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martes, 26 de mayo de 2009

El concepto de especialización

Vivimos en un mundo donde se valora la experiencia que tenemos haciendo determinada tarea, trabajo o actividad. De ella depende la maestría, agilidad, calidad, efectividad o facilidad para obtener resultados.

Se supone que se nos paga más en función de esa dedicación, de la mejora progresiva que hayamos hecho en nuestra valía profesional, y que se nos paga con reconocimiento (ya sea en metálico, en atribuciones, independencia o mediante ascensos). Obtener ese nivel de calidad requiere años de trabajo, pero no tantos como dedicamos en el sistema o esquema de vida actual.

Me explicaré. Para adquirir un buen nivel en el desarrollo profesional de alguna actividad es verdad que se necesita experiencia, pero no tanta como toda nuestra vida laboral. Sin embargo, la mayoría de nosotros dedicamos toda nuestra vida a una profesión, la cual engloba un grupo determinado de tareas que se repiten en mayor o menor medida a lo largo del tiempo.

Lo malo, es que para llevarlas a cabo, empleamos siempre las mismas habilidades, posturas, acciones, movimientos o esfuerzo físico y mental. En definitiva, que ejercemos un desgaste tipo, sobre nuestro cuerpo y nuestra mente, lo que al cabo de treinta o cuarenta años nos ha dejado para el arrastre.

De un oficinista se pueden esperar dolores de espalda, vista cansada, problemas de circulación, colesterol, etc. Y esto no deja de ser un ejemplo. Pero lo cierto, es que el sistema actual de producción del mundo capitalista no se adecúa a nuestras necesidades de hábitos saludables, ni tampoco nos permite cambiar de orientación laboral, lo que a la larga dificulta dedicarnos a otras actividades.

El grado de especialización de hoy en día es tan alto, que de seguir así, y con la esperanza de vida en aumento, difícilmente podremos jubilarnos más tarde. Es imprescindible balancear la carga del trabajo y bascular a lo largo de nuestra vida laboral a otras tareas antes de que suframos una importante degradación en nuestra capacidad para ejercitar alguna de ellas, que lesione nuestra salud y no nos permita continuar.

Por eso, ya hace algún tiempo que pienso que el modelo capitalista de maximización constante de los beneficios, es una cadena autoimpuesta que nos responde a nuestras verdaderas necesidades como personas.

Saludos