenas de alimentación deciden un día, por intereses que nos son ajenos o que se basan en una cuestión arbitraria para el consumidor como puedan ser las relaciones con un proveedor, los beneficios, los márgenes o el tiempo de rotación del producto, retirarlo de la estantería.
Antes usaba determinada marca de galletas para el desayuno que empleo desde hace años, ahora debo ir adrede a una determinada cadena de supermercados a comprarla. ¿Por qué una cadena la ha retirado y otra no? ¿Cual es el secreto? La mayoría de las personas no dispone de varios supermercados diferentes cerca de su casa, o del tiempo para ir a un centro comercial, lo cual no facilita el ser selectivo.
Personalmente me molesta que retiren lo que me gusta, sobretodo si en seguida es sustituido por una marca blanca; huele mal. Los supermercados han decidido eliminar de sus establecimientos productos de calidad, de gran aceptación y con razones para retirarlos, que en el mejor de los casos, consideraría de dudoso interés para el consumidor o incluso pernicioso.
Las marcas blancas han crecido como setas, y a veces me tengo que marchar a otro sitio para buscar un producto de calidad. Recuerdo como compraba el queso de gratinar, marca "la del supermercado", que me gustaba bastante, de repente, lo cambiaron por otro que sabía considerablemente peor, y valía lo mismo. Seguía poniendo marca "de la casa", pero no era el mismo. Ahora tengo que ir a otro supermercado para no tragarme esa porquería de queso, que además fue acompañada de una reducción de los quesos de gratinar disponibles de otras marcas y continuar haciéndome mis quesadillas.
No creo honestamente que estén mirando por nuestros intereses. He visto desaparecer de algunas grandes cadenas de distribución productos que me gustaban y que eran de calidad. No eran más caros que otros que aún perviven. Además nunca estuvieron disponibles al 100%, con lo que no gozaron siquiera de una oportunidad. Es el caso de la leche que bebía antes por ejemplo, y que en una determinada cadena de supermercados no estaba, y en la otra solo estaba como semidesnatada, aunque yo siempre he tomado leche entera. Debía ir al centro comercial a comprarla. No es que sea tan maniático para no poder beber otras "leches", es simplemente que esa me gustaba más que las otras, pero consiguieron que al final, dejara de comprarla.
Eso, que parece una tontería pasa con muchos más productos de los pueda uno creer. El resultado es que nos están obligando a comprar lo que hay. Ya no como fruta si no es del mercado, porque aunque es más cara, tiene verdadero sabor a fruta. Lo que venden dos cadenas de alimentación en que estoy pensando ahora no me convence.
Existen muchos productos a la venta para los que solo existen marcas blancas, todas las opciones han sido retiradas, y con suerte, puedes encontrar una o dos además de la marca "de la casa".
Por otra parte, la calidad de esos productos "propios" es variable, porque en cualquier momento encuentran algo similar, con saber parecido, que puede gustarte o no, y te pegan el cambiazo.
Así que ya no comes lo que te gusta, comemos lo que nos venden. Eso es lo que nos pasa por haber dejado que acabaran con el pequeño comercio y absorbieran toda la capacidad de venta de alimentos. Hoy estamos en sus manos.
Y cuando dejemos de comer lo que no nos gusta conforme abaraten costes y crezcan sus márgenes de intermediación, ¿qué harán?, ¿dejarán de vender los productos de ese tipo y dirán que no tiene demanda? ¡Que poca vergüenza!
Saludos
Los supermercados de las principales cadenas de alimentación deciden un día, por intereses que nos son ajenos o que se basan en una cuestión arbitraria para el consumidor como puedan ser las relaciones con un proveedor, los beneficios, los márgenes o el tiempo de rotación del producto, retirarlo de la estantería.
Antes usaba determinada marca de galletas para el desayuno que empleo desde hace años, ahora debo ir adrede a una determinada cadena de supermercados a comprarla. ¿Por qué una cadena la ha retirado y otra no? ¿Cual es el secreto? La mayoría de las personas no dispone de varios supermercados diferentes cerca de su casa, o del tiempo para ir a un centro comercial, lo cual no facilita el ser selectivo.
Personalmente me molesta que retiren lo que me gusta, sobretodo si en seguida es sustituido por una marca blanca; huele mal. Los supermercados han decidido eliminar de sus establecimientos productos de calidad, de gran aceptación y con razones para retirarlos, que en el mejor de los casos, consideraría de dudoso interés para el consumidor o incluso pernicioso.
Las marcas blancas han crecido como setas, y a veces me tengo que marchar a otro sitio para buscar un producto de calidad. Recuerdo como compraba el queso de gratinar, marca "la del supermercado", que me gustaba bastante, de repente, lo cambiaron por otro que sabía considerablemente peor, y valía lo mismo. Seguía poniendo marca "de la casa", pero no era el mismo. Ahora tengo que ir a otro supermercado para no tragarme esa porquería de queso, que además fue acompañada de una reducción de los quesos de gratinar disponibles de otras marcas y continuar haciéndome mis quesadillas.
No creo honestamente que estén mirando por nuestros intereses. He visto desaparecer de algunas grandes cadenas de distribución productos que me gustaban y que eran de calidad. No eran más caros que otros que aún perviven. Además nunca estuvieron disponibles al 100%, con lo que no gozaron siquiera de una oportunidad. Es el caso de la leche que bebía antes por ejemplo, y que en una determinada cadena de supermercados no estaba, y en la otra solo estaba como semidesnatada, aunque yo siempre he tomado leche entera. Debía ir al centro comercial a comprarla. No es que sea tan maniático para no poder beber otras "leches", es simplemente que esa me gustaba más que las otras, pero consiguieron que al final, dejara de comprarla.
