jueves, 28 de febrero de 2008
Tal vez en esto se resuma la vida de hoy
De aquí en algunos años tendremos viejas de tetas grandes y viejos con pene duro, pero ninguno de ellos se acordará para que sirven".
Dr. Drauzio Varella
martes, 26 de febrero de 2008
La productividad y la jornada flexible
Estaría bien, que las empresas empezaran a cambiar y a tener en cuenta que trabajar los viernes por la tarde, no es más que presentismo, pero que no resulta productivo. El artículo cita además un informe de la empresa Rnsdtad donde se resaltan estas conclusiones.
Tengo constancia de que existen muchos trabajos, donde buena parte de las actividades a realizar solo dependen de uno mismo y donde se necesita poca relación con el entorno de la empresa, ¿tiene sentido que el horario laboral sea fijo?
Este fin de semana un amigo me comentaba que la empresa donde trabaja había decidido poner a todos sus empleados quince minutos de almuerzo obligatorio, y por tanto, que saldrían quince minutos más tarde todos. Pero él no almuerza nunca.
El otro día otra amiga me comentaba que es panadera en un supermercado y por convenio, tiene derecho a cuatro minutos y medio en su jornada laboral para ir al baño. Pero está en el otro lado del edificio, ... ¿ y qué pasa si le entran ganas de algo más que simplemente orinar? Ajustan tanto las plantillas, que nadie se puede ya permitir no estar en su puesto de trabajo y se aprietan las condiciones del contrato porque apenas hay margen de maniobra.
Agobiar al personal, creo que hace que rinda menos, y mantenga una actitud más negativa de la empresa y de las condiciones del empleo. ¿Es tan caro tener en un supermercado alguna persona de más que pueda ir cambiándose con los demás si alguien está indispuesto?
Por eso sigo sin entender a esas consultorías que dicen que las cosas van mejorando, ¿para quienes? Porque existen sectores que solo empeoran.
lunes, 25 de febrero de 2008
Los premios Darwin
Comentando la teoría de Darwin y otros detalles curiosos del libro con un amigo, éste me comentó la existencia de los premios Darwin, de los que no tenía ni idea.
Son algo así, como unos premios que se dan a aquellas personas que han tenido "el decoro" de auto eliminarse y borrarse de la faz del planeta para que sus genes no llegaran a generaciones venideras. Sencillamente eran tan desastrosas en sus conductas, sus planteamientos o en el daño que habían causado que era mejor que desaparecieran y no dejaran vástagos que pudieran continuar su obra.
En la Wikipedia podéis leer más sobre ellos, y también podéis ver algunos de los premios otorgados hasta ahora o de otros que están nominados.
Las grandes corporaciones
Que gran idiota era yo por entonces! Nuestros campeones nacionales no respetan a los españoles y menos a los gobiernos de las otras naciones en las que se instalan. Y lo mismo sucede con bancos y compañías de tamaño medio como aseguradoras, constructoras, y un largo etcétera.
Cuando más grande es la empresa, mayores son las dificultades para defender tus derechos y mayores son las barbaridades que tienes que ver y oír antes de que alguien con sentido común - y no una máquina - te preste atención al teléfono, para acabar diciéndote que tienes razón (con suerte) y que no puede hacer nada (aunque no te lo dice exactamente así).
Lo permitimos porque no nos unimos, y no hacemos porque solo nos importan nuestros problemas. Así que el telón de fondo es la deshumanización creciente en una sociedad globalizada.
El mundo está cambiando y la forma de sobrellevar esos cambios es utilizar políticas que las corporaciones, o empresas multinacionales, utilizan con una inflexibilidad que raya el paroxismo. El resultado es exigir el pago de facturas a personas muertas, denunciar a personas inocentes que no tienen nada que ver con los hechos acaecidos, cambiar acuerdos y contratos sin avisar, considerarse en el derecho a suspender servicios sin importar los daños causados, o exigir al cliente que demuestre lo que dice, cuando se sabe, a través de miles de quejas, que es cierto.
Nunca la hipocresía había llegado tan lejos. Al final consiguen generar un rencor y un sentimiento de indefensión que normalmente termina en quejas, denuncias, altercados, daño a la propiedad de la citada compañía, etcétera.
