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viernes 30 de noviembre de 2007

Administrar el tiempo: las compras

Hace algún tiempo que vengo comprobando, como la mayoría de los humanos nos obcecamos en llenar los centros comerciales el fin de semana, discutimos entonces por una plaza de parking, o por la posición que ocupamos en la cola para pagar cuando son ya las 21:50 del sábado.

Y yo me pregunto, ¿eso es calidad de vida?

Personalmente he aprendido a comprar localmente a mi casa. Me procuro lo que me hace falta sobre la marcha, empleando para ello las tiendas cercanas de charcutería, supermercados, fruterías o mercados locales. Ya no visito los centros comerciales, excepto entre semana, y si puedo. Y solo los empleo para comprar productos no perecederos que tienen importantes descuentos.

Mucha gente me dirá que tiene poco tiempo para comprar, y estoy de acuerdo con ellos, pero todo aquello que supone peso y volumen puede comprarse a distancia, pidiendo que nos lo traigan a casa. Los supermercados por ejemplo, pueden llevarte la compra a casa por unos cinco euros y a veces gratis, según la cuantía de la compra. Al comprar el agua, la leche, los zumos, compresas, pañales, pasta de dientes, papel de vater, servilletas, pañuelos, champúes, productos de limpieza (lejía, lavavajillas, detergente, etc.) solemos ser fieles a una marca. Es fácil por tanto encargar todo esto para que nos lo traigan. El resto, podemos comprarlo nosotros sin volver cargados como burros.

No voy al banco a media mañana, sino a primera hora, o pago con la tarjeta de crédito mis compras. Reviso la cuenta bancaria (ingresos y gastos) por Internet. Compro determinados artículos mediante catálogos (regalos de reyes, por ejemplo) y ante todo, procuro ahorrar tiempo, intentando en todo momento no coincidir con la mayoría de la gente.

Calidad de vida no es atiborrarse de vitaminas como nos venden por la tele para sobrellevar el día a día, ni ser capaz de cumplir todas las obligaciones que a veces nos imponemos, sino conocer las propias limitaciones, saber cuando rozas los límites de tus fuerzas y respetar tu salud. Es decir, asignar prioridades y aceptar qué vas a hacer y qué no.
Administrarte puede suponer renunciar a cosas voluntariamente para no sentirte desbordado, pero al menos sabrás hasta donde puedes llegar.

sábado 24 de noviembre de 2007

El fin de la informática

Primera parte del artículo: ¿Ingenieros Informáticos?, ¿quienes?
Tercera parte del artículo: Convirtiendo a los informáticos en ingenieros

Mientras la necesidad de informáticos y personal cualificado en tecnologías de la información no hace más que aumentar, el número de personas que se dedican a estudiar este campo no deja de disminuir. No son buenas las noticias y advertencias que los egresados con experiencia proporcionan a los futuros estudiantes, quienes pronto desvían su atención hacia otras disciplinas.

Incluso a los que les gusta por vocación, necesitan auto realizarse, esperando que se les deje ejercer su conocimiento con profesionalidad, autocrítica y orgullo, sintiéndose reconocidos por sus compañeros de profesión, por sus jefes o por los clientes. Tampoco ha sido así para buena parte de ellos. Y la desilusión, el desengaño y el abandono de la profesión ha cambiado el destino de muchos, dedicados ahora a otras tareas o profesiones.

Como Peter Drucker escribió, somos trabajadores del conocimiento. Sin motivación, abandonamos la empresa. No trabajamos solo por dinero, necesitamos que se nos deje ejercer. Podemos trabajar por objetivos, pero hemos de ganarnos nuestro propio respeto. Solo continuaremos ahí mientras los objetivos de la empresa vayan acorde con nuestras satisfacciones.

En los albores de la informática, las personas que se dedicaron a programar y administrar sistemas venían de otras ramas científicas. No exigía demasiado esfuerzo llegar a abarcar todo lo que era la informática entonces. Lo que podían hacer los grandes mainframes con su limitada memoria y su lenguaje de bajo nivel no alcanzaba ni de lejos a la variedad de tecnologías y herramientas que hoy pueblan la profesión, ni a la cantidad de servicios que ofrecen.

