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jueves 31 de julio de 2008

Buscando tu lugar

Una de las primeras cosas que aprendí en mis devaneos entre empresas y que posteriormente leí en artículos escritos por varias consultoras fue, que la principal razón para durar poco en un empleo, no era la capacidad para hacer bien o mal el trabajo, ni tampoco los errores cometidos, sino el hecho de no adaptarse a la cultura empresarial y el entorno del lugar de trabajo.

Es decir, que antes de empezar a ejercer como profesionales se espera que nos acoplemos al puesto de trabajo, a las relaciones con los compañeros, a las peculiaridades de jefes y personas de nuestro nuevo equipo y sepamos por tanto reconocer ese conjunto de reglas no escritas pero que deben respetarse.

El segundo error hace referencia al hecho de que la mayoría de la gente hace bien su trabajo (o al menos lo intenta), pero eso no suele ser lo que se espera de nosotros, sino - como dice Peter Drucker - que hagamos el trabajo adecuado. Y aunque nuestros jefes nos dirán los procedimientos para hacer adecuadamente nuestro trabajo, será cosa nuestra averiguar cuales son las acciones más oportunas.

El conjunto de acciones que elegimos cada uno, es lo que determina lo que somos, lo que podemos hacer y cual es nuestro campo de visión dentro de la empresa. No basta con hacer lo obvio, hay que mirar más allá. Dedicar algo de tiempo a escapar del trabajo cotidiano y prever que necesita realmente nuestra organización para progresar. Hemos de mirar por encima de los trabajos rutinarios, aunque también tengamos que llevarlos a cabo.

Esta es la razón de que a veces personas excepcionales se retiran de puesto y es tan difícil cubrir su hueco. El cargo estaba bien definido, las funciones teóricas eran claramente conocidas en la búsqueda del nuevo candidato, pero las acciones de su predecesor cubrían un espacio superior, que le otorgaba un fuerte valor añadido a la empresa y le hacía valioso.

Está claro que nadie se hará rico trabajando, es la visión del conjunto la que proporciona oportunidades únicas.

sábado 26 de julio de 2008

Los informáticos no tienen raíces

¿Qué quiere decir esto?

Hagamos lo que hagamos, no importa si desarrollamos software, trabajamos en proyectos, administramos infraestructuras de redes o sistemas informáticos, al cabo de unos años, éstos son cambiados, no perduran, es decir, que si trabajamos cinco años por ejemplo en una empresa, y luego nos marchamos, cuando años después miramos atrás, posiblemente nada de lo que dejamos funcionando existe ya.

La tecnología, los procedimientos o los proyectos variarán en base a las nuevas necesidades, criterios y políticas de la empresa. Las aplicaciones posiblemente se apoyarán en versiones más nuevas de entornos de desarrollo o programación, o incluso han sido migradas. En definitiva, que no podemos mirar atrás y decir "nosotros hicimos eso", porque no perdura; es como mirar hacia atrás y ver el vacío.

No somos arquitectos que puedan seguir admirando los edificios que construimos hace diez o quince años y darnos cuenta de lo bueno y lo malo de aquella obra para ver, que todavía sigue ahí y que tiene una utilidad más o menos pública. En el caso de la informática, todo lo que se hace está hecho para perecer, es cortoplacista, acaba desapareciendo, y posiblemente en menos tiempo de lo que pensamos (al menos en el 90% de los casos, nada es absoluto).

Esa posiblemente también sea una de las razones por las que no se aplican los mismos criterios de calidad que en otros trabajos o proyectos, a fin de cuentas no han de durar tanto tiempo. Antes o después serán sustituidas por un nuevo sistema o nuevo producto, que no será mejor, sino diferente. Cumplirá los requisitos establecidos para ese momento, y cuando deje de cumplirlos desaparecerá, perderá su utilidad.

Esta forma de trabajo, y este ciclo de vida útil, creo que es en parte responsable de que no sintamos el mismo orgullo que puedan sentir otros en su profesión. Dependemos por tanto de nuestro prestigio, de lo que digan de nosotros empresas para las que trabajábamos antes.