Pero es que quejarse no sirve ya de nada. Supone que otra persona desmotivada, que atiende quejas por los mismos problemas de siempre y que tiene constancia de que su compañía no va a solucionar, tiene que decirte que lo lamenta mucho, disculparse, y dar la cara, solo para aparentar un interés, que normalmente no es real, no forma parte de la política de la empresa y no lo van a cambiar.
Así es. Y yo me pregunto, si las compañías internacionales siguen creciendo, y no me refiero solo a las europeas, y se convierten en grandes organismos supranacionales o cárteles mundiales, y los gobiernos siguen empequeñeciendo ante ellos, ¿ quién nos defenderá?
De nuevo, el problema es el capitalismo salvaje en que estamos sumidos.
viernes, 22 de febrero de 2008
La Familia
Estamos a principios del siglo XXI y parece claro que existe una tendencia hacia la globalización e internacionalización de las ideas, el conocimiento y la economía. Tales ideas establecen en su concepto más amplio que los individuos acabarán trasladándose de su país de origen a donde haga falta para desarrollar sus habilidades, donde estén mejor pagados o reconocidos, o simplemente donde les lleven los proyectos de la empresa a la que pertenezcan.
Esta idea rompe completamente con el concepto de familia. El traslado supone la adaptación de todos los miembros del núcleo familiar al nuevo lugar, a los nuevos empleos, nuevos colegios, nuevos compañeros y un largo etcétera. Comprendiendo la gravedad que para una familia supone este cambio, existen empresas especializadas que pretenden ayudar a los nuevos miembros a construir un hogar en otra parte.
Sin embargo, muchas personas empiezan a sufrir depresiones o tristeza cuando se alejan de padres, hermanos y amigos durante prolongados períodos de tiempo. Visitarlos puede ser difícil por la distancia y el coste.
Personalmente no creo en el asunto. Practicar este estilo de vida supone sacrificar otras cosas. El nuevo empleo suele requerir un esfuerzo adicional al principio, y por tanto tiempo extra. Y mientras, ¿quien presta atención a los demás miembros de la familia?, que también tendrán sus propios problemas de adaptación. ¿Deben compartirlos con nuevos amigos o compañeros que apenas conocen? ¿Ofrecen la calidad humana adecuada? Los amigos, los apoyos, se reconocen y aceptan con el tiempo, no del día a la noche.
De esto,
¿Hasta que punto merece la pena? Los éxitos profesionales no tienen sentido sino puedes disfrutarlos con quien más quieres. Deseamos compartir nuestros progresos, el día a día, lo bueno, lo malo, con la persona o personas que queremos y sabiendo que lo que conseguimos es para nosotros y los que nos rodean.
He encontrado esta entrada en el periódico 20minutos y pensaba que, si es cierto que las parejas están desapareciendo y vamos hacia una sociedad de individuos, ¿quien cuidará de los hijos? ¿El estado? ¿Volveremos a la época de los espartanos cuando los ciudadanos cedían el cuidado de sus hijos (creo recordar que a partir de los siete años) y no volvían a preocuparse de ellos?
¿De verdad es esa la sociedad del Bienestar? ¿Seremos personas solitarias desligadas de nuestros hijos y sin pareja estable? Y en la senectud, ¿qué recuerdos tendremos mientras miramos nuestra casa vacía?
No gracias. No me interesa.
martes, 12 de febrero de 2008
Europa o los miniestados
Mientras, la Unión Europea, no hace más que reiterar a los países miembros que no pacten por separado con los americanos porque así desde Bruselas, tendrán una posición más fuerte, cosa que a nadie parece importar.
En el fondo, en EEUU tienen miedo a nuevos atentados terroristas, y todavía no se han dado cuenta que prevenirlos no pasa por invadir a todo "supuesto" enemigo en un intento vano de defenderse cuando el peligro acecha en todas partes (porque los americanos tienen intereses en todo el mundo). Para mi es una cuestión más "de hacer amigos" que de "masacrar a enemigos", lo cual me recuerda que para entender un poco las razones que han hecho que algunos pueblos del mundo no sientan aprecio por este país, podríamos leer ¿Por qué la gente odia Estados Unidos? , sobretodo los gobernantes de EEUU.
Pero hoy no voy a hablar de eso, sino de la Unión Europea.
Se supone que el objetivo europeo por excelencia es la integración económica de Europa en un solo bloque con unas reglas de juego que favorezcan el intercambio comercial, al mismo tiempo que se integran las empresas, los servicios, y se consigue unificar los mercados del continente, para dotarlos de mayores recursos e igualar su fuerza a la de otros grandes campeones internacionales.