No existe calidad porque la sociedad de la información muta aprisa y las herramientas que la perfilan intentan seguirla, alcanzando solo el éxito a medias. Ya no es posible conocer el mercado, ni manejar todas las herramientas. Somos informáticos generalistas y para eso, siempre hay suplentes. Estamos pasando de un mercado fragmentado por servicios a un mercado fragmentado por herramientas y soluciones (experto en programación .NET, experto en administrar servidores web, experto en seguridad de redes, especialista en ...).

La clave está en la especialización, en ser bueno en cosas muy concretas, donde podamos mantenernos al día. Las soluciones empaquetadas, son malas para la profesión, nos hacen prescindibles, permiten que personal técnico no especialista implante productos que solventan problemáticas concretas en empresas a bajo costo. Contra eso, no podemos competir, ni debemos.

Cuando grandes proveedores de software o hardware venden sus productos y estos acaban abarcando la mayoría del mercado, conocerlos se convierte en una obligación, porque suponen la mayoría del empleo disponible. Pueden gustarnos sus productos o no, agradarnos su manera de funcionar o no, considerarla pesada, improductiva o atrasada, pero nos vemos obligados a conocerlas.

La creciente homogeneización de los sistemas de los clientes y el monopolio de empresas en determinadas áreas tecnológicas de la informática, nos perjudica. La falta de alternativas reales, o la obligación de trabajar con la plataforma tecnológica del cliente, nos condena muchas veces a las mismas herramientas, los mismos fallos, la misma carencia de calidad del producto (la base es la misma) y entonces, solo podemos competir por precio, lo cual, también nos perjudica.

Los sueldos no van a subir. Si los costes suben para los clientes, simplemente dejaran de pedir soluciones personalizadas, aplicarán soluciones generalistas, compraran paquetes que se aproximen a sus necesidades y se adaptaran.

Aun así, el mercado va a cambiar, y nosotros no seremos la causa. No se trata de ir a la huelga; de colegiarnos; o de combatir el intrusismo; ni tampoco de diferenciar a los ingenieros, de aquellos que tienen un master, muchos años de experiencia sin título alguno, o que estudiaron una FP.

Mientras seguimos discutiendo y en desacuerdo, el mercado producirá el ajuste solo, sin contar con nosotros, ni con nuestra opinión. No se si estaré en lo cierto, pero lo que voy a proponer puede ser una realidad alternativa.

Si el número de tecnologías, herramientas, entornos, soluciones, etcétera sigue creciendo y aunque el número de empresas que las desarrollan se mantenga, e incluso algunas de ellas sigan ejerciendo un monopolio que garantice el empleo mayoritario de sus productos, la fragmentación del mercado llegará a un momento en que decir "soy informático" no dirá nada de nosotros.

Ya no habrá informáticos sino personas capaces de gestionar o solucionar determinado tipo de problemas, con determinado grupo de herramientas. La fragmentación de nuestra disciplina producirá otras disciplinas. En ese momento, cada una de ellas tendrá su propia demanda, su coste de aprendizaje y un sueldo distinto, en función de la oferta y la demanda. La informática como hoy la conocemos, como raíz, será el equivalente del latín a las lenguas románicas. Unos hablarán español, otros francés, pero pocos podrán presumir de conocer tres o más lenguas.

¿Cuando? En un par de generaciones tecnológicas. ¿Quince años?
¿Y mientras? Especializarse. Formación e inversión en herramientas concretas, lo que vulgarmente se llama nicho de mercado. Las empresas aprovechan nuestra debilidad psicológica, nos contratan como informáticos generalistas y saben que nosotros sabemos que nunca podremos ofrecer una gran productividad si nos movemos en varias áreas a la vez. Sin embargo, si dominamos una, y sabemos que lo hacemos bien, ¿quien no pondría límites a las aspiraciones irracionales de un jefe?, conociendo a la perfección el campo en el que te mueves.

miércoles 21 de noviembre de 2007

¿Ingenieros Informáticos? ¿Quienes?

Segunda parte del artículo: El fin de la informática
Tercera parte del artículo: Convirtiendo a los informáticos en ingenieros

Recientemente, estuve conversando con varios compañeros que estudiaron informática como salida profesional, y con otros que no lo hicieron, pero que se dedican a ella. Los comentarios iban todos en la misma línea: la informática no puede, tal como está hoy en día, dar calidad de vida a las personas que viven de ella.