En el caso de los lenguajes de programación, un programa deja de existir en el momento en que ya no se ejecuta, es etéreo. No conocemos la vida útil del mismo cuando lo creamos, ni si la empresa que nos encargó su desarrollo pervivirá el tiempo suficiente para amortizarlo, ni quien continuará con él cuando nos vayamos y mucho menos de qué manera. Nuestra obra puede ser desvirtuada y una aplicación que no estaba pensada para algo en concreto, puede ver cambiada su utilidad, su orientación o finalidad. También puede mejorarse y reimplementarse, etc. Y todo esto puede aplicarse también a los sistemas informáticos, la arquitectura de red, los sistemas, los servidores, etc.

Somos por tanto un tipo de profesionales que podemos ser sustituidos fácilmente porque aunque abandonáramos una etapa de algún proyecto en desarrollo, y ésta pudiera verse afectada, en el siguiente proyecto o evolución del mismo, en el nuevo versionado, o cuando termine el ciclo útil del desarrollo, llegarán otras personas y lo bueno y lo malo de aquel producto podría pasar a mejor vida.

Además, las personas que entraran a mitad del proceso actual de desarrollo podrían adquirir la suficiente experiencia y conocimientos para eliminar los errores y los fallos en el siguiente desarrollo o evolución posterior.

No perduran los errores, ni los diseños, ni las personas, y por eso nuestro valor intrínseco como profesionales es tan difícilmente valorable. Además muchas de esas empresas para las que trabajamos o desarrollamos herramientas, son de tecnología y tienen ciclos de vida cortos, se crean y desaparecen como los hongos.

Luego tú presentas tu curriculum y piensas en las personas o empresas que podrían llamar desde tu nuevo puesto para verificar que lo que dices es cierto, y tus antiguos jefes ya no están allí, la empresa no existe o los que están ahora no te conocen de nada.

Es como no tener pasado. Y sin él no puede existir el orgullo de ser un buen profesional, solo nos queda el prestigio de concatenar un buen trabajo con otro, esa es la única referencia que podemos dar de nosotros mismos, que la puede dar la última empresa en la que estuvimos, porque no tenemos historial, por eso debemos esforzarnos en cada nuevo trabajo, como si no existiera otro.

No somos como otros profesionales, si lo pensamos bien, somos bastante diferentes.

viernes 25 de julio de 2008

El principio de la responsabilidad

Si deseas que en tu lugar de trabajo, los empleados gestionen las tareas de manera inteligente, diligente y certera, no puedes aspirar a controlarlos, tomar todas las decisiones y saber todo lo que pasa.

La idea parece trivial, pero es fácil toparse con personas que crearon su negocio "a partir de la nada" y todavía no han comprendido que frenan su crecimiento orgánico cuando no le permiten crecer tan aprisa como sería necesario, es decir, cuando los dueños o gestores no deciden los bastante aprisa, o no delegan lo suficiente, que para el caso, es lo mismo.

He tenido la desgracia de ver como algunas tareas se hacían por el camino más largo y de la forma más incoherente. Y me refiero a cosas como:

  • La navegación por Internet estaba limitada a ciertos empleados, y cada página a la que necesitaban acceder debía ser autorizada una a una en un proxy de la empresa.
  • Todo el trabajo de investigación lo hacían becarios, que se marchaban a los seis meses, y a los cuales no se les pedía que documentaran nada.
  • Desarrollamos aplicaciones para empresas sin tener las licencias de los entornos de desarrollo, por lo que cuando se producía algún fallo en la herramienta, no teníamos soporte y los proyectos se paraban hasta encontrar la manera de "rodear" la terrible incidencia.
  • El departamento de desarrollo de software estaba ubicado en un pasillo por el cual pasaban todos los empleados de la empresa y ... entraban a interrumpirnos.
  • Quien más peso tenía en la empresa era quien menos idea tenía de tecnología.
  • Tenía que rendir cuentas a tres jefes porque desconfiaban los unos de los otros.