Para algunas naciones, la integración económica no es suficiente, sino solo el preámbulo de la integración política, objetivo que hoy parece necesario, si queremos hacer frente a las nuevas potencias emergentes.
Naturalmente la integración de Europa en un bloque económico, social y político permitiría competir en condiciones de igualdad con Asia, Sudamérica o los EEUU dentro de cincuenta años y no perder nuestro peso específico e influencia en el mundo, o al menos no completamente.
Para eso necesitamos una fuerza política dirigente que mire hacia todos, sin partidismos entre países, unidos y unánimes en su respaldo a políticas de consenso pactadas de antemano. ¿Y qué tenemos? Un conjunto de naciones sin política común, que aceptan las presiones de Washington sin defender sus principios, y que procuran siempre negociar cada tema con ellos de forma separada para obtener -creen- las mejores condiciones.
La Unión Europea necesita ser competitiva, mejorar la gestión de sus mercados internos, y remarcar la diferencia de "una cultura europea" frente a cualquier otra, como pueda ser la estadounidense y que está tan presente en el cine.
Sin una política sería frente a Rusia, no podemos defender nuestros derechos y necesidades de gas natural cuando las disputas entre Ucrania y la antigua URSS amenazan el suministro. No tenemos fuerza para negociar las materias primas con grandes productores, o para atraerlos, como está haciendo China con África, el eterno olvidado. Tampoco podemos rentabilizar esfuerzos si cada nación invierte por el mundo intentando cubrir un área de influencia distinta. El peso económico y la apertura de miras y principios que posee Europa podría desmarcarnos de la primera potencia mundial, y hacer que sus enemigos no nos mirarán como sus aliados, sino como neutrales, no partícipes de políticas que no compartimos ni creemos efectivas.
No deberíamos necesitar a los EEUU para solucionar problemas internos en nuestro propio continente. No tenemos una política exterior clara, ni tampoco económica. Caminamos hacia la integración, pero de cara al mundo, parece más un proceso interno que un cambio exterior, porque cuando se trata de actuar como uno solo, se oyen demasiadas voces. Solo nuestra moneda puede darnos estabilidad económica. Si somos fuertes, el euro será aceptado como divisa de cambio internacional. Mientras las transacciones de hagan en dólares, sus altibajos y la deuda americana frenaran nuestras economías mientras Estados Unidos se endeuda con el dinero de los demás.
EEUU me recuerda a la España de Felipe II o Carlos V, cuando interminables guerras en pro del cristianismo y la defensa de nuestros intereses territoriales en media Europa nos arruinaron y nos relegaron a posiciones menos privilegiadas.
Europa necesita una estrategia de futuro, porque parece que nos movemos de lado a lado dando bandazos, sin decisión y sin tendencias bien definidas.
viernes, 8 de febrero de 2008
Proteger la Naturaleza sin directrices claras
Nos dicen que empleamos demasiada agua en las casas, pero los gobiernos locales saben que se pierde muchísima agua por canalizaciones en mal estado y no las cambian o reparan lo que debieran. En la Comunidad Valenciana se estima que más del 20% del agua se pierde por las canalizaciones en mal estado.
Nos piden que reduzcamos el consumo eléctrico pero se permite iluminar en las fiestas locales y nacionales calles, plazas y monumentos con centenares de miles de bombillas.
Nos hablan del tráfico y la contaminación que generan las grandes urbes como un problema mayor, pero no se prohíbe el tráfico en los cascos históricos, no se mejoran las infraestructuras para las bicicletas (suficientes carriles bici por las ciudades que la conecten completamente), tampoco se facilita el aparcamiento de motos, ni se premia la adquisición de vehículos menos contaminantes frente a otros que lo son más.
Nos piden que no abusemos del aire acondicionado o la calefacción, y estoy harto de ver como en los organismos públicos hay gente con jerseys en verano, y como tienes que quedarte con la camisa en invierno. Pero lo peor, es ver puertas y ventanas abiertas para que el exceso de calor abandone los edificios porque no funciona bien y se mueren de calor en una parte del edificio mientras en otra se quedan helados.