Eso, que parece una tontería pasa con muchos más productos de los pueda uno creer. El resultado es que nos están obligando a comprar lo que hay. Ya no como fruta si no es del mercado, porque aunque es más cara, tiene verdadero sabor a fruta. Lo que venden dos cadenas de alimentación en que estoy pensando ahora no me convence.
Existen muchos productos a la venta para los que solo existen marcas blancas, todas las opciones han sido retiradas, y con suerte, puedes encontrar una o dos además de la marca "de la casa".
Por otra parte, la calidad de esos productos "propios" es variable, porque en cualquier momento encuentran algo similar, con saber parecido, que puede gustarte o no, y te pegan el cambiazo.
Así que ya no comes lo que te gusta, comemos lo que nos venden. Eso es lo que nos pasa por haber dejado que acabaran con el pequeño comercio y absorbieran toda la capacidad de venta de alimentos. Hoy estamos en sus manos.
Y cuando dejemos de comer lo que no nos gusta conforme abaraten costes y crezcan sus márgenes de intermediación, ¿qué harán?, ¿dejarán de vender los productos de ese tipo y dirán que no tiene demanda? ¡Que poca vergüenza!
Saludos
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Como somos tratados
Dice Bárbara Berckhan en su libro "El arte de hacerse respetar" que éste consiste en "mantener la calma, actuar con dignidad y expresarse claramente sin atacar a nadie. Determinación elegante en vez de gritos exaltados. Comunicación clara en vez de mutismo desvalido."
Creo que no podría haberlo definido mejor.
Hacerse de respetar es una necesidad. Las personas que nos rodean miran como nos movemos, hablamos, nos sentamos, damos la mano, las movemos o los miramos.
Todos nos hemos puesto a caminar distraídamente a veces, nos hemos sentado en una silla aplatanados, se nos han quedado frías las manos por un acto o reunión que nos resultaba degradable o hemos movido las manos nerviosamente mientras esquivábamos la mirada de la persona que teníamos en frente o de las que se sentaban con nosotros en la misma sala.
Sin embargo, esto no puede ser un hábito, ni una forma frecuente de desenvolvernos. Es bien conocido que las personas nos observamos las unas a las otras y que juzgamos a aquellos que tenemos a nuestro alrededor de tal modo, que en poco tiempo, nos formamos la imagen de alguien a quien acabamos de conocer.
Por eso es fundamental la forma en la que nos desenvolvemos cuando nos relacionamos con personas nuevas. Hace poco alguien que acababa de conocerme me juzgó de calmado y tranquilo. No dio en el clavo ni por un momento, pero es verdad que procuro parecerlo. Y es verdad que las personas necesitamos ejercer juicios rápidos sobre los demás.
El análisis de las personas era antaño una manera de valorar los riesgos a los que nos inducían esas personas. Sin embargo, esa primera impresión sigue siendo fundamental cuando nos relacionamos. Es por esto que si formas parte de un grupo que te trata mal, te insulta o te desprecia, cualquier nuevo individuo del grupo hará lo mismo. El único camino es abandonarlo.
Recuerdo haber leído estudios que dicen que si nos comportamos de determinada manera, aunque no vaya con nuestro carácter, los cambios ejercidos acabarán formando parte nuestra y variándolo. Es decir, no solo el carácter influye en como actuamos, sino que el hecho de actuar no en base a como somos, si no a como queremos ser, puede acabar cambiando nuestro punto de vista y comportamiento, afectando al carácter. Por ejemplo, si soy una persona triste, pero empiezo a pensar que estoy contento, y pienso en razones para estarlo, puedo llegar a ser una persona más feliz y mi carácter se verá afectado por esta nueva forma de actuar. Desconozco en qué grado, pero tendrá efecto de algún modo.
En pocas palabras, nos tratarán en función de como aparentemos ser. Si se nos ve calmados, hasta los que sean nerviosos se relajaran a nuestro lado y nos hablaran con calma; si parecemos importantes por nuestra forma de hablar o seguridad, nos hablarán como si lo fuéramos.
Puede decirse que no existe una manera más directa de cambiar nuestras relaciones más inmediatas con el mundo que nos rodea que la forma en la que actuamos. Luego algunos ponen el énfasis en los estudios, la formación, el conocimiento o el sentido común, pero no, esto precede a todo lo demás en importancia.
Siempre me acuerdo de un comentario de mi mujer y que Bárbara Berckhan comparte con ella: Es más importante ser respetado que caer bien.
También es importante no olvidar que aunque mirar a los ojos de tanto en tanto es recomendable para que la persona con la que hablamos no piense que tenemos un sentimiento de inferioridad, tampoco debemos mantenerlos fijos todo el tiempo o pareceremos agresivos.
Por no hablar de que en algunos países asiáticos, mirar a los ojos fijamente es de mala educación y creo recordar que pueden incluso ofenderse.
Creo que no podría haberlo definido mejor.
Hacerse de respetar es una necesidad. Las personas que nos rodean miran como nos movemos, hablamos, nos sentamos, damos la mano, las movemos o los miramos.
Todos nos hemos puesto a caminar distraídamente a veces, nos hemos sentado en una silla aplatanados, se nos han quedado frías las manos por un acto o reunión que nos resultaba degradable o hemos movido las manos nerviosamente mientras esquivábamos la mirada de la persona que teníamos en frente o de las que se sentaban con nosotros en la misma sala.
Sin embargo, esto no puede ser un hábito, ni una forma frecuente de desenvolvernos. Es bien conocido que las personas nos observamos las unas a las otras y que juzgamos a aquellos que tenemos a nuestro alrededor de tal modo, que en poco tiempo, nos formamos la imagen de alguien a quien acabamos de conocer.
Por eso es fundamental la forma en la que nos desenvolvemos cuando nos relacionamos con personas nuevas. Hace poco alguien que acababa de conocerme me juzgó de calmado y tranquilo. No dio en el clavo ni por un momento, pero es verdad que procuro parecerlo. Y es verdad que las personas necesitamos ejercer juicios rápidos sobre los demás.