Nunca debemos olvidar que quien más sabe de una tarea es quien la ejecuta todos los días. Y normalmente todos podrán decirte que pidieron cambios razonables en alguna ocasión para hacer mejor las cosas (más aprisa, menos tiempo o menos gente) y que les dijeron que no.

Si valoras la profesionalidad de las personas que trabajan contigo, si aunque trabajen por un sueldo no te olvidas de agradecerles su trabajo, verás como mejora su autoestima, su buen hacer y su empeño por mejorar las cosas. Dales un poco de satisfacción haciendo que sean alguien y obtendrás mejores resultados. Otórgales responsabilidad, pero de forma natural, ves ampliando su espacio de confort en la toma de decisiones poco a poco, lo necesario para que puedan moverse con soltura en su área.

jueves 24 de julio de 2008

¿Por qué nos mienten todos?

Llevo ya varias semanas viendo como en los principales periódicos de economía online, los noticiarios, los grandes bancos de inversión, y todos aquellos que saben o dicen saber algo sobre el tema comentan:

  • Que los pisos no van a bajar demasiado en términos reales, simplemente dejarán de subir los próximos 3 años.
  • Que ya existen interesantes ofertas para comprar y que son buenas inversiones de cara a una revalorización futura; en cinco años dicen.
  • Que el stock de viviendas desaparecerá en 2 o 3 años.
  • Que a partir de finales del 2009 esto se va a recuperar.
  • Que no entraremos en recesión.

Pero la verdad, aunque escrita con letra pequeña, y de manos de otros expertos más independientes dice así:
  • Que los pisos ya han bajado en términos reales (los de segunda mano al menos), hasta un 20% e incluso un 30% en algunas zonas de España, incluso en capitales.
  • Que los que están pagando la hipoteca de su nueva casa y tienen pendiente la venta de otra, están aceptando cantidades bastante inferiores con tal de reducir la deuda del nuevo piso a algo que puedan hacer frente.
  • Que el stock de viviendas es tan alto, que tardaremos al menos un lustro en normalizar el mercado.
  • Que se esperan unos cuatro o cinco años de vacas flacas.
  • Y que si los alimentos, el petróleo, y la construcción siguen así, nos acercamos a una crisis como hacía mucho tiempo que no conocíamos.

Pero ellos seguirán mintiendo para que no cunda el pánico y para ver si todavía hay víctimas propiciatorias que les quiten el muerte de encima.

miércoles 23 de julio de 2008

Artículos interesantes de informática

Buscando por Internet he localizado algunos comentarios interesantes sobre el mundo de la informática y he pensado en compartirlos con vosotros:


Saludos a todos.

martes 22 de julio de 2008

La hipoteca, un producto de consumo basado en el miedo

Cuando pensamos en la cantidad de gente que se mete o se ha metido a pagar una hipoteca, parece de locura. ¿Tiene sentido obligarse por escrito con una entidad de lucro como es un banco o una caja de por vida? Y lo que es peor, metiendo como aval a familiares o amigos.

Si lo piensas bien, el 80% de lo que pagas en los primeros años son intereses, si dejas de pagar, te pueden embargar a ti y reclamar a los avalistas. Y para colmo de males, si toda la deuda no queda saldada, pueden reclamarte diez o quince años después el resto de la deuda, además de obligarte a pagar un porcentaje de tu sueldo de por vida.

El riesgo pues es considerable. Y sin embargo lo preferimos a tener un alquiler.
El alquiler permite cambiar de casa, de zona, de vecinos, cuando queramos. Hace que te acostumbres a pertenecer a tu ciudad, o a tu país, pero no a tu casa. Sabes que puedes mudarte más adelante por necesidad u obligación, y con el lío que suponen las mudanzas, procuras tener menos trastos y ser más minimalista.

Pero seguimos comprando. Y es que juegan con nuestro miedo. Pensamos que alquilar puede ser un riesgo para cuando seamos mayores, que es justo cuando nuestros ingresos menguaran, y nuestra capacidad para desplazarnos será menor. ¿Y si no puedo pagar el alquiler? ¿O si me hacen mobbing para que abandone la finca porque quieren construir un centro comercial?