Sin directrices, las personas muchas veces no saben que deben hacer para proteger el planeta, y la buena voluntad no basta. Las reglas, los pasos, para que sirvan de algo, debemos ejecutarlos todos. ¿Alguien se imagina un hormiguero de hormigas desorganizadas? Eso somos los humanos y así nos va.
miércoles, 6 de febrero de 2008
Impuestos de la Era Tecnológica
Algún día la riqueza de un país no se medirá solamente por su capacidad de inversión en I+D o por su dinero, más aún si la inteligencia artificial se convierte en un hecho. Llegará el momento en que graben nuestros robots, computadores o todos los chips con capacidad inteligente (o no) de procesar información, con un impuesto. Y ese impuesto se aplicará a la potencia de cálculo, pues nos requerirán un porcentaje de esta capacidad, para proyectos de investigación, medicina, simulaciones, desarrollo militar, etc.
Ningún gobierno podrá comprar con dinero una potencia equivalente a que toda la población de un país podamos ofrecer desde nuestras casas. ¿Imagináis los riesgos?
Me ha venido a la cabeza tras leer esta noticia.
martes, 5 de febrero de 2008
Bienestar
El estrés de aquel trabajo acabó por afectarme el sueño, y no me quedaba tiempo para desconectar, relajarme haciendo deporte, o liberar esa tensión de alguna manera. Pronto comprendí que debía marcharme. Lo hice antes de echar raíces y cuando aun tenía poco que perder y mi viejo coche me llevaba a todas partes, libre de hipotecas o préstamos.
El bienestar físico es fundamental, pero no es lo único que puede arruinarte el sueño, la moral, el carácter, la ilusión por tu trabajo o la salud. Cuando disponemos de poco tiempo para ser nosotros mismos, para hacer lo que nos gusta, para seguir aprendiendo, para disfrutar de los amigos o la familia, corremos el riesgo de entrar en una rueda o espiral que no nos beneficia.
Y lo mismo sucede cuando algo de nuestra vida no nos gusta, sea nuestra familia, nuestro trabajo, nuestro matrimonio, etc. A veces es un vacío interior lo que nos reconcome y nada nos parece satisfactorio. Hemos perdido la ilusión o vemos que hemos desperdiciado nuestros recursos en la dirección equivocada. Esta es la salud mental.
Detectar este vacío es más difícil que el del bienestar físico. Solo percibimos que nuestra salud mental está afectada cuando el agujero es ya grande, mientras tanto, tendemos hacia la continuidad, a hacer lo mismo todos los días y a pensar que se nos pasará, que no tiene solución o puede ser incluso que no sepamos lo que nos sucede realmente.
Por último, quedaría la salud espiritual, la del alma. Necesitamos tener paz espiritual para poder avanzar en la vida y para disfrutar lo que vamos consiguiendo. Sin ella, no podemos pensar, no podemos saber qué queremos o qué necesitamos.
Es la suma saludable de las tres la que nos hace ver la vida como una aventura o un desafío, y no como una amenaza. No podemos empujar con fuerza en una dirección sin tener paz en nuestro interior (salud espiritual) y las ideas claras (salud mental).
La salud espiritual representa lo que somos, y eso es inalienable, no es variable. Representa nuestros fundamentales, lo que necesitamos para ser nosotros mismos, lo que nos hace auténticos, lo que nos permite mantener la serenidad ante la tempestad. Es lo que nos hace imperecederos y ahuyenta los miedos.
La salud mental la forman nuestras acciones, siempre encaminadas hacia la consecución de nuestras ilusiones y deseos. Dedicadas a preservar nuestros fundamentales y no a contradecirlos, solo a reforzarlos. Conseguir la felicidad a nuestra manera.
domingo, 3 de febrero de 2008
La Tierra y nosotros: una relación de amor-odio
Parece ser que la relación de nosotros con este planeta está pasando por tiempos difíciles, y que el planeta (o el sistema solar o el Sol o Dios …) ha decidido darnos una pequeña lección.
Normalmente, y la práctica lo demuestra, para cuando los hombres empiezan a ponerse de acuerdo en algún tema, el mismo ya se ha quedado desfasado o empieza a no ser tan relevante.
Muchos creen que el cambio climático es una verdad irrebatible, pero no todos los científicos lo están de acuerdo con esta afirmación. De hecho, todas las pruebas disponibles no apuntan en la misma dirección y hay quien habla de que los modelos empleados no son correctos. Un articulo que trata esto en términos generales, puede leerse aquí.