El análisis de las personas era antaño una manera de valorar los riesgos a los que nos inducían esas personas. Sin embargo, esa primera impresión sigue siendo fundamental cuando nos relacionamos. Es por esto que si formas parte de un grupo que te trata mal, te insulta o te desprecia, cualquier nuevo individuo del grupo hará lo mismo. El único camino es abandonarlo.
Recuerdo haber leído estudios que dicen que si nos comportamos de determinada manera, aunque no vaya con nuestro carácter, los cambios ejercidos acabarán formando parte nuestra y variándolo. Es decir, no solo el carácter influye en como actuamos, sino que el hecho de actuar no en base a como somos, si no a como queremos ser, puede acabar cambiando nuestro punto de vista y comportamiento, afectando al carácter. Por ejemplo, si soy una persona triste, pero empiezo a pensar que estoy contento, y pienso en razones para estarlo, puedo llegar a ser una persona más feliz y mi carácter se verá afectado por esta nueva forma de actuar. Desconozco en qué grado, pero tendrá efecto de algún modo.
En pocas palabras, nos tratarán en función de como aparentemos ser. Si se nos ve calmados, hasta los que sean nerviosos se relajaran a nuestro lado y nos hablaran con calma; si parecemos importantes por nuestra forma de hablar o seguridad, nos hablarán como si lo fuéramos.
Puede decirse que no existe una manera más directa de cambiar nuestras relaciones más inmediatas con el mundo que nos rodea que la forma en la que actuamos. Luego algunos ponen el énfasis en los estudios, la formación, el conocimiento o el sentido común, pero no, esto precede a todo lo demás en importancia.
Siempre me acuerdo de un comentario de mi mujer y que Bárbara Berckhan comparte con ella: Es más importante ser respetado que caer bien.
También es importante no olvidar que aunque mirar a los ojos de tanto en tanto es recomendable para que la persona con la que hablamos no piense que tenemos un sentimiento de inferioridad, tampoco debemos mantenerlos fijos todo el tiempo o pareceremos agresivos.
Por no hablar de que en algunos países asiáticos, mirar a los ojos fijamente es de mala educación y creo recordar que pueden incluso ofenderse.
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experiencias
lunes 12 de enero de 2009
Respeto: Decir no
En el entorno social en que me muevo estoy acostumbrado a sufrir presiones de personas que por su escala social, su puesto o su forma de ver mi trabajo, consideran que estoy por debajo de ellos y obligado a responder a todas sus necesidades, estén fuera o dentro de mis obligaciones, o de mi cualificación.
Mi política durante muchos años fue la de caer simpático al personal y transigir en peticiones que no excedieran demasiado de mis obligaciones o perfil profesional. ¿Por qué? Porque al principio pensé que eran peticiones puntuales de personas más centradas en su trabajo que en conocer lo que hacíamos en mi departamento, y porque creí que dando mi brazo a torcer la primera vez, llegaríamos a un entendimiento basado en la confianza que les haría entender mejor que pueden esperar de nosotros y qué no.
Fue un error.
El sentido egoísta del ser humano hace que pidamos todo lo que sea posible pedir, sin pararnos a pensar si es justo, si es adecuado, si la persona que lo hace debe hacerlo, o si merece una valoración especial por entrar a ensuciarse las manos en un terreno donde no le corresponde aportar nada. No será tenido en cuenta. Solo se tendrá en cuenta la primera vez que digas no.
Mi mujer siempre ha empleado la técnica de decir "No" en seco, para luego ir abriendo la mano progresivamente y que las personas de su alrededor valoraran esta pequeña abertura como una victoria frente a lo que parecía una derrota inicial. Naturalmente nuestra posición y ocupación no eran las mismas inicialmente.
Con el tiempo, he aprendido a decir No sin emplear esta palabra. Miro a la persona, la escucho atentamente hasta el final, mientras me habla barajo todos los puntos fuertes o asideros que puedo emplear para hacerle desistir si lo que pide no es razonable o no entra en mis funciones, y siempre le hago ver los fallos de su planteamiento para que, cuando por fin logro llevarlo a mi terreno y ceja en su empeño, recuerde de paso, que no puede pedirme eso.
Naturalmente existe otro tipo o grupo de personas a los que debes hacer una oposición frontal para hacerte de respetar; pero en mi vida, los he contado con los dedos de una mano, porque arriesgas el puesto, el trabajo, desgastas tu rédito personal y puedes ganarte enemigos.
Desde luego saber decir no es fundamental; saberlo decir con firmeza pero sin enfadarse ni despeinarte, mostrando respeto, frialdad y siendo suave es un arte; y aprender a no enfadarte, no entrar en batallas personales y no responder a injurias o insultos con el mismo lenguaje, es una cuestión de edad y de experiencia.
Evidentemente depende del trabajo que ocupes, depende de tu carácter, y depende de tu posición, pero he visto a personas decir no en condiciones similares, de manera muy distinta y con resultados tan alejados como el del éxito y el del más estrepitoso fracaso.
En ocasiones, y cuando nada activo puede hacerse, es posible decir sí o simplemente asentir, pero tomando las medidas adecuadas para que nunca más te lo vuelvan a pedir. Basta con dilatarlo en el tiempo, hacerlo lo suficientemente despacio como para que venza la necesidad de que la tarea esté hecha, involucrar a personas que tienen más fuerza que nosotros y a las que sentará mal nuestra nueva obligación por afectarles de alguna manera, retrasar otras tareas importantes, etc.
Presionar a alguien para que exceda sus funciones y abusar de la posición para lograr ventajas o réditos que no corresponde pedir, es algo a lo que debemos negarnos, y enfrentarnos. Hay muchos caminos, muchas maneras de poner a cada uno en su sitio. A veces tocará tragar al principio, esperando un momento más adecuado que podría no darse pronto.