No conozco otra profesión donde un profesional de las TI, como es un ingeniero informático pueda mirar a un cliente para decirle que no sabe porqué el sistema informático o un determinado programa no funcionan adecuadamente. La evolución constante en este sector es de vértigo: masters que caducan a los dos o tres años, como los de Microsoft o Cisco; formación sobre entornos de programación que se actualizan cada tres años o migraciones tecnológicas de aplicaciones que se crearon con herramientas hoy desfasadas (solo cinco años después); cambios de hardware, nuevas tendencias sobre seguridad, conectividad, etc.

Se hace indispensable tirar muchas horas descubriendo o analizando el mal funcionamiento de lo que hasta ayer funcionaba correctamente o aprendiendo nuevas tendencias que pueden tener futuro o ser a los pocos años descartadas. No hay tiempo suficiente para generar expertos en nada, solo personal amateur. Las tecnologías duran tan poco y evolucionan tan aprisa, que apenas queda tiempo para ser productivo o para aprovechar la experiencia adquirida. Aquí solo valen la actitud, determinadas habilidades cognitivas (aptitudes) y la inteligencia, todo reunido y administrado en base a metodologías de trabajo, que es lo único que perdura como una pseudo-experiencia.

Sin productividad, las empresas no pagarán más. Nadie acepta pagar de nuevo para que lo que iba ayer, funcione hoy en nuevos equipos, con nuevos sistemas operativos o nuevas plataformas tecnológicas. El concepto de invertir tiempo en solucionar incidentes que sucedieron anteriormente y fueron solventados en otras plataformas, no se considera inversión, ni desarrollo, ni progreso, sino más bien atraso. Y por tanto, resolver esos problemas, se traduce en horas de mantenimiento gratis o a un coste bajo.

Con el grado de avance actual, con la especialización que están sufriendo las TI, y con los sueldos que se pagan por un continuo esfuerzo de aprendizaje, y un estrés a veces considerable por cumplir plazos, en un entorno donde garantizar que no habrá fallos ni contratiempos en la siguiente fase es casi imposible, parece inimaginable.

¿Es por eso que está descendiendo el número de matriculados en las universidades en informática? ¿Son los sueldos? ¿O es que los estudiantes al final han comprendido que el nivel de esfuerzo y de complejidad creciente no puede mantenerse con la misma facilidad a los 30 que a los 50 años?

Sin garantías en la calidad del resultado, o en el buen funcionamiento del mismo, tampoco hay respeto, ni se puede hablar de ciencia, o de ingeniería. Y por tanto, no tiene el mismo rango que otras carreras, ni puede ofrecer la misma productividad. Tampoco es fácil medirla, cuando es necesario muchas veces volver atrás para adaptar lo ya hecho o cuando es necesario enfrentarse a cambios inesperados que inutilizan el trabajo hecho hasta entonces.

La informática no da calidad de vida a las personas que viven de ella.

Puedes leer la segunda parte de este artículo aquí.

Saludos

lunes 19 de noviembre de 2007

¿Solo existe el Microsoft Office?

Llevo toda mi vida empleando el Microsoft Office. No es que funcione mal, pero el coste de comprar una suite ofimática, con hoja de cálculo, procesador de texto, etc, a veces es demasiado alto para la funcionalidad que necesitamos.

Parece que no hayan alternativas a Microsoft, o que todas las disponibles se reducen a OpenOffice. Existen otras opciones por un precio mucho menor (a veces son gratuitos) y que pueden ofrecernos lo mismo o algo equivalente. No se trata de obtener programas capaces de hacer de todo, sino de ver qué usamos en realidad del Office de Microsoft para poder buscar productos alternativos. Normalmente solemos emplear un subconjunto pequeño de toda la funcionalidad que el paquete ofimático ofrece.

Si pensamos en paquetes ofimáticos gratuitos, tenemos el OpenOffice y el EasyOffice. Sun Microsystems, principal contribuyente al proyecto OpenOffice, ofrece una versión comercial, denominada Sun StarOffice 8, pero incorporando nuevas características como thesaurus, imágenes prediseñadas (cliparts) y soporte técnico. Cada licencia oscila entre los 32 y los 80 euros. Se incluye un procesador de textos, una hoja de cálculo, un programa de dibujo, otro de presentaciones, y otro para gestionar bases de datos. El OpenOffice también se distribuye en una versión portable para llevar en lápiz USB que puede descargarse aquí.