En otros artículos se advierte que para el 2012 quedará claramente establecido que el cambio climático es un timo .
Independientemente de que lo sea o no, está claro que conservar la Tierra lo más verde posible, soltar la menos cantidad de porquería a la atmósfera y mantener el equilibrio puede evitar desastres como ya nos advirtió James Lovelock en su libro “Gaia”.
Pero lo peor del caso, es que según la el Space and Science Research Center (SSRC) de Florida y un instituto de Rusia, el Sol está disminuyendo su actividad solar, con lo que irradia menos calor hacia la Tierra, y creen que puede ser el principio de una mini glaciación. Para ser exactos dicen “estar seguros”.
La NASA habla del mismo problema, pero justifica ese enfriamiento global en base al calentamiento global de la Tierra en el proceso de cambio climático actual.
Algunos tratan el cambio climático de “Gran Fraude o Engaño” con mayúsculas y con tintes alarmistas sobre la extinción del ser humano y esperemos que no tengan razón.
Y están los que de forma sublime, consiguen que ambas catastrofes climáticas sean compatibles logrando una combinación perfecta.
El resumen es que estamos fritos, la cuestión es cuando, y la intensidad del descalabro, es decir, ¿sobreviremos?, ¿cuántos? y ¿quienes?
A lo mejor a alguien se le ocurre como desplazar los continentes para entonces, porque si no, podría producirse la mayor migración humana de la historia, de las zonas inhóspitas a las habitables.
Buen fin de semana (y no lo digo con ironía).
viernes, 1 de febrero de 2008
Fidelidad hacia las empresas
Las empresas españolas, lejos de avivar el espíritu de bienestar en el lugar de trabajo, mejorando las condiciones laborales y permitiendo que sus empleados se desarrollen en las áreas personal y profesional, siguen ejerciendo en muchos casos, o por lo menos así lo sienten sus empleados, una labor de presión y de logro de objetivos a cualquier precio que anula los intereses de éstos. El trabajo sale adelante, sí, pero a costa de un desgaste de la mano de obra que no conviene, obligándoles a acomodar su vida a las exigencias de la empresa en más ocasiones de las realmente necesarias.
Hoy en día no es difícil encontrar a personas que han cambiado varias veces de empleo en un solo año, o que han "dejado tirada" la empresa en la que trabajaban porque no le convencían las condiciones laborales.
Muchos gerentes aun se asombran cuando encuentran un empleado con redaños que a los tres meses de trabajar se marcha porque la empresa incumple lo que prometió o se aleja bastante de las expectativas del profesional. Por no hablar de otras empresas que "pagan" por las anteriores, cuando sus nuevos empleados no confían en promesas o expectativas, ni creen en los valores que se les prometen.
Una de las razones fundamentales por las que aceptan cambiar de empleo, es el sueldo. Sin embargo, si el trabajo que una persona realiza en una empresa, es valorado y se adapta a su vida privada o el estilo de vida que lleva, el sueldo pasa a ser una razón secundaria para abandonar un empleo.
En un sector como en el de las Tecnologías de Información (TI), donde las herramientas evolucionan aprisa, y son los empleados los que corren (muchas veces) con el coste completo de su formación (tiempo y dinero), se vuelven exigentes. No desean trabajar en un lugar donde no puedan aprender o desarrollarse, porque si el empleo no dura toda la vida, al sueldo ganado habría que descontar después el coste de actualizarse para desempeñar nuevas tareas en otras áreas.
Solo las empresas que se impliquen emocionalmente y hagan de las necesidades de sus empleados las suyas propias, podrán tener una base humana motivada, cualificada, y capaz de aumentar la productividad.
La agilidad para adaptarse en "las formas y el modo" al empleado sin sacrificar los objetivos empresariales, es algo todavía poco entendido por el tejido empresarial español.
Con tan altos niveles de rotación de personal en las TI, no podemos tener calidad ni eficiencia, a lo sumo eficacia. Y el desarrollo de los planes a medio o largo plazo en una empresa, así como los de I+D, dependen de las personas que llevan tiempo dentro de la empresa, por lo cual conservarlos es un factor decisivo de éxito.
En definitiva, sin integración empleado-empresa no tenemos productividad, ni eficiencia, ni investigación y desarrollo sostenida y sostenible...