Pensamos a veces tanto en la vejez (aunque no sabemos si llegaremos) que nos olvidamos del hoy. Nos da miedo no tener cobertura social (seguridad social y pensión), y nos hacemos seguros privados; nos da miedo que nos destrocen el coche y pagamos el seguro a todo riesgo (amigos míos tienen auténticos trastos y viven tranquilos); nos da miedo salir a la calle o vivir solos.

Estamos tan limitados mirando el futuro que sacrificamos ingresos y salud presente por un futuro que tampoco sabemos si se producirá. ¿Quién nos dice que esos planes no quebrarán? Nuestra casa puede caerse, puede que no tengamos dinero para rehabilitarla si sufre deterioros serios, puede incluso que el alquiler sea entonces más rentable.

Pero tenemos miedo a quedarnos en la calle, a no tener donde vivir, tenemos demasiado miedo.

lunes 21 de julio de 2008

Interesantes Frases Célebres VI

Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede reconocérsele por este signo: todos los necios se conjuran contra él.
Jonathan Swift

Nuestra experiencia está hecha más bien de ilusiones perdidas que de sabiduría adquirida.
J. Roux

El hombre es una multitud solitaria de gente, que busca la presencia física de los demás para imaginarse que todos estamos juntos.
Carmen Martín Gaite.

En los ojos del joven arde la llama. En los ojos del viejo brilla la luz.
Victor Hugo

Complace a todos y no complacerás a nadie.
Esopo

Perdonando demasiado a quienes cometen faltas se hace injusticia a quienes no las cometen.
B. Castiglione.

Nada hay repartido más equitativo en el mundo que la razón; todo el mundo está convencido de tener suficiente.
René Descartes.

sábado 19 de julio de 2008

Los planes de pensiones y la jubilación

Se supone que los que trabajamos, pagamos impuestos para mantener a los jubilados de hoy y que fueron los trabajadores del ayer, y que si bien es cierto que conocieron la España de la posguerra y el hambre, hoy viven a cuerpo de rey con sueldos superiores a los de los mileuristas en muchos casos, y se han jubilado a tiempo para disfrutar de los últimos años recorriendo España a lomos del Inserso.

Pero, ¿qué sucederá con nosotros? La natalidad no alcanza a mantener el sistema, la sanidad se está desbordando, llegan enfermedades de otras partes del planeta por la globalización, quieren que trabajemos hasta los 70 años y ya veremos que más.

Frente a eso, los gobiernos europeos nos proponen planes de pensiones privados y ahorrar para cuando seamos viejos. Se trata de falsos remedios para satisfacer vanas esperanzas.

Los planes de pensiones privados son la forma en que los grandes bancos de inversión ganan mucho dinero y dirigen el mercado dando a las acciones de una u otra empresa un ratio determinado de la calidad de su deuda. Pero estos fondos, en muchos casos ni siquiera mantienen la cantidad original de dinero invertida al cabo de unos años, algunos cobran grandes comisiones, y buena parte de ellos, cuando todo va bien, no consigue revalorizarse ni el equivalente de la inflación. Y para que puedan mantenernos en la vejez, ese dinero debería revalorizarse. Es otra patraña para engordar a los de arriba y controlar mercados sin ofrecernos beneficios reales.

El tema de ahorrar, con las hipotecas, los sueldos basura, y la inflación más disparada que nunca es una utopía, pero aún haciéndolo, los bancos no dan a interés fijo ni siquiera el valor de la inflación. Es decir, que cada billete en el banco, al año siguiente vale menos, con lo cual perdemos poder adquisitivo.

Y uno piensa, ¿qué futuro nos espera? ¿Tendremos que volver a vivir con nuestros hijos cuando seamos mayores, y ser otra carga añadida? ¿De verdad vivir más será una bendición? ¿O acabaremos en el futuro dando "una muerte feliz" a aquellos que dejen de ser productivos o lleguen a la "edad tope"?

Saludos

jueves 17 de julio de 2008

Desprecia la trayectoria profesional y todas sus promesas vacías

"Desprecia la trayectoria profesional y todas sus promesas vacías" es el título del capítulo IV del libro "Como ser libre" de Tom Hodgkingson.