De pago, aunque muy económico tenemos también la Office 602, un producto que integra procesador de textos y hoja de cálculo compatibles con los de Microsoft. Incluye distintos precios en función del número de licencias, pero para empresas grandes dispone también del cobro de una cantidad fija independiente del número de usuarios.

Y de precio más elevado, aunque inferior a la Office de Microsoft tenemos la office de Corel, la denominada Corel Wordperfect MX3 (sobre 370 € por licencia) y la de IBM, Lotus SmartSuite (sobre 340 € por licencia).

Podemos comparar los precios de algunos de ellos y los programas incluidos aquí. Y podemos leer más sobre estos productos en la página de CNET Reviews.

En linux, existen también KOffice y Gnome Office, ambas son suites gratuitas.

O podemos incluso emplear offices que no requieren que los instalemos, ni ocupan espacio en nuestro disco duro. Es el caso de offices gratuitas disponibles vía web en Internet como Ajax13 o Google Docs (aunque la privacidad aquí no está al 100% garantizada).

viernes 16 de noviembre de 2007

Agua para el futuro

Todas las mañanas pienso en el mismo tema: la cantidad de agua que derrochamos.

Nos duchamos varias veces por semana y el resto de los días, nos lavamos las partes más susceptibles de ensuciarse, esto son: la cara, los pies, las axilas, y nuestras partes íntimas.

Mucha gente todavía emplea calentadores de gas butano, así que se pasan media ducha regulando la temperatura a la que sale el agua. Si además vives en un piso alto, ya sabes que al abrir poco el grifo la bomba de agua que eleva el agua desde la calle a tu piso no da la presión adecuada y el calentador se apaga, con lo que te llega el chorro de agua fría. Si empleáramos calentadores eléctricos y grifos termostáticos para la ducha (unos 120 euros), la temperatura del agua se regularía de manera automática a la que le indicáramos, y podríamos pensar solo en enjabonarnos y nada más, el tiempo de "ducharse" propiamente se reduce y se emplea menos agua.

El día que toca aseo en vez de ducha las cosas suceden de otra manera.

Si nos lavamos los pies, podemos emplear un cazo pequeño para mojarlos, luego enjabonamos y por último, con el agua restante del cazo, eliminamos el jabón y la suciedad. Es decir, de un litro a litro y medio de agua es suficiente. Pero no, siempre vamos corriendo, y abrimos y dejamos el grifo abierto durante el tiempo de lavado, o llenamos el bidé hasta arriba. ¿Quien dice que ir corriendo es más productivo?

Podríamos asear nuestras axilas con una esponja enjabonada y luego con la misma aclarada, pero algunos se echan el agua con la mano, mientras el grifo está abierto a todo trapo (yo mismo hasta hace poco).

A la hora de fregar, abrimos el grifo para remojar los platos, y durante el tiempo de enjabonar cada pieza, no lo cerramos.

Las instalaciones de las viviendas no están pensadas para aprovechar el agua de los platos o la lavadora para el vater. Y no hablemos de la grifería monomando, que es corriente en las casas modernas, y con la que es sumamente difícil abrir exactamente el caudal de agua que necesitamos. Nuestros padres, los que aun tienen grifos de rosca, tardaban más en cerrar y abrir los grifos, pero al poder cerrarlos o abrirlos con varias vueltas podían regular el caudal justo. Eso sí, era un coñazo, pero más ecológico.

Los grifos - no todos - llevan una rosca al final, para quitar lo que en terminología neófita se llama el extremo del grifo. Existen sustitutos a esta pieza que reducen el paso del agua, para disminuir el derroche y el consumo. Los venden en ferreterías y tiendas especializadas en cocinas y baños, sin embargo, deberían venir de serie. Es cierto que se tarda más en llenar un cubo de agua, pero se consume menos cuando se friega. Lo he comprado, sí, lo reconozco y me siento orgulloso de mi granito de arena.