Siempre recordaré aquella frase que decía que la mayoría de las personas son despedidas de su puesto de trabajo al poco tiempo de entrar no por no saber hacerlo, sino por no saber adaptarse a la política de la empresa y su manera de proceder.
Mi política durante muchos años fue la de caer simpático al personal y transigir en peticiones que no excedieran demasiado de mis obligaciones o perfil profesional. ¿Por qué? Porque al principio pensé que eran peticiones puntuales de personas más centradas en su trabajo que en conocer lo que hacíamos en mi departamento, y porque creí que dando mi brazo a torcer la primera vez, llegaríamos a un entendimiento basado en la confianza que les haría entender mejor que pueden esperar de nosotros y qué no.
Fue un error.
El sentido egoísta del ser humano hace que pidamos todo lo que sea posible pedir, sin pararnos a pensar si es justo, si es adecuado, si la persona que lo hace debe hacerlo, o si merece una valoración especial por entrar a ensuciarse las manos en un terreno donde no le corresponde aportar nada. No será tenido en cuenta. Solo se tendrá en cuenta la primera vez que digas no.
Mi mujer siempre ha empleado la técnica de decir "No" en seco, para luego ir abriendo la mano progresivamente y que las personas de su alrededor valoraran esta pequeña abertura como una victoria frente a lo que parecía una derrota inicial. Naturalmente nuestra posición y ocupación no eran las mismas inicialmente.
Con el tiempo, he aprendido a decir No sin emplear esta palabra. Miro a la persona, la escucho atentamente hasta el final, mientras me habla barajo todos los puntos fuertes o asideros que puedo emplear para hacerle desistir si lo que pide no es razonable o no entra en mis funciones, y siempre le hago ver los fallos de su planteamiento para que, cuando por fin logro llevarlo a mi terreno y ceja en su empeño, recuerde de paso, que no puede pedirme eso.
Naturalmente existe otro tipo o grupo de personas a los que debes hacer una oposición frontal para hacerte de respetar; pero en mi vida, los he contado con los dedos de una mano, porque arriesgas el puesto, el trabajo, desgastas tu rédito personal y puedes ganarte enemigos.
Desde luego saber decir no es fundamental; saberlo decir con firmeza pero sin enfadarse ni despeinarte, mostrando respeto, frialdad y siendo suave es un arte; y aprender a no enfadarte, no entrar en batallas personales y no responder a injurias o insultos con el mismo lenguaje, es una cuestión de edad y de experiencia.
Evidentemente depende del trabajo que ocupes, depende de tu carácter, y depende de tu posición, pero he visto a personas decir no en condiciones similares, de manera muy distinta y con resultados tan alejados como el del éxito y el del más estrepitoso fracaso.
En ocasiones, y cuando nada activo puede hacerse, es posible decir sí o simplemente asentir, pero tomando las medidas adecuadas para que nunca más te lo vuelvan a pedir. Basta con dilatarlo en el tiempo, hacerlo lo suficientemente despacio como para que venza la necesidad de que la tarea esté hecha, involucrar a personas que tienen más fuerza que nosotros y a las que sentará mal nuestra nueva obligación por afectarles de alguna manera, retrasar otras tareas importantes, etc.
Presionar a alguien para que exceda sus funciones y abusar de la posición para lograr ventajas o réditos que no corresponde pedir, es algo a lo que debemos negarnos, y enfrentarnos. Hay muchos caminos, muchas maneras de poner a cada uno en su sitio. A veces tocará tragar al principio, esperando un momento más adecuado que podría no darse pronto.
Siempre recordaré aquella frase que decía que la mayoría de las personas son despedidas de su puesto de trabajo al poco tiempo de entrar no por no saber hacerlo, sino por no saber adaptarse a la política de la empresa y su manera de proceder.
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experiencias
domingo 11 de enero de 2009
De como dejé de comprar papel
Aunque parezca mentira, hace mucho tiempo que no compro papel, y no es precisamente porque no lo utilice. Tampoco tengo una caja llena de arena sobre la que hacer mis dibujos o sacar cuentas dibujando con un palillo, ni empleo pizarra y tiza, ni nada similar.
Simplemente "vivo" de la parte de atrás de los miles de folios de apuntes y fotocopias de mi época de estudiante en la universidad. Parece mentira, pero son muchas las hojas que se pueden aprovechar y que hoy no valen para nada. Conozco a muchos amigos que dejaron todo eso almacenado en casa de sus padres para siempre, y luego se independizaron. ¿Tan malos fueron sus padres con ellos? Cuando se termine mi papel, les pediré que hagan un esfuerzo y me traigan una o dos cajas que no quieran conservar.
Creo que he dejado como esencial y perdurable solamente una cuarta parte de todo el material que generé durante mis estudios, y la verdad, pienso que dejé más incluso de lo necesario.
Supongo, por el bien de los árboles, que los estudiantes de hoy, con tanta enseñanza multimedia y online, con los profesores que generan todos sus documentos en pdf, o que sitúan hasta cuatro transparencias por cara en cada folio, el consumo de papel de los estudiantes será menor. ¿Alguien sabe si lo es en verdad?
Aún recuerdo como comprábamos un libro entre cuatro y hacíamos tres fotocopias, posiblemente hoy lo escanearán y estudiarán en la pantalla del ordenador. Nunca entendí como determinados libros podían ser tan caros.
Son como las cajas de cartón. No entiendo como la gente compra cajas para las mudanzas cuando solo tienes que pasarte por el centro de la ciudad al cerrar las tiendas y recoger decenas de ellas apiladas junto a los contenedores; o como se compran sobres para uso personal, cuando en recibos, certificados, avisos, publicidad o movimientos bancarios, recibimos media docena por lo menos al mes.