Me gusta especialmente este párrafo:

Si eres de alta cuna no tienes la autosatisfacción y el orgullo del hombre hecho a sí mismo. Y en la parte más baja, la gente no le ve sentido a luchar por una hipoteca y por la seguridad. Pero las clases medias, tal y como las conocemos hoy día, herederas de la tradición puritana del enriquecimiento y la abnegación han elevado la "trayectoria profesional" al epicentro de su lucha diaria.

...

Se supone que tu carrera es algo más que un trabajo: te define y te limita y, supuestamente, te proporciona satisfacción creativa y competitiva. La trayectoria profesional no se trata tan solo de como te ganas el pan; es tu vida. Pero el ascenso en tu profesión tiende a basarse en el modelo de la ley del más fuerte. Dicho de otro modo, tu promoción depende de que otro tipo no sea ascendido o incluso sea despedido. El principio de competitividad aplicado al trabajo quiere decir que consigues el éxito a costa del fracaso de otro.

En definitiva, se trata de un nuevo modelo de esclavitud, para el beneficio de otros, que además:
  1. Nos hace creer que somos fracasados o exitosos dependiendo de como marche nuestro empleo, sin considerar tan siquiera el hogar o la familia.
  2. Nos hace competir entre nosotros para el beneficio de otros.
  3. Nos hace pensar en la vida como una lucha diaria, cuando debería ser un placer diario.
  4. Liga nuestra felicidad a la infelicidad de otros, porque todos no podemos progresar, todos no podemos ser los mejores y todos no podemos ganar más dinero que el resto. Incluso aunque fuera así nuestras capacidades merman con la edad y el rendimiento puede también verse afectado por cuestiones personales.

Y yo me pregunto, ¿es este el mejor modelo de vida que podemos soñar?

martes 15 de julio de 2008

La ansiedad

Dice mi mujer, y debo creerla porque es su trabajo, que cada vez en las ciudades tenemos a gente más estresada y con más problemas de ansiedad, que para muchos, se acaban convirtiendo en ataques de ansiedad.

No solo las prisas provocan ansiedad, también el miedo a que te roben, a no poder pagar los impuestos o la hipoteca, a quedarse sin trabajo, ir al supermercado mientras uno compra con música pensada para que hagas compras compulsivas (sin pensar), al terrorismo, etc.

Además la ansiedad es buena para una sociedad del consumo, implica que para deshacerte por él durante un rato gastas dinero en el videoclub, el cine, te compras ropa, o sales a tomar algo con los amigos. Y es que la sociedad de consumo, ya no concibe divertirse sino es pagando.

Se fomenta el miedo a salir de casa, solo se habla de maridos que matan a sus mujeres, de accidentes de trabajo, de tráfico, de infartos, de obesidad, de niños maltratados, de adolescentes maltratadores, de drogas, de crisis económica, de fracaso estudiantil, de polución, etc.

Si lo pensamos bien, nos cuentan lo malo que es el mundo allí fuera, pero es para que no lo exploremos, para que sigamos consumiendo en los sitios de siempre, cerca de casa o que salgamos con salidas programadas.

La persona que supuestamente se cree o siente informada, en realidad, solo está siendo bombardeada por los medios con miles de noticias negativas, pocas o ninguna positiva, no dejándonos conocer el mundo que nos rodea por nosotros mismos. Y por si acaso tampoco nos dejan tiempo para hacerlo.

Los que han estado en Nueva York dicen que "aquello no es el paraíso del crimen", y muchas ciudades marcadas como peligrosas por nuestro gobierno, son consideradas normales en sus países, mientras que ellos no recomendarían viajar a Madrid, por ejemplo. ¿No resulta paradójico? A ellos se les dice que nuestras ciudades son peligrosas y a nosotros se nos dice lo mismo de ellos.

No podemos querer conocer el mundo sin salir a verlo, como nadie puede explicar lo que se siente al tener tu propio jardín y remover la tierra con las manos. Un horario es necesario, pero no podemos vivir condicionados como animales. Si te estresa el coche, busca otra manera de desplazarte, que las hay.

