Primera parte del artículo: ¿Ingenieros Informáticos?, ¿quienes?
Tercera parte del artículo: Convirtiendo a los informáticos en ingenieros
Mientras la necesidad de informáticos y personal cualificado en tecnologías de la información no hace más que aumentar, el número de personas que se dedican a estudiar este campo no deja de disminuir. No son buenas las noticias y advertencias que los egresados con experiencia proporcionan a los futuros estudiantes, quienes pronto desvían su atención hacia otras disciplinas.
Incluso a los que les gusta por vocación, necesitan auto realizarse, esperando que se les deje ejercer su conocimiento con profesionalidad, autocrítica y orgullo, sintiéndose reconocidos por sus compañeros de profesión, por sus jefes o por los clientes. Tampoco ha sido así para buena parte de ellos. Y la desilusión, el desengaño y el abandono de la profesión ha cambiado el destino de muchos, dedicados ahora a otras tareas o profesiones.
Como Peter Drucker escribió, somos trabajadores del conocimiento. Sin motivación, abandonamos la empresa. No trabajamos solo por dinero, necesitamos que se nos deje ejercer. Podemos trabajar por objetivos, pero hemos de ganarnos nuestro propio respeto. Solo continuaremos ahí mientras los objetivos de la empresa vayan acorde con nuestras satisfacciones.
En los albores de la informática, las personas que se dedicaron a programar y administrar sistemas venían de otras ramas científicas. No exigía demasiado esfuerzo llegar a abarcar todo lo que era la informática entonces. Lo que podían hacer los grandes mainframes con su limitada memoria y su lenguaje de bajo nivel no alcanzaba ni de lejos a la variedad de tecnologías y herramientas que hoy pueblan la profesión, ni a la cantidad de servicios que ofrecen.
No existe calidad porque la sociedad de la información muta aprisa y las herramientas que la perfilan intentan seguirla, alcanzando solo el éxito a medias. Ya no es posible conocer el mercado, ni manejar todas las herramientas. Somos informáticos generalistas y para eso, siempre hay suplentes. Estamos pasando de un mercado fragmentado por servicios a un mercado fragmentado por herramientas y soluciones (experto en programación .NET, experto en administrar servidores web, experto en seguridad de redes, especialista en ...).
La clave está en la especialización, en ser bueno en cosas muy concretas, donde podamos mantenernos al día. Las soluciones empaquetadas, son malas para la profesión, nos hacen prescindibles, permiten que personal técnico no especialista implante productos que solventan problemáticas concretas en empresas a bajo costo. Contra eso, no podemos competir, ni debemos.
Cuando grandes proveedores de software o hardware venden sus productos y estos acaban abarcando la mayoría del mercado, conocerlos se convierte en una obligación, porque suponen la mayoría del empleo disponible. Pueden gustarnos sus productos o no, agradarnos su manera de funcionar o no, considerarla pesada, improductiva o atrasada, pero nos vemos obligados a conocerlas.
La creciente homogeneización de los sistemas de los clientes y el monopolio de empresas en determinadas áreas tecnológicas de la informática, nos perjudica. La falta de alternativas reales, o la obligación de trabajar con la plataforma tecnológica del cliente, nos condena muchas veces a las mismas herramientas, los mismos fallos, la misma carencia de calidad del producto (la base es la misma) y entonces, solo podemos competir por precio, lo cual, también nos perjudica.
Los sueldos no van a subir. Si los costes suben para los clientes, simplemente dejaran de pedir soluciones personalizadas, aplicarán soluciones generalistas, compraran paquetes que se aproximen a sus necesidades y se adaptaran.
Aun así, el mercado va a cambiar, y nosotros no seremos la causa. No se trata de ir a la huelga; de colegiarnos; o de combatir el intrusismo; ni tampoco de diferenciar a los ingenieros, de aquellos que tienen un master, muchos años de experiencia sin título alguno, o que estudiaron una FP.
Mientras seguimos discutiendo y en desacuerdo, el mercado producirá el ajuste solo, sin contar con nosotros, ni con nuestra opinión. No se si estaré en lo cierto, pero lo que voy a proponer puede ser una realidad alternativa.
Si el número de tecnologías, herramientas, entornos, soluciones, etcétera sigue creciendo y aunque el número de empresas que las desarrollan se mantenga, e incluso algunas de ellas sigan ejerciendo un monopolio que garantice el empleo mayoritario de sus productos, la fragmentación del mercado llegará a un momento en que decir "soy informático" no dirá nada de nosotros.
Ya no habrá informáticos sino personas capaces de gestionar o solucionar determinado tipo de problemas, con determinado grupo de herramientas. La fragmentación de nuestra disciplina producirá otras disciplinas. En ese momento, cada una de ellas tendrá su propia demanda, su coste de aprendizaje y un sueldo distinto, en función de la oferta y la demanda. La informática como hoy la conocemos, como raíz, será el equivalente del latín a las lenguas románicas. Unos hablarán español, otros francés, pero pocos podrán presumir de conocer tres o más lenguas.
¿Cuando? En un par de generaciones tecnológicas. ¿Quince años?
¿Y mientras? Especializarse. Formación e inversión en herramientas concretas, lo que vulgarmente se llama nicho de mercado. Las empresas aprovechan nuestra debilidad psicológica, nos contratan como informáticos generalistas y saben que nosotros sabemos que nunca podremos ofrecer una gran productividad si nos movemos en varias áreas a la vez. Sin embargo, si dominamos una, y sabemos que lo hacemos bien, ¿quien no pondría límites a las aspiraciones irracionales de un jefe?, conociendo a la perfección el campo en el que te mueves.
sábado 24 de noviembre de 2007
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2 comentarios:
Igual que el post anterior, simplemente brillante. Gracias por dedicar ganas, esfuerzo y valentía a reflexionar en alto lo que es un secreto a voces en un amplio sector de la profesión.
Completamente de acuerdo, no hace ni dos años que é terminado la carrera y tengo más necesidad de aprender cosas en el mercado laboral que cuando estudiaba.
Ahora programo bajo la plataforma .Net de M$ pero no ha mucho tardar migrare hacía mi gran pasión Gnu/Linux. Como bien dices el monopolio ejercido por ciertas multinacionales de sw obligan a tener conocimientos de sus herramientas pero se hace demasiado pesado y difícil seguir el ritmo que marcan las normas que imponen.
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