¿Para cuando las páginas amarillas, las blancas o el callejero de tu ciudad en PDF? ¿Por qué nadie prohibirá esos papeles plastificados y satinados de la publicidad que se hacen tan difíciles de reciclar?
Por no hablar de que podríamos ahorrar tinta adicional con fuentes como ésta.
Me hace gracia cuando los políticos emplean tanto tiempo en tomar grandes y difíciles decisiones que se quedan siempre en agua de borrajas, cuando el mundo se compone de miles de pasos más sencillos de gran valor ecológico.
Mejor una pequeña mejora diaria que una gran promesa sin cumplir.
Simplemente "vivo" de la parte de atrás de los miles de folios de apuntes y fotocopias de mi época de estudiante en la universidad. Parece mentira, pero son muchas las hojas que se pueden aprovechar y que hoy no valen para nada. Conozco a muchos amigos que dejaron todo eso almacenado en casa de sus padres para siempre, y luego se independizaron. ¿Tan malos fueron sus padres con ellos? Cuando se termine mi papel, les pediré que hagan un esfuerzo y me traigan una o dos cajas que no quieran conservar.
Creo que he dejado como esencial y perdurable solamente una cuarta parte de todo el material que generé durante mis estudios, y la verdad, pienso que dejé más incluso de lo necesario.
Supongo, por el bien de los árboles, que los estudiantes de hoy, con tanta enseñanza multimedia y online, con los profesores que generan todos sus documentos en pdf, o que sitúan hasta cuatro transparencias por cara en cada folio, el consumo de papel de los estudiantes será menor. ¿Alguien sabe si lo es en verdad?
Aún recuerdo como comprábamos un libro entre cuatro y hacíamos tres fotocopias, posiblemente hoy lo escanearán y estudiarán en la pantalla del ordenador. Nunca entendí como determinados libros podían ser tan caros.
Son como las cajas de cartón. No entiendo como la gente compra cajas para las mudanzas cuando solo tienes que pasarte por el centro de la ciudad al cerrar las tiendas y recoger decenas de ellas apiladas junto a los contenedores; o como se compran sobres para uso personal, cuando en recibos, certificados, avisos, publicidad o movimientos bancarios, recibimos media docena por lo menos al mes.
¿Para cuando las páginas amarillas, las blancas o el callejero de tu ciudad en PDF? ¿Por qué nadie prohibirá esos papeles plastificados y satinados de la publicidad que se hacen tan difíciles de reciclar?
Por no hablar de que podríamos ahorrar tinta adicional con fuentes como ésta.
Me hace gracia cuando los políticos emplean tanto tiempo en tomar grandes y difíciles decisiones que se quedan siempre en agua de borrajas, cuando el mundo se compone de miles de pasos más sencillos de gran valor ecológico.
Mejor una pequeña mejora diaria que una gran promesa sin cumplir.
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ecologia
jueves 8 de enero de 2009
Inteligencia emocional
La complejidad actual de nuestras vidas, la presión que sufrimos y el desgaste paulatino reducen o anulan nuestra capacidad de otear el horizonte y vislumbrar hacia donde nos mueve la sociedad, los amigos, la familia o nuestro entorno de trabajo.
Tampoco dedicamos tiempo a analizar nuestro estado interior, lo que sentimos y deseamos; con la intención de conocermos mejor y de buscar el camino hacia una mayor felicidad.
Al hecho de ver como estamos, de conocer nuestras limitaciones, necesidades, carencias, y de elaborar un esquema de nuestras prioridades se llega mediante la comprensión de nuestras emociones que solo puede darse cuando somos capaces de expresarlas y por tanto de regularlas, de dirigirlas en el buen sentido. Esto es lo que se conoce como inteligencia emocional.
Aquí no hablamos de aptitudes o habilidades. Sino de interactuar constantemente con nosotros mismos para adaptarnos a nuestras necesidades y la manera en que evolucionamos como personas. Es algo así como meditar de manera activa, haciéndonos las preguntas correctas y corrigiendo lo que no funciona, o lo que hacemos de manera incorrecta.
Los pasos previos pasan por estar despejado y tranquilo, descansado y bien alimentado, por buscar un entorno sosegado donde podamos dedicar el tiempo que sea necesario a responder a nuestras propias preguntas de manera franca.
Personalmente tengo preguntas a las que después de algunos años no he hallado todavía la respuesta; pero son preguntas de carácter existencial claro, que no son las que determinan la calidad de vida, sino la satisfacción; y para llegar a lo segundo, hay que pasar por lo primero.
En resumen, un nuevo nombre para un concepto que viene de antiguo, conocerse a uno mismo.
Tampoco dedicamos tiempo a analizar nuestro estado interior, lo que sentimos y deseamos; con la intención de conocermos mejor y de buscar el camino hacia una mayor felicidad.
Al hecho de ver como estamos, de conocer nuestras limitaciones, necesidades, carencias, y de elaborar un esquema de nuestras prioridades se llega mediante la comprensión de nuestras emociones que solo puede darse cuando somos capaces de expresarlas y por tanto de regularlas, de dirigirlas en el buen sentido. Esto es lo que se conoce como inteligencia emocional.
Aquí no hablamos de aptitudes o habilidades. Sino de interactuar constantemente con nosotros mismos para adaptarnos a nuestras necesidades y la manera en que evolucionamos como personas. Es algo así como meditar de manera activa, haciéndonos las preguntas correctas y corrigiendo lo que no funciona, o lo que hacemos de manera incorrecta.
Los pasos previos pasan por estar despejado y tranquilo, descansado y bien alimentado, por buscar un entorno sosegado donde podamos dedicar el tiempo que sea necesario a responder a nuestras propias preguntas de manera franca.
Personalmente tengo preguntas a las que después de algunos años no he hallado todavía la respuesta; pero son preguntas de carácter existencial claro, que no son las que determinan la calidad de vida, sino la satisfacción; y para llegar a lo segundo, hay que pasar por lo primero.