Hemos de deshacernos del estrés y del miedo, para no ser zombies que caminan por las ciudades, mirándonos con desconfianza y empujándonos para pasar. Y si puedes, vete de la ciudad, yo lo llevo pensando ya un tiempo.

domingo 13 de julio de 2008

La vida moderna

Recientemente he leído el libro de Tom Hodgkinson, "Como ser libre".

Aunque no estoy de acuerdo con todo lo que postula el autor, reconozco que tiene algunos capítulos e ideas esenciales que deberíamos retomar hoy en día.

Habla de como hemos perdido el trato con las personas en los pequeños comercios, de como nos hemos deshumanizado sobre todo en las ciudades, desprecia la trayectoria profesional y las promesas vacías en nombre del éxito profesional, de como nos gobierna el miedo al hambre, a la falta de dinero, a las dificultades de la vejez, o a perder el empleo y como eso nos esclaviza.

Explica como se puede vivir con menos cosas, disfrutando más de los amigos, de las cosas que importan como la familia o la paz que produce cultivar la tierra sin necesidad de mirar el reloj y moverse por la ciudad como zombies programados.

Es un libro interesante, que plantea cosas como la culpa, el consumismo y cuenta como funcionaban de manera muy distinta ciertos colectivos en la Edad Media, proporcionando una estructura de la sociedad más cohesiva y menos competitiva.

Ya dije en otro post que su capítulo sobre la culpa me parecía excepcional. De algunas de sus días prometo reflexionar en mi blog en días venideros.

lunes 7 de julio de 2008

Jornada laboral y presentismo

La mayoría de las personas llegan al trabajo desganadas los lunes por la mañana y están deseando que se haga la hora de marcharse los viernes por la tarde.

Existen estudios que demuestran que la productividad los lunes y los viernes es mala. La jornada laboral en la mayoría de los empleos es demasiado larga, poco productiva y nada flexible. Los trabajos no están optimizados para dar libertad a las personas, funcionan igual desde que se crearon y nadie se plantea optimizarlos para mejorar nuestra calidad de vida, cosa que si está sucediendo con los procesos productivos.

Llegamos al trabajo y quien antes leía un periódico de papel durante media hora, lee tres en medios digitales (Internet). Perdemos tiempo interrumpiendo nuestras tareas para responder un email cada vez que entra en la Bandeja de entrada del Outlook, en vez de leer el correo a horas concretas; perdemos tiempo con nuestra agenda, organizando papeles de la mesa, en reuniones excesivamente largas, en charlar o criticar, en poner en marcha muchas tareas para no acabar ninguna, en ser molestados por teléfono continuamente con conversaciones laxas, poco definidas, que se alargan, o que nos des concentran.

La ley de Pareto, entre muchas más cosas, dice que solo el 20% de las tareas de una empresa proporciona ya el 80% del beneficio. Y esto es aplicable también al personal de la empresa. El 20% de los empleados supone el 80% al menos del beneficio. Y nosotros nos perdemos diariamente en muchas tareas que suponen o valen nada para la empresa y poco para nosotros, por lo que las tareas más importantes y normalmente menos apetecibles son retrasadas.

Lo cierto es que muchas veces no es culpa nuestra, tendemos a rellenar la jornada laboral porque es insufrible. ¿De verdad todas las tareas y profesiones de este mundo necesitan la misma jornada laboral de 8h? ¿Es que todas cuestan lo mismo en esfuerzo y tiempo? ¿O de verdad nos creemos que las empresas han calculado cuantas personas necesitan para que esas tareas se acaben empleando a tantas personas como sean necesarias pero en turnos de 8h? No parece probable. Por definición, las grandes empresas son ineficientes.

Otra idea que me gusta bastante, es la Ley de Parkinson, y que dice que cuanto más tiempo se alarga un plazo para hacer algo, más compleja y más ambiciosa se hace la tarea hasta ocupar todo el tiempo disponible, incluso algo más. De hecho, solemos dedicar tanto tiempo a los detalles como a la parte principal en sí, olvidándonos que las cosas deben siempre cumplir su propósito y nada más. Todo lo demás es perder el tiempo. De hecho, si reducimos a la mitad el tiempo que nos dan para ejecutar una tarea, veremos que es posible hacerla, basta con deshacerse de lo superfluo.