Y aun así, cuando nos piden que consumamos agua, nadie nos recuerda que la mayoría la desperdician en la industria,o que muchas cañerías, y no me refiero a las de los edificios, sino a las que son responsabilidad de las comunidades autónomas, pierden por todas partes y no se reparan. O por lo menos, no se considera prioritario. Y no pensemos que no saben qué pierden o que no puede localizar en qué tramos se sale, que existe la tecnología para medirlo y de hecho hay estadísticas sobre esto.

Personalmente deseo un futuro para mis hijos. No espero que otros me sigan, allá ellos con su conciencia, pero yo seguiré optimizando cada día la forma en la que hago las cosas, y así, ahorraré agua. No hay que obsesionarse, pero si nos fijamos, podemos ver que fácilmente se ahorran 10 litros de agua al día sin quemarse las pestañas y sin sacrificar nuestra salud.

Saludos

No olvides nada importante

Todos los días nos levantamos pensando en hacer la compra, encargarnos de los críos, ir al banco a arreglar papeles pendientes, hacer la comida, trabajar, y no olvidarnos nada.

Pero lo cierto es que por muchos complementos vitamínicos que nos ofrezcan por la tele, deberíamos preguntarnos si no estaremos atacando los síntomas en vez de el problema.

Tal vez no deberíamos pensar en atiborrarnos de productos para soportar tan pesada carga, sino en aligerarla. ¿Todo es necesario o hemos caido en la sutil idea de que para ser triunfadores en la vida hemos de abarcarlo todo? Podemos ser Superman un dia, pero, ¿todos?

Personalmente no creo en superhombres, ni en supermujeres, sino en simplificar la vida y administrar mi tiempo lo mejor posible.

Una lista de tareas pegada al lado de mi mesita de noche, donde cada una tiene una prioridad me dice que es lo más urgente. Luego están las tareas diarias indispensables y por último el resto.

Lo primero es procurar no olvidarnos de nada. Antes usaba el móvil para grabar datos (fotografiaba), luego me dediqué a llevar un boli y una agenda de papel. Ahora llevo una grabadora de voz de bolsillo que importé desde EEUU por 80 euros cuando aquí supera los 120.

Cuando recuerdo una tarea pendiente o necesito memorizar un número, un texto, o varios datos presiono el botón record (puedo grabar 17h) y no importa si estoy conduciendo, andando, o Dios sabe qué. Leí el manual en 30 minutos, y era muy fácil de manejar. Además puedo agrupar por temáticas las grabaciones (5 carpetas distintas). También reproduce MP3 y actúa como lápiz USB.

La mía es una grabadora Olympus WS-311 y pesa solamente 47 gramos. Una manera de no olvidar nada importante.

jueves 15 de noviembre de 2007

Dolores de cabeza

Nos hablan de tecnología y de progreso, pero para mi progreso significa simplicidad y fiabilidad.

En una sociedad donde la población envejece, la complejidad técnica deberá ser ocultada, y la tecnología deberá proponer soluciones sencillas a problemas complejos.

A más edad, dicen que el tiempo es más preciado, y en una economía de consumo, un producto que ocasiona demasiados quebraderos, se tira, ... o no se compra. Los servicios técnicos estan desapareciendo. No deseamos reparar las cosas, sino usarlas hasta que dejan de funcionar.

Desgraciadamente para los que los usamos, los ordenadores ni son seguros, ni fiables, ni simples.
Hoy hemos recibido uno con serios problemas, estaba infectado, y aun no sabemos con qué.

Hemos pasado todo tipo de herramientas anti-virales, anti-rootkits, anti-troyanos, anti-malware, anti-spyware y cada uno de esos productos nos decía que el citado ordenador tenía uno u otro troyano, virus, o que estaba limpio. Dos productos diferentes no han coincidido en la amenaza detectada.

Algunas de estas supuestas amenazas - pues nunca te garantizan nada - se han verificado como absolutamente falsas.

Y yo me pregunto, ¿de qué sirven todos los medios del mundo si no son capaces de hacer frente al problema? Por los síntomas, sabemos que existe, pero no conocemos nada más.

Si siendo expertos en TI nos encontramos antes incidentes de estas características, es comprensible que la gente de a pie desee tener electrodomésticos que realicen tareas específicas, en vez de un pc con funcionalidades genéricas pero costoso de mantener.

Saludos