En resumen, un nuevo nombre para un concepto que viene de antiguo, conocerse a uno mismo.
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conocimiento
miércoles 7 de enero de 2009
Adiós informático, adiós
Cada día tengo más claro que nuestra profesión tiene todas las papeletas para desvirtuarse y dejar de ser lo que hoy es. La informática, era una de esas ramas del conocimiento humano que parecía que iba a despegar meteóricamente. Parecía que íbamos a ser dueños del futuro hasta que apareció... Google.
Con Google, muchas tareas, actividades, profesiones, han perdido su magia. Hace un rato he querido averiguar como hacer una tarea que nunca había hecho antes, y como tenía un par de dudas, he puesto las palabras clave y he encontrado la solución planteada por otra persona, con un lenguaje lo bastante sencillo como para que una persona sin estudios (en nada) pudiera reproducirla.
A veces también es posible encontrar soluciones completas, código fuente de programas, referencias, bibliografía, variantes a un problema, distintos planteamientos e incluso opiniones al respecto, además de valoraciones en tiempo, esfuerzo, coste económico, etc.
Google está terminando con la necesidad de saber, basta con saber buscar. En mi humilde opinión, son las profesiones tecnológicas las más afectadas, junto a todas aquellas donde las soluciones a problemas puedan tipificarse, es decir, el caso de aplicación puede ser perfectamente delimitado (la medicina y el autodiagnóstico) por ejemplo.
No es que antes un profano no pudiera dedicarse a cualquier cosa, pero ahora construir una idea, o ejecutar cualquier acción en áreas que tradicionalmente requerían mucho conocimiento se está reduciendo. Mi pregunta es, ¿nos hará esto creer al final que el coste del conocimiento es cero? ¿Creeremos que podemos dar soluciones empleando solo Google y despediremos al personal especializado o más cualificado? ¿O simplemente nos sobrarán la mitad o tres cuartas partes del mismo?
Sin embargo, todos sabemos que Google no es la causa del problema. Hace mucho que el hombre aprendió como formar a un grupo de colaboradores mediante formación básica y acelerada en áreas muy concretas de conocimiento para realizar tareas de forma eficiente.
Creo que cualquier persona, con los materiales y las herramientas adecuadas, y un conjunto de acciones bien explicadas puede copiar o replicar lo que se le diga. El conocimiento ya no es necesario (desde el punto de vista de la comprensión) para ejecutar una tarea, con lo que podemos reducir significativamente al número de personas que lo domina y por tanto, abaratar costes.
Lo que hace diferente a Google, es que su aportación permite al profano buscar lo que necesita para componer su propia solución. Antaño, eran las empresas las que, empleando personal cualificado preparaban grupos de personas para realizar tareas o fracciones de la misma en áreas en las que se les especializaba. Hoy, es el propio individuo el que puede desempeñar la tarea y asumirla, no necesita que nadie lo forme, puedo hacerlo por sí mismo, con lo que el poder que posee es inmenso, pero el valor del conocimiento, tiende a cero.
Esta forma de extender la tecnología, el conocimiento o de hacer crecer los servicios, dedicando una reducida plantilla con conocimiento y miles de personas que las implantan y solo disponen de cursillos acelerados o asistencia telefónica para que les solucionen las dudas ante su falta de experiencia, no puede llevarnos nunca a un futuro donde la calidad sea un factor fundamental y la excelencia sea el camino a seguir.
No sabemos a donde vamos, pero no deja de resultarme contradictorio oír aún hoy a muchos expertos hablar de calidad, experiencia, dedicación, profesionalidad, ética, cuando las personas que desempeñan muchas veces estas tareas no pueden asumir tales compromisos porque no pertenecen a un gremio, un colectivo, una disciplina y no tienen una base amplia de conocimiento sobre su trabajo actual.
Saludos
Con Google, muchas tareas, actividades, profesiones, han perdido su magia. Hace un rato he querido averiguar como hacer una tarea que nunca había hecho antes, y como tenía un par de dudas, he puesto las palabras clave y he encontrado la solución planteada por otra persona, con un lenguaje lo bastante sencillo como para que una persona sin estudios (en nada) pudiera reproducirla.
A veces también es posible encontrar soluciones completas, código fuente de programas, referencias, bibliografía, variantes a un problema, distintos planteamientos e incluso opiniones al respecto, además de valoraciones en tiempo, esfuerzo, coste económico, etc.
Google está terminando con la necesidad de saber, basta con saber buscar. En mi humilde opinión, son las profesiones tecnológicas las más afectadas, junto a todas aquellas donde las soluciones a problemas puedan tipificarse, es decir, el caso de aplicación puede ser perfectamente delimitado (la medicina y el autodiagnóstico) por ejemplo.
No es que antes un profano no pudiera dedicarse a cualquier cosa, pero ahora construir una idea, o ejecutar cualquier acción en áreas que tradicionalmente requerían mucho conocimiento se está reduciendo. Mi pregunta es, ¿nos hará esto creer al final que el coste del conocimiento es cero? ¿Creeremos que podemos dar soluciones empleando solo Google y despediremos al personal especializado o más cualificado? ¿O simplemente nos sobrarán la mitad o tres cuartas partes del mismo?
Sin embargo, todos sabemos que Google no es la causa del problema. Hace mucho que el hombre aprendió como formar a un grupo de colaboradores mediante formación básica y acelerada en áreas muy concretas de conocimiento para realizar tareas de forma eficiente.
Creo que cualquier persona, con los materiales y las herramientas adecuadas, y un conjunto de acciones bien explicadas puede copiar o replicar lo que se le diga. El conocimiento ya no es necesario (desde el punto de vista de la comprensión) para ejecutar una tarea, con lo que podemos reducir significativamente al número de personas que lo domina y por tanto, abaratar costes.