Habríamos de aplicar todos estos conceptos a nuestro trabajo, para no perder el tiempo. Habría un incremento de la productividad importante, sobretodo en oficinas, ¿pero qué haríamos con el tiempo sobrante? ¿Nos pedirían que hiciéramos el trabajo nuestro y del compañero de al lado para seguir cobrando lo mismo mientras nuestro compañero se va a la calle y seguimos con nuestra jornada de 8h?

sábado 5 de julio de 2008

Superación personal

Si algo he aprendido en los momentos difíciles de mi vida, es a mirar dentro de mi mismo. He de decir que tengo un gran instinto de auto preservación, que me avisa cuando soporto niveles de estrés, sueño, tensión o malestar superiores a los que puedo soportar a largo plazo y que pueden arruinar mi mente o hacerme perder el control.

Desgraciadamente, también he podido comprobar que la mayoría de la gente no lo tiene y se suele estrellar antes de parar a tiempo y ver como les va.

Oigo muy a menudo aquello de que no pueden pararse a pensar, de que no disponen de esa libertad ni de esa claridad de ideas, pero olvidan que no se nace con esa perspectiva de uno mismo sino que se adquiere si dedicas tiempo a desarrollarla.

Dicen que el éxito de una persona en la vida se mide por la cantidad de conversaciones incómodas que está dispuesto a mantener. Hemos de superar nuestros miedos, los de los demás y crecer para llegar a ser aquello que somos de verdad. Se trata de aceptarnos a fin de cuentas.

Nosotros no decidimos lo que somos, pero sí podemos decidir hacia donde vamos.

Cuando tomo decisiones difíciles las manos se me quedan frías, me duele el estómago, necesito ir al baño, me duele la cabeza, se me agarrota el cuello y no puedo dormir.

Sin embargo, me planteo cuales serán las consecuencias de seguir así durante más tiempo y miro como me afectará a largo plazo. Casi siempre la respuesta es que dañará mi esencia, dejará una señal en mi alma o matará una parte de mí. Así es como decido levantarme de la silla y seguir caminando. Aún no he llegado a mi destino, y no se si lo haré alguna vez. Pienso que todos tenemos un lugar esperándonos, pero no cualquier lugar. No podemos quedarnos parados por el miedo.

Todos sabemos los reproches que nos harán:
  • Estás perdiendo una gran oportunidad
  • Estás loco
  • No encontrarás nada mejor
  • Madura un poco
  • Vives fuera de la realidad
  • Esto es lo que hay

Sin embargo, y aunque es verdad que a veces he ido a peor antes de mejorar, y también es cierto que un nuevo empleo no siempre ha sido mejor que el anterior, puedo afirmar que mi vida ha ido mejorando hasta colocarme en buenos puestos, que no abandono por parecerme que merezco más, sino porque no me permiten ser como soy plenamente, o no me llenan lo suficiente.

viernes 4 de julio de 2008

El mejor trabajo del mundo

Si lo piensas bien, en los 40 o 50 años que uno puede llegar a trabajar en su vida antes de retirarse, cambiamos de empleo varias veces. Vemos ir y venir a compañeros, clientes, jefes, tendencias de mercado, tecnologías, etc. Es un plazo muy largo de tiempo.

Si partimos del hecho de que mucha gente ya no aspira a hacer lo que le gusta, sino a tener una existencia cómoda y desahogada, que le de cierta seguridad y le permita llegar a fin de mes, tendremos claro que la mayoría de los trabajos no nos llenan.

Puede que sea de nuestro agrado, que esté bien remunerado, que sea incluso divertido, pero eso solo acontece a un grupo reducido de gente y tampoco durará siempre. La vida es como la bolsa, mejora, empeora, mejora, empeora. Y que nuestra felicidad dependa del trabajo permanentemente, es condenarse a pasar malos momentos.

Ni siquiera los mejores empleos se libran muchas veces. Basta ver lo que se espera de los grandes ejecutivos, que ingresan sumas de dinero millonarias, a cambio de jornadas de 60 a 80 horas semanales como dijo en cierta ocasión un importante directivo de HP.

Por eso dicen, que el empleo perfecto es aquel que se tarda menos en terminar y que menos complicaciones nos genera.

Nos venden "el cuento" de que el trabajo nos permite realizarnos profesionalmente, pero eso solo es la excusa para que dediquemos más horas.

Ya no se puede juzgar a las personas por lo que hacen o en lo que trabajan. Mucha gente tiene un medio de vida, que es distinto de identificarse con lo que hacen o les gustaría ser.

No somos lo que hacemos, ¿pero conseguimos al menos ser como queremos? Parece que tampoco.

martes 1 de julio de 2008

Experiencias Laborales: malos comienzos

Si hay algo que siempre me ha llamado la atención son las malas prácticas ejercidas por algunas empresas. Me refiero a esas entrevistas donde la empresa pide tu esfuerzo, ilusión y ganas de trabajar, pero después te hace firmar un contrato que para nada tiene que ver con lo que te contaron en la entrevista.

Y pondré algunos ejemplos:

Recuerdo una empresa que me contrató para desarrollar una aplicación en Delphi, luego cambiaron de opinión y querían que trabajara como técnico de sistemas, y finalmente acabé desarrollando una aplicación de Control de Presencia (esos horrorosos programas que anotan a qué hora entras a trabajar y cuando te vas). Lo acabé en 43 días, el período de prueba del contrato terminaba a los 45 días, y así fue como me echaron a la calle y vendieron mi aplicación.

Una antigua amiga que trabajaba con Oracle, fue contratada para migrar una aplicación en un momento transcendental de la empresa, cuando los clientes estaban descontentos por la baja calidad del nuevo producto y hacia agua por todas partes. Necesitaban un jefe de proyecto, iba a dirigir un proyecto con problemas, iba a ser la jefa y a tene todo el control y le hicieron un contrato .... en prácticas!!! No se comprometió moralmente, y en cuanto encontró algo mejor, desapareció.

Recuerdo el caso de otra empresa donde el jefe me preguntó lo que deseaba ganar al mes neto y cuando le dije la cifra, me dijo que el precio lo había puesto yo, y que luego me acordara de ello. Que la empresa nos enviaba a Murcia y si las tareas o el trabajo se alargaban más de una semana, el coste corría de nuestra cuenta (hoteles, comidas). Les dije que no y los tuve quince días acosándome para que aceptara.

O aquella entrevista que hice para un ayuntamiento, donde me entrevistaron políticos intentando demostrar que sabían de lo que hablaban. Fui más agresivo que ellos, le eché más rostro, y gané el empleo, pero no lo acepté cuando me llamaron. No tenían ni idea de lo que querían, era un fracaso seguro y una mancha en mi curriculum (debes pensar en él también).

En la época de las ".com", no olvidaré nunca como trabajamos como desarrolladores de software, técnicos de sistemas y servicio técnico de una empresa paralela mientras en nuestro contrato en prácticas ponía "Auxiliares administrativos". La empresa pedía ilusión y esfuerzo, sin horas, y se alimentaba de titulados en prácticas de las universidades.

Ten miedo a las entrevistas muy largas, son señal de que ofrecen poco. Cuando más interés te presten, más sensible debes estar a cualquier señal. Si el trabajo es bueno, deberían ser más ágiles y rápidos. Y por otra parte, la mayoría de las entrevistas no suele hacerlas personal experto, con lo que, tampoco les debes tener demasiado miedo.

Lo principal es siempre observar que hay a tu alrededor, como visten los empleados, que nivel de desenfado existe, quien te dice algo y qué cargo ocupa. No prestes demasiada atención a lo que te dicen cuando entras en la empresa para ir al despacho donde te harán la entrevista. Presta más atención a lo que hay a tu alrededor. En la entrevista ya te fijarás en lo que te dicen. Contrasta entonces lo visto con las palabras del interlocutor que tienes delante. A veces es divertido.