Lo que hace diferente a Google, es que su aportación permite al profano buscar lo que necesita para componer su propia solución. Antaño, eran las empresas las que, empleando personal cualificado preparaban grupos de personas para realizar tareas o fracciones de la misma en áreas en las que se les especializaba. Hoy, es el propio individuo el que puede desempeñar la tarea y asumirla, no necesita que nadie lo forme, puedo hacerlo por sí mismo, con lo que el poder que posee es inmenso, pero el valor del conocimiento, tiende a cero.
Esta forma de extender la tecnología, el conocimiento o de hacer crecer los servicios, dedicando una reducida plantilla con conocimiento y miles de personas que las implantan y solo disponen de cursillos acelerados o asistencia telefónica para que les solucionen las dudas ante su falta de experiencia, no puede llevarnos nunca a un futuro donde la calidad sea un factor fundamental y la excelencia sea el camino a seguir.
No sabemos a donde vamos, pero no deja de resultarme contradictorio oír aún hoy a muchos expertos hablar de calidad, experiencia, dedicación, profesionalidad, ética, cuando las personas que desempeñan muchas veces estas tareas no pueden asumir tales compromisos porque no pertenecen a un gremio, un colectivo, una disciplina y no tienen una base amplia de conocimiento sobre su trabajo actual.
Saludos
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Mi tiempo - Post 4 de ¿?
Desde hace algún tiempo estoy cambiando mi manera de afrontar situaciones. Antes me molestaba que me tomaran el pelo, que intentaran estafarme, que se aprovecharan o que utilizaran cualquier excusa para cobrarme por un servicio; ahora veo las cosas de otra manera.
Parto de la idea de que las grandes empresas, organizaciones o sistemas existen y que no pretenden ser justos, educados, correctos o acertados en sus políticas, solo persiguen mi dinero, y yo debo protegerlo. Cuando me quitan algo que es mío y aducen que el sistema cobró el recibo, el cargo, o el importe automáticamente, no me enfado. Se que son todos unos sinvergüenzas y que era de esperar.
He aprendido a no reclamar justicia y a presuponer que siempre que puedan, harán mal su trabajo, tantas veces como sea necesario hasta que desistamos, y nos afecte mentalmente o nos perjudique la salud.
Frente a esto, prefiero no dedicar mi tiempo al servicio de atención al cliente (por el cual nos cobran), o a presentar quejas ante un organismo público que anteriormente no funcionó según mis expectativas.
En primer lugar, solo protesto por las cuestiones importantes; por sumas de dinero elevadas; y si tengo varios frentes abiertos, priorizo, y me dejo perder en aquellos que son menos importantes, por muy indignantes que sean y por mucho que me moleste.
El resultado es que tengo más tiempo, reclamo menos, asumo la pérdida y vivo mejor. No nos engañemos, la sociedad actual está pensada para agotar al individuo, y el agotamiento termina con la salud. No tiene sentido tener razón, vencer, o conseguir lo que es justo, porque si el precio es el de nosotros mismos, jamás nos compensará.
Me han hecho falta muchos años para discernir que en mis "cruzadas" me dejaba la salud.
Parto de la idea de que las grandes empresas, organizaciones o sistemas existen y que no pretenden ser justos, educados, correctos o acertados en sus políticas, solo persiguen mi dinero, y yo debo protegerlo. Cuando me quitan algo que es mío y aducen que el sistema cobró el recibo, el cargo, o el importe automáticamente, no me enfado. Se que son todos unos sinvergüenzas y que era de esperar.
He aprendido a no reclamar justicia y a presuponer que siempre que puedan, harán mal su trabajo, tantas veces como sea necesario hasta que desistamos, y nos afecte mentalmente o nos perjudique la salud.
Frente a esto, prefiero no dedicar mi tiempo al servicio de atención al cliente (por el cual nos cobran), o a presentar quejas ante un organismo público que anteriormente no funcionó según mis expectativas.
En primer lugar, solo protesto por las cuestiones importantes; por sumas de dinero elevadas; y si tengo varios frentes abiertos, priorizo, y me dejo perder en aquellos que son menos importantes, por muy indignantes que sean y por mucho que me moleste.
El resultado es que tengo más tiempo, reclamo menos, asumo la pérdida y vivo mejor. No nos engañemos, la sociedad actual está pensada para agotar al individuo, y el agotamiento termina con la salud. No tiene sentido tener razón, vencer, o conseguir lo que es justo, porque si el precio es el de nosotros mismos, jamás nos compensará.
Me han hecho falta muchos años para discernir que en mis "cruzadas" me dejaba la salud.
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viernes 2 de enero de 2009
Historia de Hispania
Recientemente he terminado de leer "Historia de España" de Ricardo de la Cierva. Debo decir que la manera en que el autor narra la historia desde los Reyes Católicos hasta Felipe IV, me parece fantástica, cargada de grandeza, de momentos tristes, pero también álgidos.
Siempre nos habían contado en el colegio como España fue un gran país durante los reinados de Carlos I o Felipe II, para después decaer y no volver a levantar cabeza hasta nuestros días. No había grandeza en la historia de España con los Austrias menores, pero no es cierto, ni los demás países europeos lo vivieron así. España siguió siendo gran potencia en tiempos de Felipe III, y solo durante el reinado de Felipe IV la debilidad de España se hizo patente y tuvo consecuencias terribles.
Narra por ejemplo como se compenetraban los Reyes Católicos, pero también como Felipe V y su esposa evitaron el despedazamiento de España por las demás potencias europeas; narra como Carlos I asumió finalmente su derrota en Europa y cedió frente al protestantismo, pero también como Carlos II tuvo que decidir entre dejar España en manos de su peor enemigo, Francia, cuyo rey Luis XIV le había humillado en varias ocasiones, o dejarla en manos de Austria, lo que finalmente no hizo para evitar una nueva sangría económica como la sufrida durante el reinado de Carlos I; habla de como España vio reinar a Carlos III, el cual se vengó de todas las humillaciones sufridas cuando fue rey de Nápoles y la flota inglesa no le permitió socorrer al rey de España, Felipe V; de como España fue temida de nuevo, aunque no como primera potencia, pero si como una gran potencia; de como se reconstruyó la armada después de ser destruida en dos ocasiones, y de como vencieron a los británicos, antes de que llegara muchos años después, el desastre de Trafalgar.
Es verdad que la historia puede escribirse de muchas maneras, pero hay que saber narrarla, y creo que este historiador lo hace esmeradamente. A mi personalmente me gusta como la ha escrito, me ha llegado al corazón en cada triste y duro momento de nuestra historia. Ha hecho aparecer además esos momentos de gloria cuando el reino parecía que iba a ser repartido entre las demás potencias europeas, cuando Francia con Napoleón al mando se creyó con el derecho a coronar otro rey, cuando Inglaterra nos humilló pensando que nada podríamos hacerles...
Sin embargo, también he de decir que hay cosas que no me gustan del libro. No me parece correcto que dedique unas 580 páginas a la historia de España hasta el S.XVIII y luego dedique otras 500 páginas a tan solo dos siglos; además, la historia del último siglo y medio es pesada, se cuenta para mi gusto de manera desordenada, alcanzando tal complejidad que uno acaba por perderse; tampoco me agrada que el escritor hable de política al final del libro, donde crítica las acciones de los partidos políticos en tiempos de Aznar y Zapatero; ni tampoco que escriba la historia antigua de vascos o catalanes desde una perspectiva del hoy, con miras a justificar que nunca fueron países (creo que no viene a cuento).
En cualquier caso, me ha gustado mucho la parte que narra la historia de los Reyes Católicos, hasta aquella donde Carlos III se venga de Inglaterra. Y creo que merece la pena ser leído. Otro día os comentaré lo que me ha parecido "Historia de España contada para escépticos, de Juan Eslava Galán". De momento sigo leyendo "Breve historia de España" de Fernando García Cortázar y José Manuel González Vesga.
Y es que, como podéis ver, últimamente me ha dado por la historia, he sentido esa necesidad. Siento como si la historia de España se estuviera perdiendo ante tanta presión de las nacionalidades, parece que todo lo que significa España está mal, o que pierde significado y fuerza en estos días, lo que me ha hecho mirar atrás para recordar de donde venimos.
Felices Fiestas
Siempre nos habían contado en el colegio como España fue un gran país durante los reinados de Carlos I o Felipe II, para después decaer y no volver a levantar cabeza hasta nuestros días. No había grandeza en la historia de España con los Austrias menores, pero no es cierto, ni los demás países europeos lo vivieron así. España siguió siendo gran potencia en tiempos de Felipe III, y solo durante el reinado de Felipe IV la debilidad de España se hizo patente y tuvo consecuencias terribles.
Narra por ejemplo como se compenetraban los Reyes Católicos, pero también como Felipe V y su esposa evitaron el despedazamiento de España por las demás potencias europeas; narra como Carlos I asumió finalmente su derrota en Europa y cedió frente al protestantismo, pero también como Carlos II tuvo que decidir entre dejar España en manos de su peor enemigo, Francia, cuyo rey Luis XIV le había humillado en varias ocasiones, o dejarla en manos de Austria, lo que finalmente no hizo para evitar una nueva sangría económica como la sufrida durante el reinado de Carlos I; habla de como España vio reinar a Carlos III, el cual se vengó de todas las humillaciones sufridas cuando fue rey de Nápoles y la flota inglesa no le permitió socorrer al rey de España, Felipe V; de como España fue temida de nuevo, aunque no como primera potencia, pero si como una gran potencia; de como se reconstruyó la armada después de ser destruida en dos ocasiones, y de como vencieron a los británicos, antes de que llegara muchos años después, el desastre de Trafalgar.
Es verdad que la historia puede escribirse de muchas maneras, pero hay que saber narrarla, y creo que este historiador lo hace esmeradamente. A mi personalmente me gusta como la ha escrito, me ha llegado al corazón en cada triste y duro momento de nuestra historia. Ha hecho aparecer además esos momentos de gloria cuando el reino parecía que iba a ser repartido entre las demás potencias europeas, cuando Francia con Napoleón al mando se creyó con el derecho a coronar otro rey, cuando Inglaterra nos humilló pensando que nada podríamos hacerles...
Sin embargo, también he de decir que hay cosas que no me gustan del libro. No me parece correcto que dedique unas 580 páginas a la historia de España hasta el S.XVIII y luego dedique otras 500 páginas a tan solo dos siglos; además, la historia del último siglo y medio es pesada, se cuenta para mi gusto de manera desordenada, alcanzando tal complejidad que uno acaba por perderse; tampoco me agrada que el escritor hable de política al final del libro, donde crítica las acciones de los partidos políticos en tiempos de Aznar y Zapatero; ni tampoco que escriba la historia antigua de vascos o catalanes desde una perspectiva del hoy, con miras a justificar que nunca fueron países (creo que no viene a cuento).
En cualquier caso, me ha gustado mucho la parte que narra la historia de los Reyes Católicos, hasta aquella donde Carlos III se venga de Inglaterra. Y creo que merece la pena ser leído. Otro día os comentaré lo que me ha parecido "Historia de España contada para escépticos, de Juan Eslava Galán". De momento sigo leyendo "Breve historia de España" de Fernando García Cortázar y José Manuel González Vesga.
Y es que, como podéis ver, últimamente me ha dado por la historia, he sentido esa necesidad. Siento como si la historia de España se estuviera perdiendo ante tanta presión de las nacionalidades, parece que todo lo que significa España está mal, o que pierde significado y fuerza en estos días, lo que me ha hecho mirar atrás para recordar de donde venimos.
Felices Fiestas
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